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Atraco a C-4

Si el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez piensa que la violencia e inseguridad en la que ha sumergido a la entidad, la va poder combatir y erradicar persiguiendo y deteniendo adictos que salen libres a las pocas horas después de pagar una multa, por haber cometido una falta administrativa o porque la porción de droga no era suficiente para vincularlo a proceso, está muy equivocado, eso de ninguna manera y por donde se le quiera ver, es ni será una estrategia de seguridad ni de prevención del delito; eso se asemeja más a una política recaudatoria, pero de ser así, también resulta doblemente contraproducente para la sociedad, ya que los adictos no solo tienen que robar para mantener su problema de salud, sino también para pagar las multas, lo que convierte este problema en un círculo vicioso, en el que él único beneficiado casualmente es el gobierno.

Pero el problema de violencia e inseguridad parece no impórtale a José Ignacio, que mientras él anda de paseo “viviendo feliz y seguro”, a su secretario de Seguridad Pública, Enrique Alberto Sanmiguel Sánchez es más fácil verlo en el supermercado, con pistola fajada en el cinto y con sus escoltas armados hasta los dientes, haciendo su despensa y asegurándose personalmente que las frutas y verduras estén fresquecitas, que cumpliendo con su responsabilidad y haciendo el trabajo para lo que supuestamente fue contratado; quizá estamos equivocados y le estaba haciendo el mandado al gobernador o coordinando un operativo para detener a un peligroso delincuente.

Lo cierto es que a unos días de que José Ignacio Peralta, rinda su tercer informe como Gobernador del Estado, lo único nuevo que habrá de informar en el tema de seguridad, serán los millones de pesos gastados supuestamente para fortalecer la seguridad y a las corporaciones policiales del estado, lo que en realidad muy poco se ha visto, ya que siguen circulando patrullas viejas en mal estado, cada día crece más la inconformidad entre policías que son explotados y mandados a combate a enfrentar delincuentes desarmados, con equipos en mal estado y de baja calidad; por lo que es entendible que los policías prefieran perseguir y detener adictos y rateros de poco monta que a peligrosos delincuentes ya que al igual que los ciudadanos también ellos están en el desamparo y sin la posibilidad de poderse quejar o protestar abiertamente por miedo a represalias como las que algunos agentes han vivido durante la presente administración.

Pero si esto no fuera suficiente para entender la raíz del problema de la inseguridad que vive Colima, esperemos a escuchar a José Ignacio Peralta vanagloriarse en su tercer informe, hablando de su “Fiscal Carnal” y de sus imaginarios logros en seguridad, que solamente él y sus cómplices se los van a creer; pero de lo que estamos seguros que nunca nos hablará, será del atraco a

C-4, donde anualmente el Estado, recibe cientos de millones para seguridad pública, que supuestamente son invertidos en capacitación, equipamiento, patrullas, prevención del delito, video vigilancia, etc., pero que en la realidad son recursos que nadie sabe como son ejercidos, los procesos de licitación y si en realidad fueron ejercidos o solo fueron justificados o manejados discrecionalmente para favorecer a ciertos proveedores, ya que astutamente los gastos realizados en seguridad el Gobernador, los mantiene bajo reserva, por lo que las solicitudes de información hechas vía Portal Transparencia, son desechadas y los recursos de inconformidad difícilmente prosperan quizá por burocracia o por complicidad de los comisionados del Infocol, esperemos que con la nueva legislatura esto cambie.

Sin lugar a duda, independientemente de lo que diga o pueda argumentar José Ignacio Peralta en su “Tercer Informe de Gobierno” en materia de seguridad, la realidad es que está reprobado, no solo a nivel local sino a nivel nacional, sus primeros lugares en homicidios, robos, e inseguridad en general, indiscutiblemente lo hacen el peor gobernador de la historia de Colima.

miguelinosan@yahoo.com.mx

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