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¿POR QUÉ Y PARA QUÉ LLEGÓ INDIRA AL GABINETE?


La respuesta a la interrogante acerca de por qué renunció Indira Vizcaíno Silva a la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno del estado (Sedescol), la dio la propia ex alcaldesa de Cuauhtémoc en sus redes sociales el jueves pasado:

“Mi presencia en esta Secretaría… no ayuda a Colima, por el contrario, retrasa la posibilidad de que se agilicen los programas [sociales] y se destinen los recursos que requiere para funcionar a favor de los colimenses”, publicó en su perfil de Facebook.

Y explicó que “no se me ha dejado de ver como externa y como una contrincante electoral, lo que hace que se le reste impulso a un sector tan importante para Colima como el Desarrollo Social”.

Finalmente, recordó que cuando “hace más de 400 días recibí la invitación del gobernador Ignacio Peralta… las razones que me llevaron a aceptarla fueron muy claras: la convicción de que más allá de los costos políticos que tuviera que pagar, estaba primero mi obligación de servir lo mejor posible a la sociedad colimense”.

Para nadie es un secreto que Indira se retira del gabinete para iniciar una carrera electoral hacia el 2018. Y aunque se discute en los círculos del poder si usó la Sedescol para construir una plataforma de apoyo para una eventual candidatura, no hay duda que se va antes de que el descrédito de trabajar para una administración priista acabe por consumir el capital político que acumuló, primero, como diputada federal plurinominal y luego al frente del Ayuntamiento.

Otra polémica ociosa es respecto a si se fue o la echaron. Los celosos cuadros priistas que conspiraron contra ella desde que se incorporó al equipo de Ignacio Peralta aseguran que el mandatario estatal le pidió la renuncia al terminar de convencerse, una de dos, que Vizcaíno usaba la posición para construir su propio proyecto electoral, como afirman sus detractores, o, peor todavía, que Indira no les permitiría usar la Sedescol para los fines clientelares del PRI.

Para ver el panorama completo tendríamos que responder a una primera pregunta, más bien a dos cuestiones fundamentales: ¿por qué y para qué llegó Indira Vizcaíno a la Secretaría?

El nombramiento vino del compromiso que estableció Indira con Nacho Peralta, no sólo al negarse a trabajar para la campaña del panista Jorge Luis Preciado en la elección ordinaria, sino al evidenciar que el Senador le había ofrecido 10 millones de pesos (al parecer, no sujetos a comprobación) para que Vizcaíno fuera la candidata de Acción Nacional a la diputación federal por el primer distrito.

Vale recordar que Indira contendió a ese mismo cargo con los colores del partido en el que siempre militó, el PRD, y perdió ante el priista Enrique Rojas por un margen tan reducido que, cabe suponer, Vizcaíno Silva habría superado holgadamente de haber contado con el voto duro panista.

La negativa de la ex edil cuauhtemensea sumarse al proyecto de Preciado Rodríguez complicó, de hecho, una alianza del PRD con el PAN que, probablemente, habría generado un resultado distinto en los comicios para gobernador.

Respondido el por qué, es necesario abordar la cuestión del para qué invitó Nacho Peralta a Indira a una cartera tan significativa como Sedescol, cuyo titular anterior, Rigoberto Salazar, propició con una indiscreción ante el Congreso que se anulara la elección ordinaria.

Quiero pensar que José Ignacio Peralta buscaba ciertamente despartidizar la política social de su gobierno, de la misma manera en que liberó de cumplir los compromisos de campaña a otros secretarios, como el de Finanzas, Carlos Noriega, o el de Administración, KristianMeiners.

Gracias a estos funcionarios eminentemente técnicos, la administración no pagó adeudos a proveedores ni dio empleos con una lógica de recompensas a quienes apoyaron a Nacho en la contienda electoral.

El nuevo gobernador incluyó en su discurso político la teoría de un gobierno plural, tanto para justificar el ingreso de Indira como la presencia en el gabinete de antiguos activos del PAN, como su secretario de Fomento Económico, Carlos Domínguez Ahedo, y de su propio asesor jurídico,Andrés García Noriega.

Sin embargo, a los priistas duros, como el secretario general de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, siempre les molestó el componente de izquierda, no el de derecha, en la administración estatal.

Indira se fue a tiempo, en el momento oportuno para poder construir su proyecto electoral ya sea con Andrés Manuel López Obrador y Morena, con el PRD de Silvano Aureoles, con Enrique Alfaro y su Movimiento Ciudadano, con todos ellos juntos o como candidata independiente.

Se va con suficienteantelación al 2018,año en el que se evidenciarán los costos políticos de un gobierno tan apocado como el de Peralta, y se manifestarán los reproches de una sociedad harta de un mandatario gazmoño como Enrique Peña Nieto.

Y adelantándose a aquellos compañeros del gabinete que estuvieron robándole programas o escamoteándole el mérito durante las entregas de beneficios;funcionarios sin potencial electoral que, sin embargo, bien podrían haberle armado a Indira una intriga y acaso un expediente administrativo para hacerla quedar mal.

Para los colimenses, la renuncia de Indira Vizcaíno a la Sedescol significa que el ideal democrático de una dependencia que maneje los programas sociales sin sesgos partidistas, quedó en el pasado. El ejemplo negativo lo están dando los priistas en el Estado de México. Lo comprobaremos cuando el gobernador Peralta dé a conocer el nombre de la nueva secretaria de Desarrollo Social.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.
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