CAMINO REAL

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= LAS OBRAS DE PEÑA NIETO = A VER SI LAS SUPERA LOPEZ OBRADOR = LA OBRA MAS DIFICIL DE UN PRESIDENTE

En su pasada visita a Colima, el presidente Enrique Peña Nieto dio por entregada la infraestructura que prometió los colimenses en su etapa de candidato. De dichas obras destaca el túnel ferroviario (de 450 metros a través de un cerro, en Manzanillo), vialidades del llamado Portal API (de 1.2 kilómetros) y el viaducto ferroviario denominado Portal Laguna (de 650 metros). La sola obra del túnel (que tuvo que sortear la inconformidad del vecindario que se quejaba hasta de que los obreros no eran guapos) hará factible ampliar el potencial portuario duplicando la capacidad operativa y triplicando la capacidad de carga que se moverá por ferrocarril. Además de dichas obras en la ciudad porteña, en el sexenio de Peña Nieto se construyeron en otras partes del Estado varias más: el hospital materno infantil del IMSS en Villa de Alvarez (una obra muy importante por lo que significa para la medicina social que llega a miles de familias) vialidades en Comala, Tecomán, Coquimatlán, Cuauhtémoc, Ixtlahuacán, Armería y Minatitlán, el parque metropolitano de Tecomán (que buena falta le hacía a esa ciudad que no deja de ser un ranchotote, pero ya con el parque puede acceder a otro rango) y la supercarretera Pez Vela-Jalipa. Pero la obra de la ampliación de la autopista Manzanillo-Guadalajara (que también fue enlistada entre los compromisos cumplidos durante la visita de presidencial), no se hizo conforme la promesa, pues cuando Peña Nieto suscribió esos compromisos (en una cartulina grandota, lo recuerdo bien), se dijo que serían seis carriles de Manzanillo hasta la Perla Tapatía (agregando dos a los cuatro existentes), y no solo en dos breves tramos que no suman ni 50 kilómetros: uno de Los Amoles a la capital del estado y el otro de la propia ciudad hasta Tonila, Jal. Pero de todos modos son de reconocerse las obras que el gobierno peñanietista hizo para Colima, sobre todo la del túnel ferroviario y sus vialidades aledañas que le darán el empujón definitivo al puerto de Manzanillo y que ya han transformado esa cabecera municipal dándole aspecto de moderna urbe.
Sin embargo, podemos coincidir con Peña Nieto: “…con orgullo podemos decir que el México que hoy tenemos, es uno mejor y distinto que el que había hace seis años”.
La obra del presidente Peña Nieto no es menor en Colima ni en otras partes del país. Ahí queda para que la supere López Obrador. A ver si, deveras, como ronca duerme el futuro presidente.

MESON.- En sus visita reciente a Manzanillo, Enrique Peña Nieto celebró su cumpleaños número 52… Una buena edad para dejar la pesadísima carga de Presidente de la República… Por eso, el gobernador Ignacio Peralta lo felicitó con efusividad y le refirió que Colima está muy agradecida con su gestión, la cual -dijo- fue fértil en resultados para los colimenses… Nacho Peralta no dejó pasar la oportunidad para ampliar el justo reconocimiento a la gestión de Peña Nieto, pero no en el aspecto de obra material -que esa cualquiera la puede hacer, siempre que se lo proponga y tenga recursos-, sino por otra que es mucho más difícil pero que engrandece a quienes saben hacerla bien: ejercer un gobierno tolerante (a veces más de lo necesario, habría que observar), respetuoso de la libertad de expresión y favorable a la deliberación pública de las ideas… Peralta rubricó: “Frente a la sociedad de Colima, señor presidente, la misión fue cumplida”… ¡Arrieros somos!

La obra de la ampliación de la autopista Manzanillo-Guadalajara (que también fue enlistada entre los compromisos cumplidos durante la visita de presidencial), no se hizo conforme la promesa, pues cuando Peña Nieto suscribió esos compromisos (en una cartulina grandota, lo recuerdo bien), se dijo que serían seis carriles de Manzanillo hasta la Perla Tapatía (agregando dos a los cuatro existentes), y no solo en dos breves tramos que no suman ni 50 kilómetros...
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