CAMINO REAL

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Cada vez más se aclara el paisaje -o se oscurece, según se le vea-, respecto al tipo de gobierno que haría López Obrador, y no porque el Peje sea un dechado de elocuente transparencia, claridad y honestidad para exponer sus intenciones y que eso nos permitiera saber, bien a bien, a qué atenernos. No señor. Eso -bien lo sabemos- no se le da a este especímen que medra en la política nacional, aunque se le sospecha por el tipo de propuestas y por las actitudes que asume.

El Peje es muy claro en manifestar ciertas ideas que hacen temer lo peor; por ejemplo, cancelar la reforma educativa, amnistiar a los criminales y cancelar el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, etc., pues ello habla de un sujeto irreflexivo y vengativo que destruiría todo lo que huela a gobiernos del “prian” o “mafia del poder” para fundar la versión mexicana de la república bolivariana de Venezuela con un gorilato (el gorila sería él, claro) entregado a las expropiaciones y todo lo que lleve a un control estatal de la economía hasta dar lugar a que no se produzcan ni los alimentos que consume la población. Pero el Peje no revela nunca sus intenciones más oscuras. Sin embargo, fue uno de sus propagandistas, Paco Ignacio

Taibo II -un español austuriano naturalizado mexicano, botijón de aspecto externo muy desagradable-, el que en un discurso ante una “multitud” de casi dos decenas de oyentes, habló hipotéticamente de que el Peje, una vez llegado a la prejidencia y ante un grupo de empresarios -Servitje, Slim, etc.-, que lo quisieran presionar para que no orientara sus acciones de gobierno en determinada dirección, les quitara sus empresas. Lo describió así: “No. No. Cuidado, Andrés, porque, si avanzan ustedes en este sentido, nos llevamos las fábricas a Costa Rica’”, le dirían los empresarios al Peje según el panzón Taibo. Continúa el imaginario episodio relatado por el botijón: “Si ese mismo día, a esa misma hora, no estamos dos o tres millones de mexicanos en la calle diciendo: ‘Si te quieren chantajear, Andrés, ¡Exprópialos! ¡Chinguen su madre! ¡Exprópialos!”. ¡Horror!

Lo que con esto hace el botijón gachupín, es calentar a la gente para que respalde al Peje en su no tan hipotética política expropiatoria sin razón ni contemplaciones, es decir las multitudes deben respaldar a prejidente ante una minoría en el Congreso de la Unión -donde el botijón estima apenas 35% favorable al proyecto pejista- y con la mayoría de gobernadores emanados del PRI y del PAN. Sugiere Taibo que no habría más caminó que la violencia para imponer el régimen comunista.

Pero falta que gane el Peje.

MESON.- Como parte de los eventos que en el mes de mayo se dedicarán a poner de relieve acciones contra la homolesbobitransfobia, se anuncia que la bandera gay se colocará en la sede del ayuntamiento… Supongo que ese ayuntamiento es el de Colima y, supongo también, que el pendón será colocado en algún sitio que no será el asta en la que frecuentemente y tradicionalmente se enarbola la Bandera Nacional… Porque la Bandera Nacional simboliza a todos, incluida la comunidad lesbicogaybitransexual, y no se vería nada bien que el lugar del sagrado Lienzo Nacional fuese usurpado por un vulgar trapo… En todo caso, si el alcalde Insúa dio para ello su consentimiento, que pongan el lienzo arcoiris en su casa, no en la sede de los poderes municipales… Y PARECE que se le armó la gorda al alcalde Héctor Insúa, al descubrirse que pagó dos millones y pico de pesos por la presentación de Yuri en sustitución de Lupe Darrecio… ¿No que la presentación de artistas del festival volcaneño es gratuita?... Eso decía el panegírico oficial, pero lo que se cobre y se pague por cada mono que actúa en ese demagógico fandango, al final lo pagamos los colimenses, como chingados no… Y ¡figúrese!: el señor Insúa se quiere reelegir… CHILLONCITO resultó el Peje al quejarse de que en videos lo van a

encuerar -¡máaas!- en sus afanes populistas comparándolo con los dictadores bananeros del continente... -Eje derecho ej jólo mío y de nadie máj, ha de decir en su dialecto macuspano… Sería bueno recordarle que el que se lleva se aguanta… ¡Arrieros somos!

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