REALIDAD VS. INTENCIONES

La basura que no colapsa

Por: José de Jesús Valderrama

A veces, la política pretende crear percepciones e intenta ganarle terreno a la realidad.

Recientemente, el director de Limpieza y Sanidad del Ayuntamiento de Colima, Jaime González, realizó una declaración en entrevista que pone sobre la mesa un dato importante: el servicio de recolección de basura en el municipio se ha brindado de manera permanente en las colonias, estén o no municipalizadas.

Esta afirmación desmonta uno de los argumentos que durante los últimos días se buscó posicionar en la opinión pública: la idea de que, al municipalizar más colonias, los servicios públicos entrarían en una etapa de saturación o incluso de colapso.

Sin embargo, la realidad parece caminar por otra ruta.

La recolección de basura no comenzó a operar a partir de una municipalización; es un servicio que el Ayuntamiento ya otorgaba a diversas zonas del municipio. Es decir, las colonias que recientemente se incorporaron formalmente a la administración municipal no representan una carga nueva para un sistema que ya tenía contemplada su atención. Sin duda, esto también debe reconocerse al trabajo comprometido del personal de esta dependencia, que con su labor diaria le cumple a la ciudadanía.

El discurso del supuesto colapso pierde fuerza cuando se contrasta con la operación cotidiana. No hay reportes ciudadanos generalizados que indiquen fallas en la recolección de residuos; tampoco existe una percepción vecinal de abandono de este servicio. Por el contrario, las rutas continúan funcionando como parte de una labor diaria que pocas veces se visibiliza, pero que impacta directamente en la calidad de vida de las familias.

Porque una cosa es generar debate político y otra muy distinta es afirmar que un servicio va a colapsar cuando los hechos muestran que continúa funcionando.

Hoy, la discusión parece trasladarse de los pronósticos a las evidencias. Y las evidencias señalan que el Ayuntamiento de Colima ha mantenido la recolección de basura como una tarea permanente, tanto en colonias municipalizadas como en aquellas que aún no lo están.

Al final, los servicios públicos se evalúan en las calles. Y, en este caso, la realidad parece haber respondido antes que cualquier narrativa.