++“Hoy sabemos que hablar de estos temas contribuye a que más mujeres puedan vivir esta transición con bienestar, seguridad y una mejor calidad de vida”: Blanca Liliana Díaz.

Con el propósito de abrir espacios de información, reflexión y acompañamiento en torno a la salud integral de las mujeres, la Universidad de Colima, a través del Voluntariado Universitario y la Federación de Egresadas y Egresados de la Universidad de Colima (FEUC), inició este jueves 18 de junio el Seminario Integral sobre Climaterio y Menopausia, una actividad orientada a derribar mitos, resolver dudas y promover el autocuidado durante esta etapa de la vida.

El seminario comenzó con el conversatorio “Entender y vivir el climaterio y la menopausia”, realizado en el auditorio de la Facultad de Enfermería, con la participación de la endocrinóloga Rosalinda Magaña Pérez y la nutrióloga Laura Guerrero Bárcenas. La actividad fue moderada por Juan Carlos Ponce Rodríguez, director de dicha facultad.

Durante la bienvenida, Carolina Venegas Ochoa, presidenta de la FEUC, destacó que este seminario es “un espacio de aprendizaje, reflexión y acompañamiento” construido desde la convicción de que hablar del climaterio y la menopausia “es una necesidad que ya no se puede postergar”. Agradeció además el apoyo del Voluntariado Universitario, de la Facultad de Enfermería, de las asociaciones de egresadas y egresados, de funcionarias, funcionarios y sociedad civil que se sumaron a esta iniciativa.

Venegas Ochoa señaló que actividades como ésta muestran que la educación trasciende las aulas y adquiere mayor sentido cuando se pone al servicio de la sociedad. “Acciones como ésta nos recuerdan que el verdadero valor de la Universidad no sólo se mide por los conocimientos que genera, sino por la capacidad de sus egresadas y egresados para transformar positivamente su entorno”, expresó.

Por su parte, Blanca Liliana Díaz Vázquez, presidenta del Voluntariado Universitario, dijo que el climaterio y la menopausia son temas que merecen ser abordados con información clara, científica y, sobre todo, humana. Señaló que durante mucho tiempo estos procesos estuvieron rodeados de mitos, silencios y desinformación, por lo que resulta fundamental hablar de ellos de manera abierta y responsable.

“Hoy sabemos que hablar de estos temas contribuye a que más mujeres puedan vivir esta transición con bienestar, seguridad y una mejor calidad de vida”, comentó. Agregó que, desde el Voluntariado Universitario, se reconoce la importancia de generar espacios que promuevan la salud integral, el autocuidado y el acceso a información confiable, pues cuando una mujer comprende los cambios que experimenta, fortalece su capacidad para tomar decisiones informadas sobre su salud física, emocional y social.

Al iniciar el conversatorio, la endocrinóloga Rosalinda Magaña Pérez explicó que la menopausia se define como el cese de la actividad folicular ovárica y se diagnostica clínicamente cuando una mujer cumple un año completo sin menstruación. En cambio, dijo, el climaterio se refiere a la transición entre la etapa reproductiva y la etapa no reproductiva, por lo que puede abarcar meses o incluso varios años.

Precisó que la perimenopausia incluye los cambios previos a la menopausia y el primer año posterior a la última menstruación. Entre los signos más claros de esta transición mencionó las alteraciones en el ciclo menstrual, como periodos más abundantes, cambios en la duración del sangrado o lapsos de 30, 60 días o más sin menstruación.

Magaña Pérez explicó que uno de los síntomas más frecuentes son los bochornos o síntomas vasomotores, los cuales pueden presentarse desde la transición a la menopausia y no necesariamente hasta que la menstruación desaparece por completo. Señaló que estos síntomas pueden afectar a un porcentaje importante de mujeres (entre un 60 o un 80 por ciento del total) y que su duración varía de una persona a otra, ya que la transición puede extenderse incluso por siete o diez años.

Además de los bochornos, mencionó otros síntomas comunes como trastornos del sueño, cambios cognitivos, dificultad para concentrarse, sensación de “neblina mental”, alteraciones del estado de ánimo, resequedad vaginal, disminución de la libido e infecciones urinarias recurrentes. Subrayó que no todas las mujeres viven esta etapa de la misma manera, por lo que el acompañamiento médico debe ser individualizado.

La especialista dijo también que la edad promedio de la menopausia puede ubicarse alrededor de los 48 años, aunque puede variar por factores como el peso corporal, el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, los antecedentes familiares, las condiciones socioeconómicas y otros factores culturales.

En cuanto al tratamiento hormonal, la endocrinóloga aclaró que no existe una receta única para todas las mujeres. Si bien compartir experiencias puede ayudar a que muchas sepan que no están solas, advirtió que los tratamientos no deben compartirse, pues dependen de los síntomas, antecedentes y condiciones de salud de cada mujer.

