Red Política

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Hartazgo, sí, pero…

La única razón por la que pienso que la mayoría de los ciudadanos le siguen apostando a AMLO es porque el hartazgo y el descontento social hacia el sistema económico que han aplicado por presiones externas los gobiernos del PRI y PAN desde hace más de dos décadas y el sistema político antidemocrático y ventajoso que han implementado junto con otros partidos están llegando a la línea delgada donde se rompen muchas cosas, debido a la notoria descomposición social que si bien ha sido reconocida, también ha sido ignorada por las autoridades.

Lo digo así porque en este contexto me preguntaba ¿cómo es posible que los ciudadanos que simpatizan con el falso mesías de Morena no perciban o ignoren las mentiras y los engaños a los que recurre el candidato de Morena-PT-Encuentro Social a la Presidencia de la República para ganar más adeptos para su causa? Respeto a quienes piensen que AMLO es la mejor opción, pero sigo convencido de que estamos ante un personaje cuya principal arma política es aplicar la “política ficción” que sólo ilusiona y hasta convence, pero que es irreal y utópica porque no existe.

La más reciente de esas argucias políticas del candidato morenista, con la cual mató dos pájaros de un tiro, fue lo que declaró en el sentido de que poderosos empresarios mexicanos y políticos panistas, incluyendo a Ricardo Anaya, se reunieron hace un mes con el presidente EPN para solicitarle que girara la instrucción de que José Antonio Meade declinara en favor del panista. Y es que, por un lado, esto sirvió al dueño de Morena como distractor del tema que estaba agarrando fuerza de que AMLO es un riesgo para la vida del país y, por otro, que desacredita aún más las aspiraciones del candidato de Todos por México al colocarlo literalmente como muerto.

Hubo algunos deslindes de empresarios y políticos, pero nadie ha negado que hubo tal reunión, por lo que se puede considerar que sí se realizó, aunque lo falso es que haya sido para pedir a EPN que Meade declinara en favor de Anaya, ya que hace un mes el tema de la declinación aún no se tocaba ni se vislumbraba en la escena político-electoral. No era un tema de los candidatos, como sí ha sido en estos días.

Muchos mexicanos están convencidos de que AMLO representa un verdadero cambio. Sin embargo, hay que valorar lo que muchos otros pensamos en cuanto a que estamos ante un potencial dictador que de llegar a la Presidencia de la República -aunque sigo sosteniendo que los podero$o$ vecinos del Norte no lo dejarán llegar otra vez-, “eliminaría”, en sentido figurado, a quienes se opongan o no comulguen con sus ideas.

AMLO es, fundamentalmente intolerante, lo que sería riesgoso para el país, al igual que si Morena obtuviera la mayoría en el Congreso de la Unión, pues sólo hay que checar las listas de candidatos plurinominales a senadores y diputados federales que planteó este partido para saber que se mueven entre la corrupción y la mafia.

Muchas de las propuestas y los compromisos que ha hecho AMLO no son creíbles ni factibles. Tienen sus dosis de demagogia y populismo que no caerían bien al país.

No obstante, tampoco estoy de acuerdo con que los vecinos del Norte que realmente mandan allá y acá sigan apoyando, por no decir poniendo, al presidente que más les llene el ojo, a quien les garantice que sus grandes negocios en México están seguros y seguirán creciendo y que sus grandes intereses económicos serán protegidos contra alguna amenaza.

Ocupamos de un presidente con la inteligencia para equilibrar la situación y reducir la gran desigualdad que hay en el país entre ricos y pobres; un presidente que frene la descomposición social y sienta al menos las bases para que el siguiente mandatario logre que haya paz y tranquilidad en el país.

Necesitamos un presidente que sepa convencer a los poderosos de EU que tienen influencia en los organismos mundiales e internacionales financieros de que se requiere ser flexibles en los lineamientos que envían hacia nuestro país y que después se traducen en políticas económicas que

vienen ahogando a millones y millones de mexicanos que sobreviven entre la pobreza y la extrema pobreza.

La otra alternativa -que tendría que ser la última- sería un estallido social que no conviene ni a unos ni a otros.

REPESCA

ESTE 1 de mayo hubo dos momentos singulares por parte de dirigentes sindicales de la Secretaría de Salud, una que habló como representante de la CNOP del PRI, María Dolores González Meza, ex secretaria general de la sección 30 del SNTSS y actual dirigente estatal de la FSTSE, y otro que arengó a los trabajadores, el secretario general del SNTSS, Héctor Pizano Larios. En la ceremonia oficial por el Día Internacional del Trabajo, Lolita dijo ante el gobernador JIPS dos de las tantas verdades que se disfrazan y ocultan: el poder adquisitivo de los trabajadores está por abajo de lo que ganan en muchos otros países y el impuesto sobre la renta es una pesada carga impositiva para los obreros por el porcentaje que tienen que cubrir, por lo que es necesario hacer una revisión a estas demandas. En otro momento, al iniciar los trabajadores de la salud a lo que calificaron como “marcha de protesta”, el actual dirigente del SNTSS en Colima deslindó a los trabajadores de la falta de medicamentos, insumos y materiales que hay en hospitales y centros de salud. “(Esta situación) no es responsabilidad de los trabajadores; las autoridades son las responsables”, arengó Héctor PIzano al pedir también que no se criminalicen los actos médicos. Exigió que el patrón otorgue lo que se contempla en las condiciones generales de trabajo para hacer bien su labor y también dijo que el SNTSS es el más fiscalizado en las auditorías que se practican en la dependencia por los adeudos que tiene ésta, por lo que pidió a los trabajadores cerrar filas con el Sindicato, aunque reconoció que el actual Secretario de Salud, Miguel Becerra Hernández, “es una persona que trae ideas y disposición de hacer bien las cosas en la parte laboral”.

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