++Sobre los refrescos y jugos azucarados, incluyendo bebidas light con azúcares añadidos o sustitutos, deben evitarse porque afectan la microbiota intestinal y pueden generar otros problemas de salud, dijo la nutrióloga Fátima López.

 

Con el objetivo de mejorar su bienestar y calidad de vida, integrantes de la Asociación de Jubilados y Pensionados de la Universidad de Colima participaron este miércoles en la charla “Cómo alimentarnos mejor en esta etapa de la vida”, impartida por Fátima López, de la Facultad de Medicina. La actividad es impulsada por la Coordinación General de Investigación para acercar el conocimiento científico a la sociedad y fomentar decisiones informadas en la vida diaria.

 

Durante la sesión, las y los asistentes conocieron de manera clara y práctica los cambios que experimenta el cuerpo con el paso del tiempo, como el metabolismo lento, un menor apetito, cambios en gusto y olfato, problemas para masticar y tragar, pérdida de masa muscular, aumento de grasa corporal, disminución de densidad ósea y sistema digestivo más lento, además de cambios sociales y psicológicos.

 

Por ello, compartió algunas estrategias para adaptar los hábitos alimenticios y mantenerse saludables. “Al transcurrir la edad hay factores o hay cambios que se presentan y que van a afectar nuestro estado. Además, nuestro metabolismo, que es el motor del cuerpo, se vuelve más lento y eso nos lleva a que conforme pasa la edad vamos a requerir menos energía, lo que significa que ya no necesitamos comer igual que antes”.

 

¿Qué tenemos qué hacer?

 

El hecho de que a mayor edad el metabolismo se vuelva más lento y se tenga menos hambre, dijo la investigadora, no significa descuidar la calidad de los alimentos. “No se trata de comer menos por dejar de comer, sino de elegir mejor lo que consumimos”.

 

Entre los principales cambios, mencionó la disminución de masa muscular y densidad ósea, lo que incrementa el riesgo de caídas y fracturas, por lo que recomendó mantener una dieta rica en proteínas, que se encuentran en el pollo, el huevo, pescado, y proteína vegetal, como los frijoles, las habas, lentejas, nueces y almendras.

 

“Las proteínas de origen animal no debemos dejarlas de lado; son muy importantes, solo tenemos que cuidar su calidad, porque a veces van acompañadas de grasita. Podemos elegir cortes sin tanta grasa y también incluir quesos, leche, si no somos intolerantes a la lactosa”, completó.

 

La nutrióloga advirtió que los suplementos de proteína solo deben consumirse cuando sean recetados por el especialista. “Toda proteína en suplemento debe ser supervisada, pues podría incrementar la carga renal”. Otro de los consejos que compartió fue el consumo de alimentos con calcio y vitamina D. “Se recomienda incrementar la exposición al sol de 15 a 20 minutos, entre las 9 y 11 de la mañana, aunque para nosotros en Colima podría ser entre 8 y 10 de la mañana”.

 

Otro de los cambios, dijo, son las alteraciones en el gusto y el olfato, que pueden llevar a un consumo excesivo de sal o azúcar. “De repente ya no nos saben igual los alimentos, los percibimos con un diferente sabor, que le falta sal o azúcar, y no es que le falte, sino que nuestra percepción a nivel de la lengua ya es diferente. Entonces no hay que ponerle más sal o azúcar, sino especias o hierbas aromáticas como ajo y cebolla”.

 

En esta etapa de la vida, dijo Fátima López, otro cambio fisiológico importante es que disminuye la producción de saliva, lo que dificulta la masticación e incluso empiezan a faltar piezas dentales. “Los alimentos no los masticamos igual porque nuestros músculos pierden fuerza. En este caso podemos arrimar un vasito de agua para acompañar nuestros alimentos con tragos muy pequeños y no sobrepasar el vasito de agua”.

 

La intención de ese vaso de agua, explicó, es ayudar con la masticación de los alimentos, pues tomar mucha agua durante las comidas altera el proceso digestivo, “¿y qué pasa? Que no se van a digerir ni absorber esos alimentos. El proceso de degradación en el estómago no va a funcionar igual porque estamos tomando grandes cantidades de agua; entonces, un vasito pequeño y solamente para facilitar la masticación”.

 

En cuanto a la digestión, señaló que el sistema gastrointestinal se vuelve más lento, favoreciendo problemas como el estreñimiento. Para prevenirlo, recomendó evitar ayunos prolongados, distribuir los alimentos a lo largo del día, consumir suficiente fibra y mantenerse hidratado.

 

Sobre los refrescos y jugos azucarados, incluyendo las bebidas light, con azúcares añadidos o sustitutos, deben evitarse porque afectan la microbiota intestinal y pueden generar otros problemas de salud. El agua natural, consumida de forma gradual durante el día, sigue siendo la mejor opción.

 

Finalmente, comentó que en esta etapa de vida no solo los cambios físicos influyen en la alimentación, sino también los sociales y emocionales, por lo que recomendó mantener la convivencia y la actividad física como parte esencial de un estilo de vida saludable.