CAMINO REAL

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=DESCONTON A GRISELDA POR SU POLÍTICA DE VERDULERÍA =IMPUNIDAD DE LA CNTE =TAMBIEN ES CORRUPTO QUIEN NO APLICA LA LEY

Tremendo revés propinó a Griselda Martínez, alcaldesa de Manzanillo, el presidente López Obrador. El motivo fue que la munícipe se soltó en habladurías, cosa que hace frecuentemente para mentir y denostar, solo que esta vez le salió al paso el mismísimo presidente de la República. Incluso no fue alusión superficial, sino que el mandatario nacional pareció ensañarse con la pobre muchacha.

Griselda Martínez se había referido al capitán Héctor Mora Gómez -al trascender que éste sería nombrado para la titularidad de la Administradora Portuaria Integral de Manzanillo-, diciendo que en su gestión anterior al frente de la API había incurrido en actos de corrupción; y por si fuera poco, Griselda lo acusaba de haber sido opositor a la candidatura presidencial de López Obrador.

En esos términos un reportero cuestionó a AMLO en la matinal conferencia de prensa la semana pasada. El presidente respondió no estar enterado de la acusación de Griselda a Héctor, pero dijo que en

todo caso sería investigado por la autoridad competente; y en lo tocante a que fue crítico de su persona y candidatura, manifestó: “…no importa que hayan sido opositores a nosotros; no tengo rencores. Si nos ponemos a ver eso, ¡imagínense! Hay muchos que fuimos adversarios un tiempo y ahora estamos trabajando juntos”. Y reiteró: “Eso no importa”.

Así acabó el presidente López Obrador con la política de lavadero y verdulería que ha institucionalizado la alcaldesa de en Manzanillo.

Griselda Martínez, en el afán de asustar al que se deje, ha dicho en público y en privado que el presidente López Obrador le toma las llamadas telefónicas y la escucha cuando tiene algún planteamiento que hacerle; y que gracias a eso ha podido hacer los reacomodos que ha querido al interior de su administración y en el propio Cabildo. Pero el problema no es que lo diga, sino que no ha faltado quien se lo crea. Lo sucedido la semana pasada, cuando el propio AMLO la descontó feamente, ha puesto en duda la cercanía que Gris dice tener con el preciso.

La titularidad de la API, uno de los cargos políticos más importantes en la entidad por la relevancia que ha adquirido el puerto, no es un asunto menor; quizá por eso -y por su proclividad al chisme y al argüende-

Griselda Martínez ni siquiera fue considerada para emitir una opinión con respecto al cargo encomendado a Héctor Mora. El propio AMLO consideró que “lo que interesa es que sea gente honesta; si es honesta, aunque no haya estado con nosotros. Si alguien decidió que era la persona idónea para ocupar este cargo, ¿por qué no? Una cosa es partido y otra cosa es gobierno”. Es decir, no importa que Griselda no simpatice con Mora como tampoco el torzón que le provocó el nombramiento.

Zanjado el asunto de la API -pues la alcaldesa no podrá hacer nada para impedirlo-, a los manzanillenses debe preocupar la debilidad emocional de la alcaldesa que la lleva a mentir cada vez que puede -y puede muy seguido-, lo que le abre flancos para sofocones como el que le propinó AMLO. En un breve listado, Gris ha mentido sobre la inoperancia del 911 y quedó exhibida la incompetencia de su policía; no ha hecho nada con el elevador del Mercado 5 de Mayo (por esa causa personas con discapacidad no pueden ingresar al edificio); y para enojo de muchos -y risa de otro tanto-, ha reconocido con toda frescura que nunca aspiró a gobernar el municipio, etcétera.

Con esos haberes, Griselda está convertida en una bomba que explotará en cualquier momento. Los manzanillenses no se lo merecen.

MESON.- De mal en peor los bloqueos de la CNTE a vías férreas… Engolosinados por la impunidad, esos criminales están causando daños enormes a la economía del país al impedir el traslado de mercancías de los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo… Sin embargo, independientemente de los presuntos motivos, en tanto delito federal corresponde al gobierno de ese nivel despejar las vías de comunicación, pero el presidente de la república ha dicho que no va a “reprimir al pueblo”… Estaríamos de acuerdo si se tratase solamente de una inconformidad social, pero no es así, sino un bloqueo delictivo que daña a quienes nada tienen que ver en un conflicto de presunta falta de pago de salarios… ¿Por qué terceros ajenos al conflicto tenemos que pagar consecuencias?... ¿Por qué no se bloquea la casa del gobernador, o de los secretarios de educación (federal y estatal) o del presidente de la república mismo de si se considera que alguno de ellos es el causante del problema?... Es enojoso, y más preocupante es el que se esté evadiendo la responsabilidad sin hacer nada contra el bloqueo… El no aplicar la ley también es delito de corrupción… ¡Arrieros somos!

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