Por César Barrera Vázquez
Diálogos por la transformación
Tuvimos la oportunidad de participar en los Diálogos por la transformación, un ejercicio de comunicación donde libremente se le puede preguntar a la gobernadora sobre cualquier tema. Eso hay que reconocerlo y destacarlo como un rasgo positivo de su gobierno y que, cuando se realiza sin simulación, fortalece nuestra democracia y el derecho a la información de la ciudadanía.
Ahí pude preguntarle sobre un tema que he difundido tanto a nivel nacional como local, relacionado con lo que sostengo es un uso faccioso y propagandístico del escudo oficial del estado de Colima, cuya imagen se ha incorporado al logo de este nuevo gobierno.
En ese sentido, le pregunté a la gobernadora ¿por qué no se ciñeron a los criterios de estilo regulados en el decreto 122 cuando diseñaron el actual escudo del estado y que está incorporado a la imagen del gobierno, así como a los principios constitucionales regidos en el artículo 134, relativos a la institucionalidad e imparcialidad de la imagen del gobierno?
Lo anterior porque el escudo del estado tiene el color de Morena y un estilo rangeliano. Al respecto, la gobernadora respondió:
“Nosotros somos respetuosos de las leyes. Soy una gran respetuosa de las leyes porque me parece que es lo que rige nuestro entorno. Y que al final tenemos que ser ejemplo en ello. El decreto que mencionas, 122, en su artículo segundo señala que el escudo tendrá que utilizarse de manera intacta en la papelería oficial del gobierno del estado y en aquella que se considere por una servidora, en este caso como titular del poder ejecutivo del estado y eso nosotros lo estamos respetando de manera intacta. Otra cosa es la imagen de gobierno. En la papelería oficial, y en aquellos documentos oficiales que se consideran por una servidora como una prioridad, estamos conservando en cada uno de los rasgos característicos, del escudo de nuestro estado que además nos parece que es bellísimo”. Eso me contestó la gobernadora.
Sin ánimo de polemizar –y por eso mismo no me explayé en mis cuestionamientos durante los Diálogos por la transformación–, creo que no hay una interpretación integral del decreto 122 y una valoración jurídica adecuada, porque si bien es correcto lo que refiere la gobernadora Indira del artículo segundo, el artículo séptimo es explícito y claro también en ese sentido:
SÉPTIMO. Toda reproducción del Escudo Oficial del Estado deberá corresponder fielmente al que se describe en el Artículo Primero del presente Decreto, el cual no podrá variarse o alterarse bajo ninguna circunstancia.
El escudo de estilo rangeliano y que adorna la imagen del gobierno del estado –misma que se reproduce en diversos medios visuales y plataformas del gobierno– es una «reproducción» del escudo oficial del estado, una «reproducción» alterada del mismo, cuyo diseño no corresponde al descrito en el artículo primero del decreto 122.
Eso, por un lado, pero por otro, el artículo 134 constitucional refiere «la obligación de aplicar los recursos públicos con imparcialidad, sin influir en la equidad de la competencia entre partidos» y estatuye, además, que «la propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social que difunden como tales, deberá tener carácter institucional».
Manejar el escudo oficial (un símbolo que nos representa a las y los colimenses), pintarlo del color del partido Morena –alterarlo– y difundirlo a través de los medios de comunicación institucionales, con fines propagandísticos (porque se dan a conocer logros y acciones), ¿no violenta el punto séptimo del decreto 122 y el artículo 134 constitucional?
Por eso, también le pregunté a la gobernadora lo siguiente: ¿no tendría temor, gobernadora, en retar a la oposición, para que los dirigentes de los partidos, para que los de la bancada del PRI y del PAN presentaran una acción de inconstitucionalidad y que sea un órgano jurisdiccional que determine si se cumple con la ley o no se cumple?
A lo que la gobernadora respondió que “cada quien está en libertad de ejercer lo que considere necesario en legalidad y de acuerdo a sus atribuciones. Yo no estoy retando a nadie, yo estoy cumpliendo el decreto 122″.
En retrospectiva, considero que no debí formular así la pregunta. Pero, lo anterior demuestra que los Diálogos por la transformación son un ejercicio genuino, espontáneo de comunicación y, de mi parte, no percibí ninguna especie de simulación ni recibí línea. Ahora aprovecho para replantear la pregunta, en el entendido de que comparto el mismo sentimiento de respeto a las leyes que tiene la gobernadora:
¿Giraría instrucciones para que la Secretaría General de Gobierno y la Contraloría General del Estado analice si el uso y modificación del escudo oficial, incorporado a la imagen del gobierno, cumple con la ley? Esa debió ser la pregunta.
Y lo anterior para fortalecer el tema de la legalidad, pues como bien dice Indira Vizcaíno el gobierno debe dar el ejemplo en el cumplimiento cabal de las leyes que nos rigen.
Ahora bien, puede ser que yo me equivoque y que sea correcto, en todos los sentidos, lo que dice la gobernadora. No hay malaleche de mi parte; el periodismo es un aliado del gobierno, en la medida de que es el espejo donde se reflejan sus imperfecciones: del gobierno depende si es receptivo a esta crítica y la usa para mejorar o si la ignora.
Dos puntos
A los aliados y amigos de la gobernadora les ha faltado sensibilidad política para percibir los mensajes que manda: mientras en el congreso se pelean con los ayuntamientos, Indira visita a las presidentas municipales de Colima y Villa de Álvarez, Margarita Moreno y Esther Gutiérrez, con el objetivo de fortalecer los lazos institucionales y la coordinación. Sabe que para lograr resultados es indispensable la coordinación con los tres órdenes de gobierno. Es decir, trabajar en equipo.







