CAMINO REAL

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Se lavó las manos


Además de laactitud evasiva durante su comparecencia ante la Comisión de Seguridad del Congreso del Estado, el alcalde Héctor Insúa demostró que también le gusta llorar antes de que le peguen, pues ha partidizado el asunto de lo que su administración hace en esa materia al argumentar que lo quieren bajar de la lista de la reelección para el 2018. Pero, ¿cómo?, si todavía no está apuntado, ¿o sí? Pero de ser el caso, ¿quién lo apuntó tan a destiempo?

Lo que los ciudadanos sabíamos de las comparecencias de los alcaldes en el Congreso, es que se trata de que los diputados conozcan en qué, cómo y con qué coadyuvan los gobiernos municipales para tratar de contener el clima de inseguridad que prevalece en el ámbito social en todas y cada una de las entidades municipales y, de esa manera, tratar de encontrar mecanismos que fortalezcan las acciones que se estén llevando a cabo.

Lo mismo, por cierto, ha ocurrido con el secretario de Seguridad Pública y con el Procurador General del Estado, quienes sin gritos ni sombrerazos han tenido comparecencias en el Congreso para exponer las acciones que están llevando a cabo para contener a la delincuencia.Por eso llama la atención la rispidez en la actitud del alcalde jalisciense de Colima para hablar del tema, pues parece estar enojado porque lo hacen comparecer.

En los medios de comunicación, de manera permanente se lee, se escucha y se ve todo en materia de las acciones de seguridad del Gobierno del Estado, pero de los alcaldes muy poco. Por eso, es válido el recordatorio de que también son funcionarios públicos y, por su jerarquía, obligados a estar mayormente comprometidos con la Seguridad Pública, porque en realidad falta mucho por hacer en este renglón desde el nivel municipal.

Por tanto y más, resulta incomprensible la actitud que asumió en el Congreso del Estado el alcalde Héctor Insúa quien olímpicamente se lavó las manos respecto al tema de la inseguridad en la ciudad capital de su municipio.

En estos momentos de crisis, ningún político -y menos los alcaldes-, están para nadar de muertito ante las responsabilidades en materia de seguridad; al contrario, hoy es cuando más los necesita la población para que hagan frente a sus funciones desde sus trincheras.

Insúa, no obstante tener los elementos para poder actuar, renuncia a su compromiso de campaña en el sentido de que el municipio debía asumir la seguridad pública. Pero ahora cambia su discurso y quiere lavarse las manos pese a que, como está documentado,recibe recursos federales destinados al renglón de seguridad.
Tan solo basta recordar que Insúa dispone de elementos policiacos, armamento y patrullas, pero como si no los tuviera, pues no asume su obligación. En el año 2016, únicamente 20 personas fueron puestas a disposición del Ministerio Público por parte de la Policía Municipal. ¡Veinte, no más!, lo que refleja que el Ayuntamiento de Colima no está trabajando en la materia como se debe.
En Colima se necesita que los poderes de los tres órdenes de gobierno, y por supuesto la sociedad, asumamos la parte que nos toca en cosa de seguridad. No se puede permitir, porque no es válido, que alguien se haga disimulado y quiera lavarse las manos.

MESON.- Y el alcalde de Cuauhtémoc, Rafael Mendoza, no canta mal las rancheras, porque también sale con que el gobierno del estado ha dejado solo al municipio en las labores de seguridad pública… Al comparecer ante el Congreso se quejó, además, de que tiene poco, casi nada, en equipo policíaco y que los agentes de la policíatienen sueldos miserables… Rafa Mendoza se cuidó de mencionar que su ayuntamiento es de los más generosos con la gente, pues regala ropa, calzado, útiles escolares, pasajes y gasolina, pero no tiene ni quinto para reparar una patrulla ni para darles un mejor sueldo a los policías pese a que casi hizo lastimeros pucheros de condolencia cuando dijo que ganaban muy poco los pobrecitos gendarmes… Eso sí: a los beneficiarios con dádivas -dinero que, por supuesto, no es del alcalde, sino de todos los ciudadanos-, se les pide la credencial de elector, pues no vaya ser que luego salgan muy malagradecidos con un ¡toma tu voto, caón!, justo como, didácticamente, recomienda el Peje-Gorgojo…

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