Camino Real

articulo

=UN BUEN TRATO CON LOS MILITARES = NO EMOCIONAN LOS DESTAPES

El gobierno del Estado y la Secretaría de la Defensa Nacional están haciendo un buen trato beneficioso para ambos. Se trata del intercambio de predios: uno urbano, en el que se encuentran actualmente las instalaciones de la XX Zona Militar y el 29 Batallón de Infantería, por otro en breña, al Sur de la ciudad, donde los soldados tendrán sus nuevos cuarteles.
Por una parte la Sedena se hace de una amplia parcela de 63 hectáreas donde podrá acondicionar todo lo necesario para las actividades propias del Ejército, desde campos de tiro, áreas para la práctica de las diversas disciplinas que requiere la preparación de un soldado, campos deportivos, estacionamiento de vehículos, alojamiento para la tropa y oficiales, edificios administrativos, etc. Todo lo que ya no se podía hacer en el asfixiante espacio de 15 hectáreas inmersas en el medio urbano -casi en el centro de la ciudad, en un entorno que incluye un parque infantil, oficinas públicas y colonias populares-, podrá desarrollarlo en amplitud la Sedena, sin restricciones de espacio, en su nueva ubicación en terrenos del ejido Piscila junto a la Loma de Fátima, a pie de la moderna autopista y cerca de los libramientos carreteros hacía todos los rumbos del estado. Estratégicamente, el predio que recibirán los soldados tiene toda la logística para las movilizaciones ágiles que de un momento deben realizar los contingentes militares.
En tiempos de guerra -que ojalá nunca lleguen-, las instalaciones militares son blanco principal de ataques armados, de ahí que la propia reglamentación exige que los cuarteles se ubiquen lejos de zonas habitadas por civiles.
Por eso se tiene que dar la bienvenida a la saludable decisión de que los soldados salgan de la ciudad.
El gobierno estatal, por su parte, se quedará con las 15 hectáreas donde todavía están las instalaciones militares en la Calzada Galván, un predio envidiable por su extensión y ubicación, cuyo destino futuro constituye un reto a la creatividad e imaginación de los planificadores del gobierno local, sobre todo del gobernador Ignacio Peralta quien será el que diga la última palabra. ¿A qué lo destinarán?
El 19 de febrero, Día del Ejército, puede ser la fecha ideal para acabar de formalizar el intercambio de predios. Sería una buena cuelga para nuestros soldados

MESON.- Nunca como esta vez se habían visto en Colima con tanta frialdad e indiferencia los destapes de pretendientes a los cargos de elección. Ni los propios destapados se ven prendidos, y muy escasos simpatizantes hacen coreografía a los presuntos candidatos. Igual sucede con los aspirantes de partidos políticos que con los ahora tan de moda independientes que, dicen, son tan fregones que buscan el cargo sin el cobijo y padrinazgo de las -dicen también-, indeseables cofradías partidistas, es decir los partidos que son presa de una maldición bien ganada que los aleja del gusto y la simpatía popular. ¿Será por los cartuchos quemados -y más por los requemados-, que no hablan de otra cosa que de involución y reculada cuando no de cacicazgos? ¿Será porque las pocas nuevas caras -algunos son imberbes y cándidos muchachos que no han tenido experiencia laboral ni siquiera como cerillos en una tienda de autoservicio-, tampoco inspiran confianza porque lucen buenos para nada y malos para todo? ¿Será porque se sospecha que los independientes ni son tales ni lucen buenos para poder sacar al buey de la barranca ni a los cuervos del sembradío? ¿Será porque la gente ya está hasta la madre y vomita a los políticos con y sin partido, a los chapulines y tarzanes, porque unos y otros se la viven viendo donde pegar su chicle? ¿Será porque la gente está convencida, a fuerza de desengaños, de que tan malo es el pinto como el colorado? ¿A qué se deberá la frialdad y el desprecio que se ve y se siente en el circo político?... ¡Arrieros somos!

En tiempos de guerra -que ojalá nunca lleguen-, las instalaciones militares son blanco principal de ataques armados, de ahí que la propia reglamentación exige que los cuarteles se ubiquen lejos de zonas habitadas por civiles. Por eso se tiene que dar la bienvenida a la saludable decisión de que los soldados salgan de la ciudad.
Ultimo Minuto
Subir