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DESCONOCEDORA ¿O VALEMADRISMO?

Desconocedora (¿o será puro valemadrismo?) de la realidad que se vive en el estado, la alcaldesa de Villa de Álvarez, Yulenny Cortez León sigue -como siempre lo ha hecho desde que se desempeña como tal-, mostrando su falta de interés por la temática, pues no asistió a la Primera Sesión Ordinaria del Consejo Estatal de Seguridad Pública efectuada el miércoles anterior, en la que se afinaron detalles en torno al trabajo coordinado de los tres órdenes de gobierno.
Parecería imposible que alguien con las responsabilidades de una alcaldía se abstraiga de los importantes asuntos que ello implica, como es el caso de la seguridad pública y otros que tienen que ver con el Estado del cual forma parte su municipio; pero con Yulenny sí es posible y las pruebas están a la vista.
Al parecer, el pertenecer a un partido político diferente (PAN) al del gobernador Ignacio Peralta (PRI), es lo que le ha dado motivo a la munícipe para distanciarse, ser apática y aún contraria a la estrategia de seguridad, sin que le pase por la cabeza que siendo representante de todos los villalvarenses -entre los que hay simpatizantes de todo el espectro partidista-, está obligada, institucionalmente, a participar en acciones que vean por el bien común de sus conciudadanos. ¿O ya mandaría al diablo a las instituciones, como o cierto Pejegorgojo?
Pero más allá de su fobia partidista, la alcaldesa villalvarense se ha mostrado incapaz de manejar el tema de la seguridad, pues hace unas semanas, por no saber en qué -ni cómo ni cuándo ni para qué- invertir un millón 754 mil pesos en el área de seguridad pública, la señora regresó -sin nadita de pena ni vergüenza-, esos nada despreciables recursos a la Federación como si Villa de Álvarez no necesitara de más policías, más autos patrullas, más armamento, más motocicletas… y menos delincuentes. Pero, a la mejor, lo que más necesita la Villa es otra persona en la presidencia municipal, alguien que no caiga en acciones tan deplorables por retrógradas como esa de regresar dinero a la Federación por no poder, no saber o no querer aplicarlo. Este caso insólito es para la colección Ripley y quizá alcance alguna categoría para los records Guinness.
Y dicen por ahí que se quiere reelegir. ¡Ave María purísima! ¿Usted le daría su voto? ¡Yo tampoco, aunque fuera nativo o avecindado de la Villa!, porque ha sacado a relucir su incapacidad y su falta de interés por mejorar la seguridad pública de su municipio.

MESON.- Lo que no hace el ayuntamiento lo están haciendo los vecinos en lo que respecta al cuidado de los perros, ese tan de moda pasatiempo que ha llegado a considera hijos de familia (¡perrhijos!, hágame el favor) a esas mascotas… A mí me gustaría ver a una mujer pariendo un perro, pero ese es otro cantar, pues a lo que voy es que en el parque de Esmeralda Norte apareció un letrero en una banderola metálica: “Cuidar el parque es tarea de todos”, e invocando la educación, conciencia y convivencia señala: “yo correspondo a este Planeta -por tantas cosas buenas que nos da-, realizando estas acciones: 1.- Paseo mi mascota con correa. 2.- No arrojo basura ni desechos a este lugar. 3.- Conservo limpia la ciudad de Colima”, y refiriéndose a quienes tienen la maldita costumbre de sacar al perro a defecar en cualquier lugar siempre que no sea en la casa propia, pregunta: “¿Olvidaste traer bolsita? Por la salud de todos, toma una, recoge las heces de tu mascota y llévala a la basura. ¡Gracias!”. Debajo de la leyenda está una dotación de bolsas de plástico para que se sirva el dueño del perro cagón… Y es que los perrotenientes son un problema cuando no cuidan debidamente a sus animales que son problemáticos por naturaleza: asustan y agreden a ladridos y mordidas a niños y adultos (hay muchos casos de muerte), ladran día y noche martirizando al vecindario, defecan en cualquier parte (sus propios dueños los llevan a eso), con la consecuente molestia para el vecino y el consiguiente problema de salud pública… Manejar automotores con el perro abrazado como si fuera niño de pecho es otro problema, más si en la otra mano lleva el celular y va chateando… Y ¿qué hacen los regidores que no expiden un reglamento que ponga orden a tanto desmadre? ¡Nada!... ¡Perrhijos!... ¡Arrieros somos!

Pero más allá de su fobia partidista, la alcaldesa villalvarense se ha mostrado incapaz de manejar el tema de la seguridad, pues hace unas semanas, por no saber en qué -ni cómo ni cuándo ni para qué- invertir un millón 754 mil pesos en el área de seguridad pública, la señora regresó -sin nadita de pena ni vergüenza-, esos nada despreciables recursos a la Federación.
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