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Nuevos alcaldes, mismas demandas

No hay plazo que no se cumpla, este próximo 15 de octubre de 2018 tomarán protesta los 10 nuevos alcaldes y sus respectivos cabildos. ¿Cuáles son sus retos? En sí, son muchos pero solamente uno impera sobre los demás: satisfacer las demandas de los servicios de la población.

El punto más importante para todos los colimenses es la seguridad. En 2014 sumaban 99 ejecuciones, 167 en el año 2015 y en 2016 eran 524 homicidios dolosos, para 2017 ya eran 700. Así, nos colocamos con el mayor índice de ejecuciones por cada 100,00 habitantes de todo el país. Sorprendentemente, el pasado 10 de enero, por primera vez Estados Unidos incluyó a nuestra entidad en la alerta de viajes y la puso en el nivel 4, el de máxima violencia, similar a Siria. Antes del año 2016, se consideraba a Colima como uno de los estados más tranquilos y con la mejor calidad de vida.

Los robos a casa habitación son también uno de los mayores problemas de seguridad que enfrentan los colimenses. Los municipios con mayor número de robos son Colima capital y Villa de Álvarez. Solo de enero a julio del presente año se cometieron 429 robos a casa habitación, sin violencia, en el municipio de Colima; en Villa de Álvarez se cometieron 349 robos, de los cuales 5 fueron con violencia. En orden, le sigue Manzanillo (141), Tecomán (113), Armería (18), Coquimatlán (16), Cuauhtémoc (14), Comala (8) y Minatitlán (6). En Ixtlahuacán no se registraron robos.

Después de la seguridad, el mayor problema de los colimenses es el alumbrado público y servicios relacionados con la municipalización de las colonias.

El alumbrado público es una de esas necesidades que pagamos todos con el famoso Derecho de Alumbrado Público (DAP), que viene incluido en nuestro recibo de electricidad. Sin embargo, la mayoría de las colonias de Villa de Álvarez y Colima carecen o presentan problemas de alumbrado público, principalmente porque se dañan las luminarias o el cableado; como habitante, puedes reportarlo, pero la CFE no es la responsable de arreglar estos desperfectos. A decir de la comisión, el responsable es el Ayuntamiento. Aquí volvemos a un callejón sin salida, porque mientras no se municipalice la colonia, el responsable es el constructor, quien la mayoría de las veces se preocupa por vender los inmuebles y los deja a la desventura sin municipalizarlos.

Lo mismo sucede con el servicio de recolección de basura, el de recolección de ramas y el mantenimiento de jardines, camellones y áreas verdes de las colonias.

Cuando hablamos de municipalización nos referimos a la facultad de los municipios para administrar los servicios necesarios para el bienestar moral de los ciudadanos. Entonces entendemos que no es el ayuntamiento el que no nos presta un servicio municipal, sino que es culpa del desarrollador de la colonia que no le ha cedido las facultades para administrarla. Pero entonces, ¿Por qué puede cobrarlos si no los presta?

Desprendido de esto vienen más problemas para los habitantes de las nuevas colonias. Sí, el problema de muchos es que carecen de vivienda propia, hay muchos clientes dispuestos a comprar una casa pero sus salarios no les da para hacerse merecedores de un crédito de Infonavit mayor a $200,000 pesos, en el mejor de los casos, y por otro lado tampoco pueden acceder a un crédito hipotecario por la misma razón.

Muchos ciudadanos que ya tienen su vivienda propia enfrentan estos problemas de los servicios por la municipalización de sus colonias. Algunos, tienen hasta 20 años esperando que sean municipalizadas. Viven en la completa incertidumbre pues, a decir de muchos de ellos, el desarrollador se preocupó por vender sus casas y ya se fue hasta del estado, incluso del país.

La pregunta más recurrente es ¿por qué le sigue permitiendo el ayuntamiento seguir construyendo a este desarrollador que no ha he entregado completamente sus anteriores desarrollos? No lo sabemos, pero es evidente que hay, hasta cierto punto, un grado de corrupción, pues el Ayuntamiento argumenta que “para los nuevos desarrollos, el fraccionador cumple con todos los requisitos para construir”. No obstante se olvida que ya construyó otros y que los tiene en completo abandono de arreglo de parques y jardines, alumbrado público, etc.

Pero, ¡Ni a cuál irle! En una de mis primeras visitas al Infonavit, el encargado del área Jurídica mantenía una conversación con unos constructores locales mientras yo esperaba ser atendido; su conversación me dio rabia y hasta cierto punto decepción: “No pues ponle unos focos ahorradores y esas ‘ecotecnologías’ que ni ahorra uno nada, y ya con eso pasa los lineamientos de ecovivienda”. Esa fue la respuesta del representante del área jurídica, ese mismo que te va recibir las denuncias de irregularidades sobre la vivienda que acabas de adquirir. Pero bueno, eso es harina de otro costal.

Después de todo esto también viene el problema con el agua potable y alcantarillado. Primero, hay quienes tienen agua muy pocas veces a la semana y otros que tienen agua todo el tiempo y la desperdician. En parte deberíamos responsabilizarnos de que tenemos el servicio y cuidarlo. Por otro lado, están los cobros de agua tipo residencial. Vale la pena preguntarnos todos, ¿Vivo acaso en una residencia? ¿Mi casa de Infonavit de 6 metros de frente por 17 de fondo es una residencia? Si me preguntan a mí, mi respuesta a ambas preguntas sería “no”. Además, por qué debo pagar yo, que vivo solo, el mismo costo de agua consumida que una familia de 6 personas. Es bastante injusto. Todos deberíamos tener medidor de agua y que cada quién se responsabilice de lo que le toca pagar. Si te llega muy caro pues cuida el consumo de agua, no hablamos de disminuir o moderar, sólo cuídalo; si vas a regar las plantas toma una regadera y mide cuánto gastas, riega el pasto a determinada hora para evitar que se evapore la mayor cantidad de agua, etc.

En fin, es aquí donde las promesas de campaña tendrán que verse materializadas, donde las responsabilidades cada uno de sus integrantes del cabildo tendrán que reflejar por qué son la opción que los ciudadanos eligieron. Y tendrá que ser una labor conjunta con

el gobernador del estado, a quien le queda medio periodo de gobierno, y el nuevo presidente de la República, que apenas iniciará su administración.

Lo único que nos queda como ciudadanos es inmiscuirnos no sólo en el proceso de elección, sino de vigilar su labor ya en el cargo; exigir, basados en el reglamento y haciendo las solicitudes pertinentes, para que tengamos los servicios que pagamos, porque merecerlos es ley. Olvidarnos por completo que se lleva mucho hacer el trámite de solicitud o de denuncia. Tenemos que tumbarnos esa idea de “pierdo mucho tiempo en…” somos ciudadanos los que denunciamos ante los ayuntamientos, que están conformados también por ciudadanos que deberían entender nuestras necesidades.

*Licenciado en Lingüística. Productor de Noticias de Grupo Radiofónico ZER en Colima, colaborador de El Centinela MX, Meridiano Colima, El Comentario Semanal, la revista Vida & Mujer y Colima XXI. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx. También puedes consultar todas mis columnas en www.palabrasprohibidas.com

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