CAMINO REAL

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Las cárceles, sin autogobierno


Para el imaginario popular, sobre todo para la gente que ve muchas películas y serie de TV -y que de allí nutre sus convicciones-, los centros penitenciarios son el infierno mismo donde sobrevive el más diablo, el más fuerte y el que tiene más dinero y contactos. Se cree también que las cárceles son lugares que se autogobiernan -al estilo mafiosos, obvio-, y se trafica desde drogas hasta armas pasando por todo lo demás. No es menos extendida la creencia de que las cárceles están llenas de inocentes víctimas de injusticias e ilegalidades. Quizá en algunos otros estado esto sea verdad, más no en el caso de Colima.
En los centros penitenciarios de Colima-capital y de Manzanillo, lo mismo que el centro de detención preventiva de Tecomán, existe gobierno institucional, respeto a los derechos humanos y se trabaja en serio en la reinserción social a través de cursos, talleres, capacitación para el autoempleo, además de acceso a la educación y al deporte. Por ejemplo, en el CERESO de Colima hay trabajo para los internos y control riguroso que evita que no ingresen armas, drogas ni algún tipo de contrabando. Existe un programa de desintoxicación denominado “Tú Puedes Vivir Mejor”, en el que participan personas que de manera voluntaria se someten a las terapias para dejar las adicciones. Ya van más de 30 generaciones de egresados de ese programa.
Por otra parte, a través del Instituto de Capacitación, Formación y Profesionalización Policial dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública, este año se capacitaron más de 1,700 elementos, fue certificado un grupo de guardia, custodia y búsqueda de narcóticos, así como otros 30 elementos especializados en protección a funcionarios. En el área de prevención se han llevado charlas y talleres a 164 planteles educativos, logrando una participación de 22 mil 271 alumnos, mil 594 profesores y mil 312 padres de familia. Ah, y todo ello sin presupuesto federal, cabe decir.
Poor su lado, la policía estatal realizó 4 mil 48 operativos que permitieron el aseguramiento de 141 vehículos que participaron en la comisión de algún delito; se recuperaron 203 con reporte de robo y se aseguraron 56 armas cortas, 28 armas largas, y 6 armas blancas. El número de homicidios dolosos se mantiene, a poco más de dos meses de que concluya el 2019, más abajo respecto al mismo periodo del año anterior.
Todo ello contribuye a la recomposición del tejido social (en cuya corrupción está el problema de la altísima criminalidad), pero para ser más efectivos y dar todavía mejores resultados, es menester que los ayuntamientos de la entidad redoblen esfuerzos y los unan a los del gobierno estatal.
MESON.- El Ejército Mexicano siempre ha demostrado un alto sentido del deber, su valentía a toda prueba y, más de una vez, su patriótica institucionalidad. Desde el triunfo de la Revolución, los militares mexicanos -con algunas excepciones que no pasaron de escaramuzas sofocadas por los soldados leales-, nuestro ejército se ha conducido siempre fiel a la función que le asigna la Constitución. Los jefes militares no son exhibicionistas como los vulgares políticos partidistas; prefieren la discreción y el bajo perfil, pero no por eso deja de notarse su trabajo por la patria. No hablan de más, menos en público y mucho menos en referencia a situaciones que tienen que ver con las decisiones que, con respecto a los soldados, toma el presidente de la república. Por eso llama la atención la declaración, el martes pasado, del General Secretario de la Defensa Nacional, Crescencio Sandoval González, en un desayuno con la élite militar del país en el Campo Marte, allá en Chapultepec. Dijo el general Sandoval no estar de acuerdo con lo que está pasando, presuntamente en referencia a los sucesos del 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, donde el ejército fue humillado vergonsozamente, pero no por los narcos ante quienes se enfrentaban, sino por el gobierno lopezobradorista que primero dispuso un operativo mal planeado y peor ejecutado que, al fracasar, decidió que los soldados se rindieran a los criminales. Se sabe que este gobierno detesta a los militares y también que los militares ya no soportan las humillaciones, ofensas, ninguneos y desprecios del propio gobierno. Cuidado con eso….

¡Arrieros somos!
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