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Indignados

El asesinato de Ricardo Uribe Clarín, como el de muchas otras personas a las que la delincuencia común y organizada les ha arrebatado la vida, pudo ser evitado; sin embargo la indiferencia, la complicidad, el desinterés, la sordera, la miopía y el conformismo de la propia sociedad lo permitieron, no levantaron la voz ni llevaron flores ni veladoras a las víctimas que todos los días pierden la vida en manos de homicidas, prefirieron comprar el discurso oficial de que todos los muertos estaban metidos o tenían que ver con la delincuencia, hasta que las balas alcanzaron a un amigo, colega, compañero, padre, hijo, hermano, pero sobre todo empresario y proveedor del Gobierno del Estado, para que la población despertará y José Ignacio Peralta, aceptara más por la presión social que por propia convicción, que su gabinete y estrategia de seguridad eran un fracaso.

Si bien, es cierto que la indignación que despertó el crimen de Ricardo Uribe fue tardía, también es cierto, que fue el parteaguas que hizo reaccionar a la sociedad colimense que se encontraba sumergida en su zona de confort, y que parecía que se había acostumbrado a vivir entre la violencia y la delincuencia, mientras que sectores como el empresarial que no había sido tocado tan cerca como ahora, y que mantenían su política de respaldo y complicidad con el mandatario estatal, al que sin muchos argumentos solían defender y respaldar, cada que lo necesitaba o que era cuestionado sobre la inseguridad, o simplemente para justificar su indiferencia ante lo que estaba ocurriendo en Colima y que ninguna autoridad parecía ver o escuchar, mientras que los “cómplices del silencio” ocultaban o minimizaban las hechos sangrientos que se vivían día tras día en la entidad, de los que solo los gobiernos extranjeros y medios internacionales dieron cuenta y advirtieron de la gravedad y magnitud de los altos niveles de violencia en los que se encontraba sumergido el estado, alertas que el gobernador, Ignacio Peralta minimizó y prefirió ignorar.

Desafortunadamente, sé tuvieron que esperar a que la víctima fuera una persona como Ricardo Uribe Clarín, para que la sociedad colimense, los nobles empresarios y hasta los “cómplices del silencio” se indignaran por la violencia e inseguridad que se recrudeció con la llegada al Gobierno del Estado, de José Ignacio Peralta, quién contra todo pronóstico a dos años de gobierno ha roto todos los records en materia de inseguridad, desde llevar al estado a ser el más violeto del país, encabezar la lista de los municipios más violentos de la nación, y tener una alerta internacional que pone a Colima a nivel de Irak, Afganistán o Siria, lo que definitivamente también nos debe indignar.

Pero también debemos estar indignados y pedir justicia no solo por el homicidio de un amigo como Ricardo, sino también por las victimas anónimas, esas que no tuvieron la fortuna de ser empresarios, funcionarios, servidores públicos,

académicos, periodistas, gente reconocida o de agrupaciones de la sociedad; también el vendedor de flores, el motociclista, el policía, el taquero, el estudiante y todos aquellos que les fue arrebatada la vida, así como los niños y jóvenes desaparecidos, merecen que la sociedad pida justicia para ellos, no se puede seguir siendo cómplices de un gobierno para el que la justicia y la seguridad depende del estatus social al que pertenece la persona que la requiere; lo cierto es que no se puede garantizar el estado de derecho con una autoridad que es selectiva.

Sin embargo, lo que la sociedad no puede pasar por alto y que es realmente indigente, es la indiferencia y desinterés que sigue mostrando José Ignacio Peralta, por la inseguridad que viven los colimenses, no es posible tener un gobernador que destituye y contrata funcionarios de seguridad pública por Facebook, o que se empeñe en mantener y defender a funcionarios que no han dado resultados, que reprobaron los exámenes de control y confianza o que cuentan con antecedentes penales; pero a estas alturas la única renuncia que esperan los colimenses es la del gobernador, que simplemente ha demostrado no estar a la altura de las necesidades que requiere Colima.

miguelinosan@yahoo.com.mx

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