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Héctor Insúa de Mirrey a humilde regidor

Tras el rotundo fracaso en las urnas del actual presidente municipal de Colima, Héctor Insúa García, que buscó inútilmente reelegirse por un periodo más de tres años, para tratar de utilizar la alcaldía capitalina como trampolín electoral, para proyectarse a la gubernatura el 202; ahora tendrá que conformarse con ser un humilde regidor más y padecer la otra cara de la moneda, la de ser minoría que es ignorada y arrollada por la mayoría incondicional del presidente en turno, pero quizá lo más humillante para el Insúa, sea ver al “huachicolero” de Leoncio Morán cumplir el sueño que él no pudo alcanzar, el de ser alcalde de la Capital por segunda vez y candidato natural a la gobierno del estado.

Sin embargo, al parecer a Héctor Insúa no le ha quedado claro que el único culpable de que fuera apaleado en las urnas es él, que se creyó que era el “Mirrey de Colima” y que pensó que haciendo fiestas y obras de relumbrón que se fueron con las lluvias, podía engañar a los colimenses, pero no fue así, los colimenses no solo lo engañaron, sino se burlaron de él, hasta lo hicieron creer que podía reelegirse y llegar a ser gobernador, pero en realidad solo lo ilusionaron; quizá esa sea la razón por la que ahora sea dedicado a arremeter contra la población repartiendo infracciones de tránsito y multas a diestra y siniestra.

Si Insúa pensaba o le hicieron creer sus asesores que pelearse con el Sindicato de Trabajadores al Servicio del H. Ayuntamiento le iba a generar simpatías entre los trabajadores y la población estaba muy equivocado, ya que no solo fue un gran error, sino su tumba, cualquier político con tres dedos de inteligencia sabe que si aspiras a otros niveles de política, primero tienes que sumar y cuando lleguen los tiempos idóneos puedes restar, pero la soberbia y egocentrismo del “Exmirrey Insúa” y sus aduladores, lo hicieron actuar como las ratas de laboratorio más por instinto que por razón y ahí fue donde perdió; ahora el líder del sindicato, Héctor Arturo León Alam, no solo se burla de él, sino que lo tiene en sus manos con las demandas penales por desvió de recursos de trabajadores en los que están involucrados el alcalde Héctor Insúa García; la Oficial Mayor, Alejandra Sánchez Cárdenas y el Tesorero, Eduardo Camarena Berra; sin embargo los dos últimos tendrán que dar la cara por la arrogancia de su jefe y por otros tantos movimientos que se hicieron en sus respectivas áreas que poco a poco saldrán a la luz pública y de las que tendrán que dar cuentas a la autoridad.

Sin duda, Héctor Insúa García, ya no será ni el Mirrey de Colima, ni el Sugar Daddy de los delicados jovenzuelos que paseaban por el palacio municipal como Divas en pasarela; ahora se tendrá que conformar con su humilde regiduría, que esperemos asuma y no la abandone para huir como ladrón a refugiarse al gobierno de Enrique Alfaro, o en el Gobierno de Andrés Manual López Obrador, donde ya ha estado coqueteando y presumiendo sus fotos en Facebook con algunos de los futuros funcionarios.

Esperemos que Héctor Insúa se quede a dar la cara y a responder por las cuentas que dejara al próximo presidente municipal, de entrada a los ciudadanos esperan que antes del 15 de octubre aclare la basificación de más de cuatrocientos empleados del gobierno municipal, que sin duda, generarán una carga presupuestal que daño al erario municipal en perjuicio de la sociedad; asimismo que explique el cuestionable manejo de recursos públicos que hizo; pero si no lo hace ahora como presidente, esperemos que como regidor se le obligue a responder por su gobierno de pan y circo.

miguelinosan@yahoo.com.mx

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