Por César Barrera Vázquez
AÚN ESTÁ A TIEMPO LA GOBERNADORA DE HACER HISTORIA
No entiendo por qué la gobernadora designa, en puestos claves de la administración pública, a candidatos morenistas perdedores de la pasada elección, quienes carecen del perfil técnico y profesional para desempeñar tan importantes funciones.
Además de tratarse de un vicio practicado por los gobiernos neoliberales, la principal afectada ante la ineficacia y los errores de sus subalternos es ella, porque la designación fue directa de la gobernadora, con el agravante de que carecen de experiencia, conocimiento y perfil idóneo.
En ese sentido, aunque se esforzó el aparato mediático oficial por minimizar el motín en el Cereso de Colima, la nota de las nueve muertes trascendió a nivel nacional y encendió los focos rojos de la opinión pública, en un momento en que la inseguridad en el estado y en el país sigue recrudeciéndose.
La gobernadora no tiene por qué comprometer la imagen de su gobierno, y la de ella misma, a la improvisación de estos personajes, quienes buscarán proyectarse mediáticamente, en detrimento de su función y trabajo público. Ellos buscan su proyección personal para volver a intentar ser candidatos.
La experiencia del pasado nos confirma esto y la prueba la dio el todavía director del sistema penitenciario de Colima, Guillermo Ramos Ramírez, candidato perdedor de Morena en la elección por la presidencia municipal de Comala, quien desapareció y no supo dar explicación, mucho menos asumir la responsabilidad: sin pararrayos la descarga fue directa a la gobernadora.
Y si bien este desastre pudo haber ocurrido con el mayor experto en temas de la administración y control penitenciario, ocurrió cuando estaba al mando el ex secretario del Ayuntamiento de Comala durante la administración priista del 2015-2018, la panista de Donaldo Zúñiga 2018-2021 y otrora ex candidato de Morena a la presidencia municipal.
No es lo mismo acudir con un médico experto y recibir el mejor tratamiento para el cáncer y, pese a eso, al final morir, que fallecer después de automedicarme caldo de zopilote. Si bien es el mismo resultado (la muerte), en el primer caso se hizo todo lo posible, mientras que en el segundo ni siquiera se intentó. Así se siente con estas designaciones cuya lógica obedece razones partidistas: ni siquiera están intentando mejorar.
La gobernadora debería asumir un gobierno más horizontal, con mayor pluralidad política –incluso invitando al PRI, PAN y PRD—, pero sobre todo escuchando a los expertos, a las organizaciones civiles y a quienes encabezan los genuinos movimientos sociales.
¿Habría sido el mismo resultado trágico del motín si en su momento estuviera como director de los centros penitenciarios un experto, surgido de un consenso entre foros de expertos, avalado por los dirigentes de los partidos de oposición? Mínimo la responsabilidad hubiera sido compartida.
Entre más plural sea su gobierno, más horizontal y que las decisiones se tomen con un enfoque técnico, racional, menos político-partidista, menor serán las cargas negativas que tendrá la imagen de la gobernadora y su gobierno ante una crisis como la que sucedió en el Cereso de Colima.
La gobernadora tiene una oportunidad histórica para realmente sentar las bases de un gobierno diferente, incluyente, que gobierne para todos y con todos, cuya dinámica rompa con ese paradigma de hacer política que ya está anquilosado y no va con la imagen joven de Indira.
Gobernar de la mano de la ciudadanía organizada, de los expertos y académicos –la Universidad de Colima es un baluarte en ese sentido–, de los partidos sin antagonismos electoreros–, es la vía más adecuada para realmente transformar nuestro estado.
De continuar con las prácticas del pasado, tan criticadas en su momento, se obtendrán los mismos resultados. Todavía está tiempo la gobernadora Indira, de realmente hacer historia.
DOS PUNTOS
Debemos trascender hacia nuevas formas de hacer política, donde la ciudadanía tenga una participación más activa. Y los ciudadanos debemos exigir a nuestros partidos políticos, Morena, PRI, PAN, PRD y los demás, una mayor responsabilidad en la construcción de una democracia deliberativa. Aquí en Colima, sería genial que la gobernadora encabezara estos esfuerzos y no se centrara, únicamente, en replicar las acciones del gobierno federal. La gobernadora tiene un mayor potencial que eso.








Excelente análisis.