Este fin de semana se realizó el conversatorio “Libertades, cultura de paz y derechos humanos en la educación”, organizado por el Bachillerato 32 de la Universidad de Colima, ubicado en Suchitlán, con el objetivo de tener un espacio de encuentro interactivo y de propuestas, donde activistas y liderazgos sociales de México, Colombia y Guatemala compartieron sus experiencias con estudiantes de esta casa de estudios.

Al inaugurar el evento, el rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño resaltó que este tipo de iniciativas “son un ejemplo de la importancia de las instituciones de educación en la implantación y promoción de la cultura de la paz”; en este sentido, añadió, la propia UdeC ha impulsado diferentes acciones, como la inclusión de competencias genéricas en los planes de estudio, un modelo educativo humanista orientado a la formación integral, además de los esfuerzos por ofrecer una educación de calidad.

Sin embargo, puntualizó, la alta interacción que se da en los espacios universitarios, así como la diversidad y dinámica de la población estudiantil, “requieren actividades permanentes y coordinadas para lograr la tan anhelada cultura de paz”.

Ésta, resaltó, “no es una tarea aislada; por ello, junto con la participación en programas nacionales como los de la ANUIES y el diseño de estrategias institucionales para el fomento de valores que privilegien el respeto, la libertad y la justicia, es imprescindible conocer otras experiencias, reflexionar y discutir aspectos que nos permitan generar nuevos proyectos encaminados a garantizar la paz, los derechos humanos, la inclusión y la igualdad sustantiva, como lo hemos propuesto en nuestra agenda rectoral”.

En su momento, la presidenta del Voluntariado Universitario, Blanca Liliana Díaz Vázquez, dijo que hablar de cultura de paz “significa hacer un especial énfasis en los valores, principios, actitudes y comportamientos positivos que reflejan el respeto a la dignidad de todas y todos”, ya que dicho concepto, enfatizó, “pone en el centro a los derechos humanos, el rechazo a la violencia en todas sus formas y modalidades, promueve la igualdad sustantiva y la inclusión, e incorpora principios como la libertad, la justicia, la solidaridad y la tolerancia”.

Agregó que “la paz permite la comprensión entre los pueblos y colectivos de personas”. Por ello, puntualizó, es de gran importancia hablar y reflexionar sobre la cultura de paz en los espacios universitarios, “pues estamos convencidos de que son las instituciones educativas el lugar propicio para el análisis e impulso de proyectos encaminados a promover cambios en la forma de relacionarnos”.

En este sentido, informó que dentro del Voluntariado, y de la mano con el Centro de Desarrollo de la Familia Universitaria (CEDEFU), “se trabaja para fomentar y promover la cultura de paz como instrumento que coadyuve en la educación de quienes se forman en nuestra máxima casa de estudios, a través de programas de intervención donde se vincula esta perspectiva con el trabajo voluntario. Fomentamos también la participación de las juventudes universitarias en la resolución de las problemáticas de su entorno, le apostamos a la sensibilización y capacitación como mecanismos transformadores e impulsamos el liderazgo y desarrollo humano desde una mirada transversal y holística”.