La violencia digital

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La era digital nos ha traído grandes bondades pero también grandes males. Hemos migrado males comunes como la violencia y la extorsión a las redes sociales.

Compartimos fotos, envíanos nuestra ubicación en tiempo real, generamos un registro público de nuestras actividades pero no vemos la dimensión o trascendencia de lo que brindamos y, sobre todo, las consecuencias que tendrá.

Hoy hablamos de violencia digital y sus diferentes modalidades.

Primero, ¿Qué es la violencia digital? Se debe entender como el tipo de violencia que se produce cuando un individuo realiza o provoca daños psicológicos o físicos a otro, utilizando las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC), vulnerando su dignidad, libertad y exponiendo su vida privada.

Aunque cualquier persona puede ser víctima de la violencia digital, los grupos más vulnerables son principalmente las mujeres, los menores de edad y los grupos LGBT. En ese mismo sentido, no podemos dejar de lado el hecho de que, al igual que la discriminación entrecruzada se dé una violencia digital entrecruzada, es decir que no sólo se relacione con ser mujer o menor de edad, sino por ser mujer con una orientación bisexual, ser mujer de alguna etnia, raza o estatus socioeconómico, entre otras.

El Estudio sobre los hábitos de los usuarios de internet en México 2018 nos da un panorama sobre el perfil del internauta mexicano. Respecto al género, el 51 % de los usuarios son mujeres y el 49 % hombres; las edades del internauta con mayor representación, y que son más propensos a violencia digital, van de los 6 a 11 años (16 %) y 12 a 17 años (18 %).

Actualmente se tienen identificados 12 tipos de violencia digital por el comportamiento de riesgo que impide tener control sobre el uso de la información que los usuarios exponen en redes sociales.

Los principales tipos de violencia digital, del grupo de menores de 18 años, son el ciberbullying y grooming. Una muestra es el juego de la Ballena azul que expone a adolescentes, sobre todo con depresión; el “juego” consiste en una serie de retos que llevan al participante a suicidarse. En cuanto a los delitos de género, está la sextorsión.

A continuación sólo algunos de los delitos identificados:

Ciberacoso

Uso de redes y medios digitales para realizar ataques personales con información confidencial y falsa. Implica un daño recurrente y puede consistir en amenazas, insultos, mentiras, mensajes de connotación sexual o simple.

Grooming

Adultos que intentan acercarse a menores de edad y ganar su confianza fingiendo empatía con el fin de obtener satisfacción sexual. Relacionado con delitos mayores como pornografía infantil y trata y tráfico de personas.

Phishing

Fraude que busca obtener información sobre la identidad, información bancaria, suplantando identidades personales e institucionales a través de mensajes de texto, llamadas, emails o ventanas emergentes en páginas web.

Sextorsión

Una forma de explotación sexual. Actos de chantaje que buscan obtener contenidos o material sexual (fotografías, videos) producidos por la misma víctima en previa situación de confianza en base a amenazas.

Craking

Es romper o quebrantar un sistema informático. Sus objetivos son todos los tipos de servicios informáticos.

Ciberbullying

Se basa en el acoso psicológico entre iguales con el uso de fotografías, comentarios ofensivos, amenazas, rumores ofensivos a través de medios telemáticos, agobiando a la víctima que puede llegar al suicidio.

Pero, ¿quién es responsable de esta violencia digital? Lamentablemente, en la mayoría de los casos, es responsabilidad del usuario que, por desconocimiento, hace una sobreexposición de la información que comparte, deja una huella digital que no se puede borrar. Mucho de lo que nos pasa es precisamente porque no medimos lo que publicamos, no dimensionamos el alcance de nuestra información y lo que ofrecemos. Publicamos ubicaciones, frecuencia de visitas y lo que hacemos con foto video y etiquetas de quienes nos acompañan.

No podemos esperar mucho de los niños y adolescentes, menores de edad, si los mismos padres no tienen esa responsabilidad sobre la educación digital, el acceso a internet y las nuevas tecnologías.

Ya lo hemos visto en el estudio sobre los hábitos de los mexicanos en internet, el 16 % de los internautas tiene de 6 a 11 años de edad, que se conectan desde su propio dispositivo, sin ningún límite ni orientación de sus padres.

Tenemos que enseñarles a los usuarios menores de edad la correcta gestión de contendidos, confrontar la información y verificar lo que vemos.

*Licenciado en Lingüística. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, director general de información de El Centinela MX, colaborador de la revista Vida & Mujer, Colima XXI y El Comentario Semanal. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx. También puedes consultar mis columnas en www.palabrasprohibidas.com

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