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Primer año

El presidente de la república dio una serie de cifras –por comprobar, pues anteriormente ha dicho datos falsos e incompletos- sobre lo que ha realizado su gobierno durante un año. Y tal como lo han hecho los presidentes, López Obrador resaltó lo positivo y minimizó lo negativo para justificar, en este caso, su indolencia y negligencia como gobernante.

Por lo general, un presidente llegaba a su primer año con el apoyo de al menos quienes votaron por él, pero empezaba a enfrentar las críticas, los cuestionamientos de opositores o adversarios, mismos que durante el sexenio se iban acumulando hasta terminar el sexto año con un balance más negativo que positivo, por muchas razones, principalmente porque no habían cumplido con sus compromisos y por el cambio de fuerzas políticas en el Congreso de la Unión.

Sin embargo, ahora es diferente con el presidente López Obrador, ya que del 79 % de aprobación que reportaron en promedio las encuestas en enero de este año, pasó al 69 % a noviembre pasado. Es decir, AMLO ha perdido en un año lo que prácticamente han venido perdiendo los anteriores presidentes en sus primeros tres años de gobierno.

Pese a ello, AMLO mandó organizar populistamente un evento al Zócalo para “celebrar” el primer año de su gobierno, al cual –según informaciones- acudieron más de 100 mil personas, muy lejos de aquello cientos de miles que reunía como candidato y en su toma de posesión, aunque en las benditas redes sociales –según las bautizó el propio López O.- se documentó que para tal propósito llevó a miles de acarreados de varios estados de la república, desde luego para dar la impresión de que tiene un gran apoyo de los ciudadanos.

Y por otra parte, en una muestra de la polarización que hay entre los mexicanos, decenas de miles de ciudadanos marcharon en la capital del país y en 16 estados de la república, incluyendo Colima, para manifestarse en contra de López Obrador por su autoritario y negligente desempeño como presidente. Le reprochan con razón que ha actuado más bien como candidato de Morena en campaña y no como el presidente de todos los mexicanos.

Por lo que ha informado incluso el mismo López Obrador, la mayoría de los mexicanos están de acuerdo en que los puntos buenos, positivos, para el presidente son los programas sociales, el combate a la corrupción y la austeridad, principalmente; mientras que los aspectos malos, negativos, son la inseguridad, el cero crecimiento económico y acabar con los contrapesos no sólo de organismos públicos autónomos, sino también del Poder Judicial, amén del control que tiene en el Congreso de la Unión, a través de Morena.

Sin embargo, lo positivo que aparentemente estaría haciendo con los programas sociales se mancha porque es evidente que se trata de una disfrazada compra de votos al operarlos en forma clientelar (entrega directa de apoyos), en tanto que en el combate a la corrupción se le cuestiona porque lo hace en forma selectiva y con olor a venganza política.

Y si bien casi todos los políticos, de cualquier color o filiación, mienten y engañan, López Obrador los ha superado, pues diario dice mentiras y recurre a engaños en las mañaneras que ofrece en Palacio Nacional y en los actos a modo que realiza principalmente en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Y cuando alguien actúa así, no puede presumir de honesto, como lo hace.

Me parece que López Obrador alcanza un 5.5 de calificación en este primer año. El balance es más negativo que positivo (60-40), pues en los temas o asuntos más importantes ha sido negligente y pareciera ocultar algo en el tema de la inseguridad, ya que no combate realmente al crimen organizado y cede terreno cada vez más ante los grupos de la delincuencia organizada.

REPESCA

PARA QUE tomen nota la delegada estatal de los programas sociales del gobierno federal y su diputado local vasallo en el Congreso del Estado: la postura del gobierno de López Obrador es respaldar absolutamente la autonomía de las universidades públicas. Y es que en reunión que sostuvo este lunes con el rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava, el subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta Saucedo, ofreció su “apoyo irrestricto a esta casa de estudios, a su autonomía, a sus autoridades, académicos y estudiantes”, ante los embates caprichosos de este par nefasto. El funcionario federal aseguró que “ésta no solamente debe ser una lucha de egresados y universitarios, sino también de las autoridades, de la población, pero principalmente de los estudiantes”, tras puntualizar que como universitario y mexicano, “siempre abogaré por el respeto y la defensa de la autonomía universitaria, porque el futuro está en las universidades”. Con esto, lo menos que se puede esperar es que el clan nocivo Vizcaíno-Parra retire o congele la iniciativa que promovieron en el Congreso local en contra de la autonomía de la UdeC, que por cierto ha recibido el apoyo absoluto de universidades públicas del país ante este intentona de violentar su autonomía….. EL PRESIDENTE López Obrador decretó sorpresiva y perversamente que el caso Ayotzinapa no fue un crimen de Estado. O sea, que ya no se debe sospechar que los responsables de la desaparición de los normalistas fue el gobierno, ya sea, federal, estatal o municipal. Sin embargo, AMLO no se puede deslindar tan fácilmente, pues no hay que olvidar que el propio López Obrador es responsable indirecto de la desgracia de los estudiantes desaparecidos porque como dirigente nacional del PRD fue quien designó con el dedo a uno de los responsables principales de la desgracia de los 42 alumnos de la escuela normal de ese sitio: el alcalde Abarca que se encuentra preso. Y para “cerrar el ciclo”, no sería raro que el autoritario presidente deje libre a Abarca y esposa antes de terminar de armar la nueva verdad histórica o de concluir su sexenio.


Me parece que López Obrador alcanza un 5.5 de calificación en este primer año".
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