Explicó que la terapia hormonal puede ser una opción segura para muchas mujeres, pero debe indicarse después de una valoración profesional. Entre las contraindicaciones mencionó el sangrado vaginal sin causa identificada, algunos tipos de cáncer activo y ciertas enfermedades hepáticas. Por ello, insistió en que la atención médica especializada es clave para definir el tratamiento más adecuado.

La nutrióloga Laura Guerrero Bárcenas destacó que el climaterio y la menopausia no son una enfermedad, sino una etapa natural del ciclo de vida de las mujeres. Sin embargo, dijo, es importante entender qué ocurre en el cuerpo para poder acompañarlo mejor desde la alimentación, el ejercicio y los hábitos de vida.

Explicó que durante esta etapa los estrógenos comienzan a fluctuar y posteriormente disminuyen, lo que puede impactar en el peso corporal, la salud cardiovascular, la salud ósea, el estado de ánimo, la microbiota intestinal y el metabolismo. Por ello, algunas mujeres pueden notar que, aunque mantienen el mismo patrón de alimentación, aumentan de peso o acumulan más grasa corporal.

Guerrero Bárcenas señaló que no existen alimentos “mágicos” para eliminar los síntomas, pero sí un estilo de vida saludable que puede ayudar a disminuir malestares y prevenir alteraciones metabólicas. Recomendó una alimentación con características similares a la dieta mediterránea, rica en verduras, fibra, proteínas de alto valor biológico, alimentos con calcio y fuentes de omega 3, como pescados, semillas y nueces, además de reducir el consumo de productos ultraprocesados.

También habló de la importancia de cuidar la salud ósea mediante el consumo adecuado de calcio y vitamina D, de preferencia a partir de la alimentación y, sólo cuando sea necesario, con suplementación indicada por un profesional. Mencionó que suplementos como omega 3, vitamina D, creatina monohidratada o calcio pueden ser útiles en algunos casos, pero siempre deben valorarse de manera personalizada.

La nutrióloga fue enfática al señalar que el ejercicio de fuerza es una herramienta fundamental durante esta etapa. Explicó que con la pérdida de masa muscular disminuye también el gasto energético basal, por lo que el cuerpo puede gastar menos calorías que antes. Ante esto, dijo, las dietas restrictivas no son la mejor opción, ya que el objetivo del tratamiento nutricional debe ser mejorar el metabolismo y preservar la masa muscular, no sólo reducir el número en la báscula.

Asimismo, recomendó incorporar actividad física de manera progresiva, sobre todo en mujeres que no tienen una rutina establecida. Habló de los llamados “snacks de ejercicio”, es decir, pausas breves de uno a cinco minutos cada dos horas para moverse, subir escaleras, hacer sentadillas o realizar estiramientos, especialmente en personas que pasan muchas horas sentadas.

Ambas especialistas coincidieron en que la alimentación, el ejercicio, el sueño, la atención médica y la salud emocional deben abordarse de manera integral. También señalaron que la menopausia puede aumentar el riesgo cardiovascular, elevar los niveles de colesterol, favorecer la resistencia a la insulina, contribuir a la acumulación de grasa corporal y aumentar el riesgo de osteopenia, osteoporosis y fracturas.

En la parte final del conversatorio, las ponentes subrayaron la importancia de la familia, el entorno laboral y las redes de apoyo. Rosalinda Magaña dijo que la empatía es fundamental para entender que la irritabilidad, el cansancio, los cambios de humor o las dificultades para dormir no son decisiones voluntarias, sino parte de un proceso que puede impactar profundamente la calidad de vida.

Laura Guerrero agregó que esta información no debe llegar únicamente a las mujeres que están viviendo el climaterio o la menopausia, sino también a quienes las rodean: familia, amistades, centros de trabajo y personal de salud. “Es importante saber qué le está pasando a su cuerpo, entender que no están enfermas y acompañarlas de manera adecuada”, señaló.

El Seminario Integral sobre Climaterio y Menopausia continuó este viernes 19 de junio con talleres presenciales en la Biblioteca de Ciencias “Miguel de la Madrid Hurtado”. Las actividades incluyeron el taller “EnvejeSER Mujer: Autoconocimiento, identidad y bienestar en las nuevas etapas de la vida”, impartido por la psicóloga Rocío Cortés Iglesias; “Nutrición para el equilibrio hormonal: Elaboración de mi plan alimenticio”, a cargo de la doctora Damfne Coretti Delgado Machuca, y “Redescubrir la sexualidad en la madurez: Bienestar, conexión y plenitud en la vida íntima”, impartido también por Coretti Delgado.

Al final se abrió un espacio de preguntas y respuestas. Las y los interesados en ver completo este conversatorio, pueden buscarlo en el Facebook de la Universidad de Colima y de la FEUC.