CAMINO REAL

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FALSEDAD EN TORNO AL ATENTADO DE GRIS


=LEY BONILLA, GLOBO SONDA ANTE POSIBLE RE ELECCION

=LEY GARROTE, TAMBIEN

FALSEDAD EN TORNO AL ATENTADO DE GRIS

Cero y van dos: una, la ley Bonilla en Baja California; dos, la ley Garrote de Tabasco. ¿Para qué son esas leyes? La primera, la Bonilla, que se hizo para alargarle de dos a cinco años el mandato al gobernador electo, Jaime Bonilla Valdez, en Baja California -no le aunque los ciudadanos hayan votado para dos-, de acuerdo a propios y extraños, tirios y troyanos, actores y mirones, es un globo sonda que exploraría los riesgos ante la posibilidad de una modificación constitucional para re elegir al presidente de la República que ahorita no me recuerdo como se llama. La ley estaría midiendo el agua a los camotes para conocer la respuesta popular ante esa posibilidad que no es ninguna jaladera de pelos producto de la imaginación ociosa, mucho menos una simple mamada ni solo ganas de, como dice el pueblo bueno y sabio, fastidiar a la borrega. Y es que, no obstante que hay un papelito firmado ante notario y toda la cosa, dudo que al presidente -que, insisto, no recuerdo su nombre-, no le pase por la cabeza la idea de re elegirse, máxime que ha dado tantas muestras de tener madera, modales, discurso y poses de dictador. De allí que haya sobrado interés de los capitostes de Morena en que permanezca la ley Bonilla en la que invirtieron -se dice- un millón de dólares en cada diputado que paró la mano para aprobar la ley, incluidos priistas y panistas, pues el dinero mal habido no respeta lampiños ni bigotes encerados, es decir no distingue ideologías, además de que los de esas -y todas- las pintas tienen bien ganada fama de corruptos y aún por menos que esa cantidad se hubiesen prestado a la transa.
Pero, aunque no hay muchas esperanzas de que sea anulada, falta que el asunto llegue a la Suprema Corte donde, a lo mejor, hay dos que tres ministros anti releccionistas.
Y ¿qué hay con la ley garrote? Es la misma gata, pero revolcada en distinto lodazal. Dicha ley penaliza de diez a veinte años de cárcel a quienes participen en marchas, bloqueos, plantones, etc., para obstruir obra pública y fastidiar a la gente. La presidenta de Morena, Yeidcol Polenvsky, ha dicho que esa ley protegerá la obra de la refinería de Dos Bocas -seguramente prevé que la dichosa refinería genere gran descontento social-, pero el Presidente dijo que es para evitar “extorsiones”. No han faltado quienes observen que, de haber existido una ley semejante, el ahora presidente todavía estaría al fresco de la sombra carcelaria porque, por ejemplo, bloqueó Paseo de la Reforma.
El secreto de esta aparente contradicción e incongruencia con la ley garrote tabasqueña, es el mismo de la ley Bonilla: se explora la reacción del pueblo bueno y sabio con la aplicación de una ley represora que sería de utilidad en la hipótesis de una intentona de re elección presidencial en la que son previsibles manifestaciones al por mayor.
MESON.- Se esperaba que la guardia nacional fuera implacable en perseguir hasta lo último y en repeler como se debe cuanta agresión se cometiera en contra de los representantes de la ley y el orden... Pero nada, las cosas siguen igual… Peor, mejor dicho, porque ya se estrenó la GD y no enseñó nada nuevo… Para mí que la guardia nacional es para otra cosa… EN ALGUN periódico vi que la alcaldesa de Manzanillo dijo que en el reciente atentado a balazos del que fue objeto hace una semana, ella recibió un rozón de bala en la cintura… Ese dicho, cualquiera que sea el autor, es una redonda falsedad, porque ¿cuál cintura?... Bien dijo el gobernador Ignacio Peralta que en el caso del atentado a la alcaldesa Griselda Martínez, no hay que desorientar a la opinión pública…

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