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Colima con sabor a muerte

Contrario a lo que pretende hacer creer a la población el gobernador del estado, José Ignacio Peralta Sánchez y los cómplices del silencia, la violencia e inseguridad en Colima no ha disminuido, sino que va en aumento, la impunidad con la que los grupos delictivos se pasean por la entidad tirando cadáveres o ejecutando a mansalva a policías, hombres, mujeres y niños nos deja en claro que los colimenses desde hace más de dos años viven en un Estado Fallido, en el que los responsables de garantizar la paz y la seguridad, están más preocupados por cuidar los negocios que han hecho al amparo del poder, que por cumplir con sus obligaciones y responsabilidad.

Aun que han tratado de minimizar el asesinato de Rosalino González Cortes, regidor electo de Armería de la alianza “Juntos Haremos Historia” (Morena/PT/PES), lo cierto es que no puede ser tomado a la ligera ni mucho menos ser ignorado, debido a que no es un homicidio cualquiera, sino que al tratarse de un Regidor electo emanado del mismo partido de virtual Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, debió dársele la importancia que merecía, ya que bien puede ser considerado uno más de los crímenes políticos de la administración peralistas que quizá al igual que los otros quede en la impunidad.

Sin embargo, el asesinato de Rosalino González, no solo nos revive ese sabor a muerte que se había olvidado con la efervescencia político-electoral, sino que demuestra la vulnerabilidad en la que se encuentran los representantes populares que no son afines al Gobernador del Estado, pero sobre todo su muerte, ha manchado de sangre una vez más a la clase política colimense, y al proceso electoral de Colima.

Pero no solo, el crimen del Regidor electo es el que nos ha regresado a la realidad del “Colima Sin Ley Ni Gobierno”, sino las múltiples ejecuciones que se han registrado principalmente en los municipio de Armería, Tecomán y Manzanillo desmienten la información oficial que busca más que informar, engañar, confundir y maquillar la fracasada estrategia de seguridad y la incapacidad del gobernador y su gabinete de seguridad, que pareciera más estar buscando negociar con un grupo delictivo, que hacerle frente a la inseguridad y violencia, ya que por donde se vea no hay reacción de las autoridades ante los hechos violentos que vive la entidad.

Sin duda, a José Ignacio Peralta se le han terminado las ideas y su estrategia de seguridad de ocurrencias sigue sin funcionar, pero tampoco le han funcionado los experimentos que ha hecho con procuradores y secretarios de Seguridad Pública de importación, los cuales, va de mal en peor, de otra manera no se puede entender que haya comenzado su administración con un Almirante al frente de la

SSP y cuatro secretario después tenga como responsable a un Coronel, que no solo es de menor jerarquía castrense, sino que su formación, preparación y adiestramiento también debe de ser menor; ¿si no pudo un Almirante con la responsabilidad de garantizar la seguridad a los colimenses, que hace suponer al gobernador que un Coronel lo puede hacer?, lo cierto es que a poco más de mes de haber sido nombrado Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez como el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Colima, no habido resultados positivos, pero si muchos muertos; esperemos que por el bien de Colima y los colimenses, comience a dar a la brevedad buenos resultados.

miguelinosan@yahoo.com.mx

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