++El Volcán de Colima es uno de los más activos de México y, aunque actualmente mantiene bajos niveles de actividad, es vigilado las 24 horas, los 365 días del año, mediante una red que integra distintos métodos e instrumentos.
Este viernes 31 de julio se reunirá el Comité Científico Asesor del estado para analizar un escenario ficticio de reactivación del Volcán de Colima. A partir de dicha reunión, el sábado 1 de agosto, a las 4 de la tarde, se realizará una evacuación preventiva en La Becerrera. Ante estos ejercicios, necesarios para salvaguardar vidas y bienes materiales, autoridades y especialistas llaman a identificar los mensajes oficiales, evitar rumores y participar con gran responsabilidad.
El doctor Raúl Arámbula Mendoza, director del Centro Universitario de Estudios Vulcanológicos (CUEV) de la Universidad de Colima, compartió en entrevista que este ejercicio comenzará el viernes por la mañana, cuando especialistas de este Centro y de la Facultad de Ciencias, quienes forman parte del Comité Científico Asesor, se reúnan en las instalaciones de la Unidad Estatal de Protección Civil para analizar un escenario ficticio de incremento en la actividad volcánica.
En la sesión de este viernes, se presentarán datos simulados de monitoreo sísmico, deformación del edificio volcánico, observaciones visuales y térmicas, emisiones de dióxido de azufre, imágenes satelitales y vuelos con drones, entre otros. A partir de esa información, las y los científicos elaborarán un diagnóstico y plantearán un posible pronóstico sobre la evolución del escenario.
Con base en dicho análisis, el Comité emitirá una recomendación técnica a las autoridades. Corresponderá a Protección Civil valorar esa información, tomar las decisiones operativas y, en su caso, activar la evacuación preventiva de las personas que viven en La Becerrera.
La sesión será encabezada por el director general de la Unidad Estatal de Protección Civil, Érick Alberto González Sánchez, y permitirá observar cómo fluye la información entre especialistas, autoridades y personal desplegado en campo.
Evacuación preventiva
La movilización del sábado será una evacuación preventiva simulada. Su propósito será practicar el traslado ordenado de habitantes de La Becerrera, revisar tiempos de respuesta, rutas, medios de transporte, mecanismos de comunicación y funcionamiento de los refugios temporales.
En el ejercicio podrían participar instancias estatales y municipales de Protección Civil, así como corporaciones que habitualmente respaldan este tipo de operativos, entre ellas la Guardia Nacional y las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.
El director del CUEV destacó que una evacuación preventiva se realiza antes de que los fenómenos volcánicos puedan afectar directamente a una comunidad. Esto permite proteger la vida de las personas y, cuando existe tiempo suficiente, facilitar también el resguardo de animales y otros bienes.
Recordó que la población de La Becerrera conoce los riesgos asociados al volcán y ha participado anteriormente en ejercicios y evacuaciones reales. Por ello, la preparación debe trabajarse previamente con la comunidad y no mediante acciones sorpresivas. “Estos ejercicios son necesarios e indispensables. Permiten que los protocolos estén bien aceitados, tanto en los tiempos como en las formas de actuación. Es importante que quienes participen lo hagan de manera consciente, seria y responsable”, señaló.
La comunicación entre quienes vigilan el volcán y las autoridades operativas debe mantenerse durante toda la contingencia. En una situación real, las y los científicos pueden advertir si la actividad aumenta, disminuye o cambia, información que permite acelerar una evacuación, modificar una ruta o determinar si existen condiciones para que la población regrese a sus hogares. Esa comunicación es vital para evitar que una emergencia se convierta en desastre, comentó Arámbula Mendoza.
Como parte del ejercicio, este viernes 31 el CUEV difundirá un reporte especial con los datos ficticios analizados por el Comité. El documento llevará de manera visible la leyenda “SIMULACRO”, para evitar que sea confundido con información sobre una situación real del volcán.
Vigilancia permanente durante todo el año
El Volcán de Colima es uno de los más activos de México y, aunque actualmente mantiene bajos niveles de actividad, es vigilado las 24 horas, los 365 días del año, mediante una red que integra distintos métodos e instrumentos.
Entre los parámetros observados están: La actividad sísmica, deformación del edificio volcánico mediante sistemas GNSS, la inclinación del terreno mediante inclinómetros, las emisiones de dióxido de azufre, anomalías térmicas detectadas por satélite, imágenes de cámaras de luz visible y térmicas, reconocimientos realizados con drones y las imágenes de radar satelital InSAR.
Además, cuatro barrancas cuentan con instrumentos para detectar lahares o flujos de lodo y escombros volcánicos, trabajo que se desarrolla con la colaboración del Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El especialista señaló que, después del periodo de elevada actividad registrado entre 2013 y 2017, se incorporaron más equipos y técnicas. Por ello, aseguró, el Volcán de Colima cuenta actualmente con el sistema de vigilancia más completo de su historia.
La Universidad de Colima vigila sistemáticamente el volcán desde 1989, lo que convierte al CUEV en el observatorio vulcanológico con mayor antigüedad en operación en México, de acuerdo con Arámbula Mendoza.
Durante este periodo, la información científica generada por dicho observatorio ha contribuido a recomendar evacuaciones preventivas de comunidades cercanas. Arámbula Mendoza destacó que afortunadamente no se han registrado fallecimientos por actividad volcánica durante estos episodios, resultado al que han contribuido el monitoreo continuo, la actuación de Protección Civil y la colaboración de la población.
Aunque los datos obtenidos después de una emergencia volcánica también se utilizan para realizar investigaciones, publicar artículos y libros o participar en congresos, el objetivo central del CUEV y su función social, insiste Raúl Arámbula, es brindar información científica a quienes toman decisiones y sobre todo contribuir a salvaguardar vidas.









