MOMENTOS EN LA HISTORIA
Noé GUERRA PIMENTEL
COLIMA Y EL GALEÓN DE MANILA
Durante más de dos siglos y medio, entre 1565 y 1815, el océano Pacífico dejó de ser una frontera ignota para convertirse en la gran avenida comercial del imperio español. Desde el puerto de Acapulco partía cada año un enorme galeón rumbo a Manila cargado principalmente con plata novohispana; a su regreso, haciendo escalas para aprovisionarse, traía sedas chinas, porcelanas, especias, marfiles, biombos, lacas y toda clase de manufacturas orientales que fascinaban a los habitantes de la Nueva España.
Aquella ruta, conocida popularmente como la de la Nao de China, constituyó uno de los circuitos marítimos más extensos y estratégicos de la Edad Moderna. Como señala Pierre Chaunu, “el Pacífico español fue la primera vía de comunicación permanente entre Asia y América”, para ser un auténtico puente de civilizaciones.¹

Aunque los novohispanos la llamaron La Nao de China, el nombre oficial era Galeón de Manila, pues la carga procedía no sólo de China, sino también de Japón, India, Siam, Camboya y las Molucas. El historiador William Lytle Schurz explica que en sus bodegas “cabía prácticamente todo el lujo de Oriente que Europa y América deseaban consumir”.² No exageraba. Las familias pudientes de Puebla, México, Valladolid o Guadalajara comenzaron a decorar sus casonas con porcelanas orientales, mantones de seda y muebles asiáticos, mientras los comerciantes hacían fortunas gracias al tráfico transpacífico.
La travesía de ida, favorecida por los vientos alisios, podía completarse en cerca de tres meses. El desafío era el tornaviaje. Durante décadas, encontrar una ruta segura de regreso desde Asia hasta América había sido un fatal problema. Fue el agustino y navegante Andrés de Urdaneta quien, habiendo salido de las entonces costas de la Provincia de Colima (Puerto de Navidad) el 21 de noviembre de 1564, al año siguiente logró descubrir la ruta de retorno, navegando al norte para aprovechar la corriente del Kuroshio y vientos del Pacífico septentrional antes de bajar a la California y finalmente Acapulco. “El hallazgo de Urdaneta”, escribió Silvio Zavala, “abrió definitivamente el Pacífico a la navegación regular”.³ La Corona española guardó celosamente su secreto, consciente del enorme valor estratégico frente a los gobiernos piratas: ingleses, holandeses y portugueses.

Cada llegada del galeón transformaba Acapulco en el principal centro comercial de América. La llamada Feria de Acapulco reunía comerciantes de toda Nueva España, incluidos los provenientes de Colima y del occidente novohispano, regiones íntimamente vinculadas al tráfico marítimo del Pacífico. El historiador José Miguel Romero de Solís recuerda que el litoral colimense mantuvo desde el siglo XVI una relación constante con la navegación transpacífica, tanto por su posición estratégica como por la circulación de productos y personas entre los puertos del occidente.⁴ Las mercancías desembarcadas en Acapulco cruzaban luego el territorio novohispano hasta Veracruz, desde donde partían a España, enlazando Asia, América y Europa en una misma cadena comercial.
La influencia asiática no quedó reducida al comercio, también transformó la cultura cotidiana; como ha explicado Josefina Muriel, la presencia oriental en la Nueva España “dejó huellas visibles en la cocina, el vestido, las artes decorativas y las costumbres sociales”.⁵ El ciclo del Galeón de Manila concluyó en 1815, cuando la guerra civil de la llamada “Independencia de México” volvió inseguras las rutas marítimas y alteró profundamente la estable economía virreinal.
Con el último viaje terminó la primera globalización. Mucho antes del mundo contemporáneo, el Pacífico novohispano había unido continentes, mercancías, culturas y pueblos en una red comercial de dimensiones mundiales.

¹ Pierre Chaunu, Las Filipinas y el Pacífico de los ibéricos, México, 1974.
² William Lytle Schurz, The Manila Galleon, Nueva York, 1939.
³ Silvio Zavala, El mundo americano en la época colonial, México, 1967.
⁴ José Miguel Romero de Solís, Archivo de la Villa de Colima, Siglo XVI, Colima, 2005.
⁵ Josefina Muriel, Cultura femenina novohispana, México, 1982.







