CAMINO REAL

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=EL PEJE-PIÑATA =GANO MEADE =SOBRARIAN CANDIDATOS A VERDUGOS

El primer debate de los presidenciables demostró a los mexicanos que no es lo mismo pasearse por el país diciendo lo que las audiencias quieren oír, a enfrentar una situación en la que es necesario argumentar y defender ideas. En este debate, Andrés Manuel López Obrador fue vapuleado por los otros cuatro contendientes, pero no porque le echaran montón sino porque le cuestionaron sus ocurrencias y puntadas con las ha medrado durante años, sin que el llamado Peje supiera hacer una defensa tan siquiera mediana mucho menos brillante de sus propios dichos. Y es que no es lo mismo pararse ante un público a modo y decir que sí, que como chingados no, que les construimos el puente y si no hay río también se los ponemos, a debatir con argumentos. Dio pena ver como el Peje fue apaleado, y más cuando, al final del debate, recogió sus tataches y, echo una muina, con el rostro descompuesto y seguramente con el hígado hirviendo, tristemente se fue del estudio de TV, rumbo a la oscuridad, sin despedirse de nadie como burro sin mecate.

Pasado el debate, todos se dijeron ganadores. Hasta el Peje cantó victoria después de lamerse las heridas y enjugarse las lágrimas en -como dice la canción-, una mesa rincón. Y lo mismo se dijeron triunfantes Margarita Zavala -quien gracias a un excelente maquillaje lució como nena de 18-, Jaime El Bronco Rodríguez, Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Anaya, por cierto, fue quien tomó al Peje cual piñata decembrina y le dio cuantos palos pudo, pero según Arturo Nuño, coordinador de la campaña de Meade, fue éste el que ganó la contienda con 34%, seguido de López Obrador con 27% y Ricardo Anaya con el 20%. La fuente señalada por Nuño, es la agencia Quadratín, que lo dio a conocer en el posdebate que sostuvo con los representantes de los demás abanderados en Azteca Noticias.

En este primer debate organizado por el Instituto Nacional Electoral quizá usted, lector, también sea de la opinión que se pudo apreciar el dominio de Meade en los temas más importantes que requieren especial e inmediata atención para el país, como corrupción, transparencia, inseguridad, economía, generación de empleos, entre otros. Caso contrario con López Obrador quien repitió las frases ensayadas y evadió en todo momento responder cuestionamientos directos como la inclusión de Manuel Bartlett en su círculo más cercano, pese a ser acusado

de haber “tumbado” (en el 88) el sistema de cómputo para que la izquierda representada por Cuauhtémoc Cárdenas no arribara al poder; o cómo cuando El Bronco le preguntó porque ofrece en venta el avión presidencial si no es suyo. Los embates que sufrió López Obrador se debieron a sus ocurrencias y mentiras que se han encargado de repetir sus corifeos en las redes sociales y en algunos medios de comunicación; sin embargo, quedó de manifiesto que el Peje no sabe moverse en escenarios adversos, donde se requiere habilidad mental para improvisar y resolver problemas al vuelo. Chango viejo no aprende maroma nueva…

Ricardo Anaya, en tanto, lució como el alumno que lleva respaldo en cartulinas de todo lo que quiere decir para que la gente le entienda y le crea, acostumbrado como está a mentir como la adquisición de la nave industrial que le vendió a un chofer de su amigo Manuel Barreiro en más de 50 millones de pesos. De Margarita Zavala y Jaime Rodríguez El Bronco poco se puede decir que ella, cual debe, se dedicó a defender el sexenio de su esposo Felipe Calderón y él sólo resaltó por su propuesta de mocharle las manos a los que roben.

Así las cosas, pasado el primero de tres debates, José Antonio Meade sería la opción más

atractiva, pues exhibió que conoce los temas más sensibles del país, que sabe cómo resolverlos y, sobre todo, tiene la autoridad moral para poder hablar de frente a la nación, lo contario de López Obrador cada vez más parecido a Hugo Chávez.

MESON.- De prosperar la propuesta de El Bronco de cortarle la mano a quien robe, nos meteremos en un mochadero de la tiznada, pues al volverse ley se tendría que replicar en otros delitos… Al difamador se le tendría que mochar la lengua y a los violadores sexuales, ¿qué se les mocharía?... Eso sí: para castigar a los violadores, habría muchos candidatos a verdugos… ¡Arrieros somos!

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