El comité organizador del Onceavo Festival del Tamal y el Atole 2022, destacó que se rebasaron las expectativa tanto en afluencia, como en venta, lo que generó mantener una tradición viva y que la economía local tuviera buenos dividendos.
Vicente Martínez Paredes, integrante del comité organizador y responsable de las actividades artístico-cultural, señaló que fue exitoso el festival, al grado que hasta “desabasto” de tamales hubo el 2 de febrero, lo que fue una buena señal tanto para los degustadores, como para los comerciantes que se instalaron.
Refirió que la gente mantiene viva esta tradición del 2 de febrero, Día de la Candelaria, “de pagar los tamales y atoles a las personas que les haya tocado el Niño Dios en la Rosca de Reyes”.
Pero, además, dijo, significó también un importante ingreso para la economía de comerciantes locales.
Indicó que tan sólo en el festival fueron 40 productores de atole y tamales los que se instalaron en el Jardín de San Francisco, de quienes dijo no se daban abasto por la demanda, “incluso estaban trabajando hasta latas horas de la madrugada”.
“Recordando, creo que este es la edición en que más demanda ha habido, la gente se volcó desde temprano tamales y pronto se agotaron, incluso vinieron de Villa de Álvarez y Comala, porque no había tamales en sus municipios”, comentó.
Al referirse a la derrama económica que este festival dejó, resaltó que tan solo los dos primeros días del evento, 31 de enero y 1 de febrero, cada vendedor estaba rebasando los mil tamales en ventas.
De igual forma, mencionó que ante el éxito que se tuvo, se extenderá un día más el que los comerciantes de tamales estén en el Jardín, ya tan sólo con un horario por la mañana y con menor variedad.







