Por César Barrera Vázquez
CLASES PRESENCIALES, SIN VUELTA ATRÁS
Desde hace unos días, el rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz Zermeño adelantaba que arranque de clases, el próximo 02 de febrero, serían presenciales. Días después, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunciaba también el regreso a clases presenciales y así ha sido con la gran mayoría de universidades públicas.
Así no sólo se responde a un llamado que el presidente López Obrador ha hecho con insistencia, sino a una realidad insoslayable: la emergencia sanitaria por COVID-19 ha repercutido en las enseñanzas de niños, niñas y adolescentes, ya que la falta de clases presenciales mermó su comprensión en lectura y matemáticas, principalmente.
Lo anterior de acuerdo con expertos en la materia y también respaldado por un estudio realizado por Mexicanos Primero y por Métrica Educativa. De ahí que mantener la modalidad a distancia sea, ya, insostenible.
En una entrevista con La Razón, Eduardo Backhoff Escudero, presidente del Consejo directivo de Métrica Educativa aseguró que el Gobierno federal no ha querido realizar evaluaciones acerca de la situación en la que se encuentran los estudiantes en la pandemia, pero lo que se advierte en el mundo es que los jóvenes han retrocedido y no han aprendido lo que les corresponde en su grado escolar.
De acuerdo a estos estudios y a lo diagnosticado por los expertos, la educación a distancia no sustituye a la presencial, sino que esta estrategia surgió como un intento por remediar la situación, pero no es suficiente.
Y es que lo documentado por estos estudios, demuestra que el rezago es mayor en los grupos más vulnerables y con necesidades especiales; de igual forma, la brecha entre ricos y pobres se ha hecho más abismal por las disparidades en el acceso a las tecnologías.
Otro experto que ha dado luz sobre este problema es Roberto Rodríguez Gómez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, quien mencionó que es notable que los estudiantes tengan afectaciones por estar encerrados y en confinamiento en la pandemia, ya que no es lo mismo tomar clases con un maestro de manera presencial que a distancia frente a una computadora.
Cualquier docente, en ese sentido, independientemente de si educación básica, medio superior o superior, sabe que el hecho educativo, por antonomasia, se da en el aula de clase, es decir, en el lugar, «in situ».
Así, el exconsejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) señaló que en condiciones normales los estudiantes aprenden hasta 70 por ciento de su plan de estudios, pero a raíz de la pandemia el porcentaje puede bajar a la mitad o menos.
Por consiguiente, los expertos temen que en caso de que los menores sigan en enseñanza a distancia continuarán disminuyendo su aprendizaje, de manera más preocupante en matemáticas. Lo anterior por la sencilla razón de que esa materia es escolarizada y acumulativa, y lo demás, puede ser desde casa.
Desafortunadamente, con la reforma educativa del 2019, desapareció el INEE, instituto que hubiera servido en estos tiempos pandémicos para realizar una evaluación, a nivel nacional, para saber los alcances que ha tenido la pandemia en los estudiantes y cómo les ha afectado en su enseñanza.
Entre la comunidad educativa y académica es unánime, y todos coinciden en esa parte, de la pertinencia de regresar a las aulas, aunque la decisión queda en los padres por la nueva ola de contagios por Ómicron. Sin embargo, la presencialidad es básica para retomar la enseñanza.
Ha sido un acierto, en ese sentido, que la Universidad de Colima activara los talleres presenciales, que se realizan en los bachilleratos universitarios, para que las y los jóvenes recuperen las prácticas que se perdieron debido a la pandemia.
Se trata de una acción pertinente, porque ahora los estudiantes y quienes han egresado saben cómo utilizar instrumentos y el equipamiento esencial del área de Análisis Clínicos.
Quienes participaron en estos talleres no habían aplicado los conocimientos teóricos aprendidos en clases en línea, por lo que estas actividades son fundamentales para su formación, pues sólo cuando se unen la práctica y la teoría se logra el aprendizaje.
Dos puntos
El día de ayer se siguieren registrando “incidentes” al interior del Cereso de Colima. Urge una intervención mayor y hacer un profundo replanteamiento, en el sentido de que estos espacios realmente cumplan con el objetivo de readaptar en la sociedad a quienes delinquen, y no como ahora donde el crimen sigue imperando, con sus propias formas de gobierno, sin que la autoridad pueda hacer algo para evitarlo.







