Camino Real

articulo

ATEMPERAR LA POLITICA SALARIAL = UNOS GANAN DEMASIADO; OTROS MUY POCO = NI POCO NI DEMASIADO = MANZANILLO: NADIE HIZO NADA POR EL PRESUPUESTO

Tiene razón el presidente Andrés Manuel López Obrador en que se deben moderar los sueldos de algunos empleados públicos, de la burocracia dorada como la llama. Sobre todo tiene razón en que deben aumentarse los sueldos de otros a los que se paga una miseria.
Independientemente de las percepciones salariales, el trabajo que desempeñan los que perciben no mucho sino demasiado, es igual de importante al de los que cobran sueldos misérrimos, por lo que resulta necesario atemperar la política salarial a fin de que resulte justamente como dice un sabio refrán popular: ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. O como canta Alberto Cortez: ni poco ni demasiado, todo es cuestión de medida. Para eso será necesario ponderar uno y otro caso, pues tampoco es justo que se disponga una medida a rajatabla para disminuir o para aumentar los salarios.
Es indudable que los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tienen percepciones que sobrepasan lo que se consideraría un buen sueldo y quedan bastante lejos de la austeridad republicana y de la medianía juarista que López Obrador enarbola en materia de sueldos. Los altos salarios en la Corte fueron, al parecer, los que motivaron a que el nuevo gobierno federal decidiera poner fin al exceso decretando una muy restrictiva ley de remuneraciones federales; pero se hizo de manera tan precipitada y poco reflexiva que la SCJN se la sacudió fácilmente en tan solo una sentada de los señores ministros a los que seguramente les sobró tiempo para reírse.
La inconstitucionalidad de esa ley (los sueldos no se pueden reducir así nomás, dice el texto Constitucional) fue el argumento de la Corte -que no se lo sacó de la manga sino que allí estaba-, para anular la medida lopezobradoriana que, además, tenía la intención de afectar a toda la llamada alta burocracia de los tres poderes que componen la República, lo que de paso lesionó la independencia de un poder respecto a los otros dos. Llama la atención que no se haya reparado en semejante detalle.
Lo que debió y debe hacerse es, primero, utilizar el oficio político, es decir contactar y convencer a los otros poderes para convencerlos de la necesidad de atemperar las remuneraciones; enseguida haber convocado -digamos-, a una comisión plural (pero deveras plural, no una simulación) de especialistas que discutieran y resolvieran sobre el particular para luego legislar lo conducente. No basta decir que el presidente ganará tanto y que nadie puede ganar más que eso, pues una propuesta de ese tipo, cuando hay una contraposición constitucional, debe sustentarse con argumentos convincentes.
Pero de que se necesita atemperar la política salarial del país, ni duda cabe.

MESON.- A la alcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez, le anda yendo muy mal con el presupuesto estatal del año próximo, pues el Congreso del Estado nada más aprobó tres millones cuatrocientos mil pesos para obra pública, que no es nada para el municipio más grande y con más necesidades del estado… Colima, el otro municipio grande pero no más que el porteño que evidentemente tiene necesidades más complejas, recibirá 170 millones de pesillos, lo que, según Griselda, le provoca envidia de la buena… Pero de esa situación tiene la culpa la propia alcaldesa, por más que quiera repartirla a los diputados manzanillenses acusándolos de no haber hecho nada para defender los intereses del municipio… O si no es de ella la culpa, será de su tesorero, Eduardo Camarena Berra -importado de Colima, donde tuvo el mismo cargo en la pésima administración del alcalde Héctor Insúa-, pues que se sepa ni uno ni otro hicieron lo que Griselda dice que los diputados debieron hacer… Al parecer el problema consiste en que la alcaldesa morenista no puede ver ni en pintura a los diputados de su propia filiación y no se diga a los que traen otra marca política… Así las cosas, el trienio se le irá en pleitos, pues Griselda no es de las que dan su mano a torcer mucho menos de las que reconocen culpas, como ya se está viendo en pleno el amanecer de la administración… ¡Arrieros somos!

No basta decir que el presidente ganará tanto y que nadie puede ganar más que eso, pues una propuesta de ese tipo, cuando hay una contraposición constitucional, debe sustentarse con argumentos convincentes. Pero de que se necesita atemperar la política salarial del país, ni duda cabe.
Ultimo Minuto
Subir