Una buena señal
Por César Barrera Vázquez

En uno de sus primeros encuentros públicos, la gobernadora Indira Vizcaíno visitó la facultad de derecho de la Universidad de Colima –su alma máter–, acompañada del rector Christian Torres Ortiz.

Lo anterior resulta una buena señal y demuestra el interés de la gobernadora por reconstruir la relación política entre el gobierno del estado y la máxima casa de estudios, rota, dañada y lastimada por el adeudo de más de 300 millones de pesos que se acumuló en el tramo final de la administración peraltista y que culminó en las demandas penales interpuestas por el rector al gobierno estatal.

La Universidad de Colima tiene una importancia estratégica para el desarrollo del estado, tanto por el valor de las aportaciones en materia científica y de investigación, como también las relaciones académicas con universidades de todo el mundo y, por supuesto, el gran valor de sus recursos humanos: es el principal semillero de profesionistas en la entidad y se forman en sus aulas más de 29 mil estudiantes, de nivel medio superior y superior.

De ahí la importancia de que el gobierno del estado procure, aliente y fortalezca esta relación, que en la medida que sea bien coordinada permitirá apalancar más el desarrollo del estado. Por eso es una buena señal que la gobernadora se reúna con el rector, visite a los estudiantes y mande un mensaje de respaldo a la máxima casa de estudios. A la gobernadora le importa la Universidad y así lo demostró con su visita.

De igual forma, en los hechos, el rector de la Universidad de Colima ha demostrado también siempre un trato institucional, priorizando sobre todo el interés colectivo de la comunidad universitaria. Es falso que la máxima casa de estudios privilegie algún partido o tenga simpatías por cierta corriente partidista.

Desde hace ya muchos años, la Universidad de Colima se ha convertido en el centro neurálgico de la discusión política, el intercambio de ideas y el debate libre, siempre constructivo, fundamental para la consolidación de nuestra incipiente democracia.

Y el rector, en ese sentido, ha defendido precisamente esa condición, indispensable en una universidad pública libre. Por eso, Torres Ortiz presentó las denuncias penales ante la Fiscalía General del Estado y también ante el Sistema Anticorrupción cuando el gobierno del estado dejó de entregarle los recursos que le correspondían a la Universidad de Colima.

De esa forma, el rector no se hizo cómplice de este daño a las finanzas de la Universidad de Colima, pues denunció el impago y siempre, de manera activa y manifiesta, exigió el pago que le correspondía a la máxima casa de estudios, desde la vía legal, pero también a través de los medios de comunicación, un hecho sin precedente en la defensa de la autonomía universitaria y que demuestra el carácter político del rector en defensa de la Universidad de Colima.

Por eso, considero que es una señal positiva que la gobernadora Indira Vizcaíno reconstruya esa relación, tan importante para el desarrollo del estado de Colima, y que es un reflejo, un indicador, un referente importante de la estabilidad política del estado: Colima siempre ha contado con una universidad pública al servicio de la sociedad, ajena a discusiones partidistas, paros o cualquier otra clase de conflicto que altera la paz social.

Luego, Indira tiene que cuidar que esa relación no se rompa y procurar mantener esa estabilidad política, la cual se puso en riesgo por el incremento de la deuda del estado con la máxima casa de estudios.

Por otro lado, la fortaleza financiera, la salud de las finanzas públicas del estado no se demostrará –un punto toral para el nuevo gobierno para diferenciarse del anterior–, hasta que el adeudo con la máxima casa de estudios se salde.

Sólo saldando la deuda de más de 300 millones de pesos que el gobierno de Peralta dejó con la Universidad de Colima, la gobernadora Indira mandará un mensaje claro, contundente y efectivo de que su administración realmente está haciendo un saneamiento de las finanzas públicas.

De ahí, pues, que este primer acercamiento sea una muy buena señal de la reconstrucción de la relación política entre el gobierno estatal y la máxima casa de estudios del estado, tan importante para la estabilidad política de Colima.

Dos puntos
En sus primeros diálogos por la transformación, la gobernadora Indira Vizcaíno demostró no tener miedo de responder a las preguntas de las y los reporteros. Espero, en un momento, participar de ese ejercicio, reconociendo -en un sentido preponderante– que la libertad de expresión y de acceso a la información es indispensable para fortalecer nuestra democracia.