Por César Barrera Vázquez

Hacia una crisis de institucionalidad

Si antes creíamos las y los ciudadanos que la política buscaba el beneficio de las personas, de quienes integramos la sociedad, ayer en el congreso la mayoría de Morena nos dejó ver su verdadero rostro y traslucir que su interés principal es partidista y de grupo, al estilo del viejo PRI.

Morena en el congreso local no está ni con la población ni con el respeto a las leyes: quien ve por el beneficio común, de la población, no hubiera votado en contra de una iniciativa cuyo objetivo era incentivar el pago del predial 2022 y regularizar los adeudos de este impuesto, acumulados la mayoría de ellos en el 2019, 2020 y 2021, años pandémicos y de crisis económica.

Y es así, porque este beneficio se aplicó con la misma lógica y tecnicismos jurídicos con los cuales se benefició a la población con el subsidio del 100 por ciento del impuesto sobre la tenencia vehicular, promovido por la gobernadora Indira Vizcaíno y ese sí respaldado por el PRI, PAN y Partido Verde.

¿Por qué el PRI, el PAN y el Verde, que no son aliados de Morena, sí votaron por esta iniciativa que beneficia a la población que tiene vehículos, propuesta de una gobernadora morenista, pero los de Morena no lo hicieron con la propuesta de Margarita Moreno, presidenta municipal de Colima, que buscaba beneficiar a los que son dueños de predios en la capital?

Por eso la pregunta: ¿se está a favor de apoyar a la población, sin importar que los municipios sean gobernados por otros partidos diferentes a Morena o se beneficia únicamente cuando coinciden los intereses de grupo? Los diputados y diputadas del partido oficialista confirman con sus hechos que sólo apoyan las propuestas emanadas de sus partidos, y cuando se busca innovar, plantear propuestas o cumplir compromisos de campaña –lo cual no tiene nada de malo, porque la gobernadora también quiere hacerlo–, se boicotea o está en contra.

En ese sentido, es falso que eliminaron estos beneficios porque era anticonstitucional condonar impuestos. Si realmente hubiera sido un tema de legalidad, habrían votado a favor para exhortar a la gobernadora a que utilizara el escudo oficial sin alterarlo con los colores de su partido, lo cual viola el decreto 122 que el mismo congreso aprobó y también transgrede el artículo 134 constitucional.

Eso hubiera sido lo correcto.  ¿Por qué esa incongruencia? Vemos, pues, que no es el respeto de la ley por lo que votaron en contra de estos subsidios que buscaba aplicar el municipio de Colima, pues no tuvieron esos escrúpulos para rechazar el exhorto para respetar el escudo, ahora alterado con los colores de Morena y a todas luces anticonstitucional.

Así, lo que verdaderamente influye es el tema de los colores: apoyo a los míos y los hago ver bien, sin importarme si con mis acciones u omisiones afecto a la población. Luego no tengo problemas en afectar a los dueños de predios de la capital porque así afecto también la imagen de Margarita Moreno, cuya candidatura provino de la alianza PRI, PAN y PRD. Son los adversarios y por eso es válido. Con esa perversidad opera su lógica política.

Ahora bien, si los de Morena no están con la población porque eliminaron estos apoyos y tampoco respetan la ley porque no les importa que se viole el decreto 122 y el artículo 133 de nuestra carta magna, ¿con quién están? ¿Cuáles intereses protegen?

Ese el tema de fondo y que amenaza la institucionalidad, la civilidad política en el estado y  que altera la paz de todos los grupo políticos en la entidad, cuyos intereses de buscar el poder son legítimos en una democracia y que se circunscriben dentro de los márgenes de la institucionalidad, como las piezas al tablero de ajedrez.  ¿Pero qué pasa cuando desde el poder se mina esta institucionalidad y se utiliza para reconfigurar el tablero?

¿Qué pasaría si desde un poder se busca mermar una institución, municipio, organismo autónomo, para reconfigurarlo o para hacerlo quedar mal, como en el caso del municipio de Colima? De ahí la importancia de la decencia política y de fortalecer la institucionalidad en el estado.

Que lo importante no sean los colores sino el respeto a las leyes y el trabajo en conjunto, priorizando el bien de la población.

Y es que, lo correcto, es que los políticos trabajen de manera conjunta por el bien común, pues eso es lo que nos venden en sus estatutos: no hay un solo partido político que pregone, en el discurso, que trabaja para que le vaya mal al país, aunque en los hechos pueden estar destrozándolo. Por eso, más que las palabras, a los políticos hay que medirlos por sus actos. Y miércoles, en el congreso, las y los diputados de Morena enseñaron su verdadero rostro.

Dos puntos

Ayer estuvimos en los diálogos por la transformación, donde tuvimos la oportunidad de hacerle preguntas a la gobernadora Indira sobre la legalidad y constitucionalidad del uso del escudo oficial. Pero de eso hablamos la próxima semana.