CAMINO REAL

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=ESCUELA PARA MUJERES PRIISTAS =BUENO PREPARAR CUADROS; MEJOR GOBENAR BIEN =ALTOS SUELDOS EN LA SCJN, PURA PANTALLA

El PRI anda ocupado en el proyecto de una escuela nacional de mujeres priistas, el cual busca capacitar liderazgos de ese género para llevarlas a la gloria de su empoderamiento. De esta escuela ya salió la primera generación y fue apadrinada por el candidato presidencial José Antonio Meade, en aquellos tiempos no lejanos en que todavía no llegaba la derrota del uno de julio y que todo era optimismo, buenos deseos y mejores esperanzas.

Hace bien el ex partidazo -aunque sea hasta ahora, después de que lo cogió tan violentamente el toro-, en fijarse en ese rico filón político que son las mujeres porque constituyen más del cincuenta por ciento del padrón electoral y son, por mucho, más trabajadoras, más luchonas y más honestas que los hombres. Pero, ¿no será pura demagogia nada más para alborotarlas y seguirlas marginando de los cargos políticos y de gobierno (como sucede hasta ahora en todos los partidos políticos)? Mucho me temo que sí.

Ya la primera generación de esta escuela priísta se estrenó con la más estrepitosa derrota en las urnas de que se tenga memoria, y como que no es bueno que a la primera competencia las debutantes -que presumían su título de priístas fregonas-, hayan recibido una paliza electoral. La segunda generación irá para donde mismo como no cambien los vientos que de por sí soplan muy quedito en lo que queda del PRI.

¿Servirá de algo la capacitación de liderazgos, en este caso femeniles, para llevar a mejores tiempos a un partido político? ¡Claro que sí!, pues no hay nada peor que la improvisación de cuadros, lo cual se pretende terminar con el funcionamiento de esta especie de academia política priísta. Pero el éxito de esta escuela sería a condición de que cambien las formas y los fondos de hacer política, y sobre todo la mentalidad de quienes toman las decisiones, pues de nada serviría tener una buena reserva de prospectos, en este caso de mujeres preparadas, recién egresados y con relucientes títulos, si de todos modos el líder nato del partido (no el formal o el estatutario) no las pela para nada.

Más allá de esta escuela que se propone capacitar mujeres para tener en ellas abundantes cuadros políticos muy competitivos, está la gran verdad: para

ganar elecciones, poco tienen que ver los candidatos o candidatas, así sean los mejores -o los menos peores-, pues los comicios se resuelven no en función de quien es el postulado y que haga muchas y bonitas ofertas y promesas todos los días, en todos los tonos y por todas partes, sino que las elecciones las gana o las pierden los gobernantes de su partido que están en el cargo: si hacen bien su tarea al gobernar, ganan; si nó, el votante los castiga y echa al partido del poder. Justo es lo que sucedió en julio pasado, en que el PRI recibió su merecido; y justo así sucederá con el ganador de esa elección, que fue Morena, pues será echado con igual o mayor furia que la que se les aplicó a los priístas, si no cumple con tantas más cuantas promesas de campaña de sus candidatos que hablaron hasta por los codos de que resolverían, en tres patadas y me canso ganso, todos los problemas habidos y por haber, además de haber denostado a sus adversarios partidistas, a las instituciones nacionales y a todo lo que se atravesra.

Recién pasadas las elecciones se veían rayos y se oían truenos contra los dirigentes del PRI (sobre todo en Colima), porque, se decía, por su culpa se había perdido todo. Nadie se tragó ese cuento porque se sabe que las elecciones se ganan o se pierden en razón de cómo se gobierna. Así de fácil.

MESON.- El pleito no es por los altos sueldos en la Suprema Corte… Ni por ahorrar lana para repartirla graciosamente entre los ninis… El pleito es por eliminar obstáculos a un proyecto mayor… ¡Arrieros somos!

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