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SE VA EL QUE NUNCA ESTUVO

Al fin se dignó renunciar a su cargo el secretario de Fomento Económico, Carlos Domínguez Ahedo. Se va para alivio de una opinión pública que, a pocos meses de iniciada su gestión, tenía ya la impresión de que era el funcionario menos productivo del gabinete de Ignacio Peralta.

Una de dos, el ingeniero mecánico administrador no hizo nada trascendente durante su encargo o la administración de Peralta no supo comunicar las supuestas inversiones que el titular de la Sefome trajo al estado.

El boletín oficial en el que se dio a conocer la renuncia, es parco. Explica que Domínguez Ahedo tomó la decisión “por proyectos personales y profesionales que tiene en puerta”.

O sea, que al final de cuentas el Gobernador no se atrevió a pedirle que desocupara la oficina, pese a que cada vez que se especulaba sobre cambios en el gabinete en los mentideros de la política se daba por sentado que el primer cesado sería Domínguez Ahedo.

Y aunque el mandatario estatal “reconoció en Carlos Domínguez su trabajo, experiencia y profesionalismo, así como sus aportaciones a la visión sobre el desarrollo económico del estado”, no se enlistan sus gestiones más destacadas. Vaya, no menciona siquiera una acción concreta.

Mala nota cuando comparamos el desempeño del ingeniero Carlos con la del licenciado José Ignacio que, cuando tuvo esa misma cartera en los gobiernos de Gustavo Vázquez y Silverio Cavazos, pudo enorgullecerse de haber gestionado la instalación de la planta regasificadora de Manzanillo.

Peralta Sánchez “le expresó [a Carlos Domínguez] su gratitud y reconocimiento por su labor que permitió facilitar la actividad empresarial y contribuyó a resolver los obstáculos que enfrentaba el sector, siempre con lealtad a la institución de la que formó parte”.

El elogio suena a sarcasmo cuando vemos la parálisis económica que se vive en el estado, y la dificultosa actividad empresarial fuera del movimiento portuario al que, en todo caso, nada dice el gobierno estatal que Domínguez Ahedo haya contribuido.

De acuerdo a su biografía en mexicosposibles.mx, el alto ex directivo en HyLSA y Ternium, donde estuvo al frente de las áreas de Fierro Esponja y Minería, y donde se destacó por “su trabajo de actos de patentes en el proceso de Reducción Directa HYL” que le permitieron “viajar por todo el mundo, visitando más de 60 países”, debería al menos haber fortalecido el sector minero metalúrgico en un estado donde hay importantes yacimientos de hierro y dos peletizadoras (Alzada y Jalipa) funcionando.

NO TIENE LA CULPA EL INDIO…
Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿para qué lo contrataron?

Quizá no como experto en fomento industrial sino como operador político. Carlos Domínguez Ahedo fue “coordinador de la campaña política a Gobernador del estado de Nuevo León, Fernando Canales Clarión”, y presidente del Comité Directivo Estatal del PAN de Nuevo León.

En ese sentido, el partido gobernante en Colima se perdió de una experiencia que le habría sido muy útil para evitar el descalabro que sufrió el PRI en las elecciones intermedias de 2018.

Tampoco hizo uso Nacho Peralta de las competencias administrativas de Domínguez Ahedo, quien fue contralor del estado de Nuevo León, ni de sus competencias de Gobierno: fue jefe del Gabinete de Nuevo León (oficina del Gobernador).

Los colimenses desaprovechamos la visión que hubiera podido aportar el ex director general de la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae), hoy Conue, y que le habría permitido anticipar, si el funcionario se hubiese enfocado a lo que estaba pasando en el estado, la rápida obsolescencia de la misma planta regasificadora que gestionó Nacho.

Esa planta no surte gas natural (al menos en forma regular) a la Termoeléctrica ni alimenta el hipotético gasoducto que supuestamente iba a detonar un corredor industrial en el trayecto Manzanillo-Guadalajara.

No lo contrataron, pues, para chambear. Ya en los albores del sexenio, en los corrillos políticos se concluyó que Domínguez Ahedo vino a Colima para gozar su jubilación como director de Minería de Ternium.

Por lo visto, la capital del estado le proporcionó un lugar tranquilo y barato desde el cual llevar su consultoría en temas de Minería y Energía, con su empresa Promotora de Proyectos del Pacífico, S.C., y donde cultivar “sus aficiones [que] incluyen golf, aviación, pesca y otros”, a decir de la página mexicosposibles.mx.

Pero mientras Domínguez Ahedo descansaba en Colima, la entidad vio pasar tres años de oportunidades perdidas. En ese lapso, metrópolis como Guadalajara (con su Centro Logístico Jalisco) o León (con su Guanajuato Puerto Interior) añadieron a sus polos de desarrollo toda la gama de negocios de transformación relacionados con los insumos y mercancías que entran y salen por el puerto de Manzanillo.


ADIÓS AL GABINETAZO:
Como sea, comienzan a darse los ansiados cambios en el gabinete de Peralta Sánchez. Aunque no por voluntad del Gobernador.

Los que se han dado recientemente en materia de procuración de Justicia y Seguridad Pública obedecen al término del sexenio de Enrique Peña.

El gobierno federal dejó en libertad al mandatario estatal de nombrar al fiscal general y al titular de la SSP, dos cargos que el centro había embargado no sabemos si como parte de una estrategia de seguridad nacional o para facilitar la operación de las plazas.

El relevo en Sefome, por lo demás, confirma que los funcionarios invitados a la administración por su perfil técnico, no dieron el ancho:

César Castañeda y Vázquez del Mercado dejó la Secretaría de Turismo sin concretar ninguno de los grandes proyectos que anunció (entre ellos el teleférico y el acuario de Manzanillo), salvo el Ecoparc, que, según su sucesor Efraín Angulo triunfa como producto al atraer hasta la fecha ¡425 mil visitantes!, 35 por ciento de ellos turistas.

Lo que pasa con el Ecoparc es que fracasa como zoológico, al decir de los testigos que han visto deambular por los jardines del antiguo parque regional y hasta por las calles cercanas, jirafas, canguros y otros animales salvajes.

Gisela Méndez dejó la Secretaría de Movilidad y ahora, desde esa misma dependencia, desde el Sector Popular del PRI y hasta desde la Secretaría de Desarrollo Urbano se critican sus políticas de transporte, sus ciclovías y su permisividad ante los taxis de aplicación digital (como Chofer Pro), considerados piratas del transporte de alquiler.
En Sefome, Nacho Peralta deja como encargado del despacho a Mariano Gutiérrez Larios, su suplente cuando el propio JIPS se fue a buscar la Presidencia Municipal de Colima.

No hay gratitud en este gesto. Mariano ya está advertido que sólo calentará la silla para que la ocupe la alumna más destacada del nachismo, Valeria Pérez Manzo, cuya permanencia en Sedesol se volvió complicada ante las expresiones de insensibilidad social de la funcionaria.

Peralta Sánchez “le expresó [a Carlos Domínguez] su gratitud y reconocimiento por su labor que permitió facilitar la actividad empresarial y contribuyó a resolver los obstáculos que enfrentaba el sector, siempre con lealtad a la institución de la que formó parte”. El elogio suena a sarcasmo cuando vemos la parálisis económica que se vive en el estado, y la dificultosa actividad empresarial fuera del movimiento portuario al que, en todo caso, nada dice el gobierno estatal que Domínguez Ahedo haya contribuido.
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