Por Esteban Cortés Rojas

=Con Indira empezó la ola de terror =Céntricas casas barridas con ráfagas de alto poder =¿Se irá dormir al cuartel? =AMLO explicó porque la 4T es una fábrica de pobres =López no da una con los panameños

Si el gobierno de Ignacio Peralta fue una pesadilla en el rubro de seguridad pública porque en su administración menudearon los asesinatos -a título de ejecuciones de un cártel criminal contra otro-, y se llegó a creer que las cosas no podían empeorar, el sexenio de Indira Vizcaíno -a tres meses y días de iniciado-, nos ha demostrado, con creces, que las cosas, en ese tema, pueden llegar a niveles infernales. No puede ser casualidad que de los asesinatos cotidianos con Peralta (y por supuesto que no lo defiendo al traidor, sino todo lo contrario), hayamos pasado, en cuestión de semanas, al horror dantesco del barrido con armas de asalto (metralletas de grueso calibre), sobre residencias en céntricas barridas de la capital del estado como en cualquier escenario de guerra, además de las decenas de muertos con las clásicas características de la ejecución del sicariato incontenible: cadáveres embolsados, decapitados y tirados allí, donde sea, para mayor burla. Esa ola de terror empezó con la gobernadora Indira a quien, según un mensaje dejado tras un reciente hecho criminal, un grupo de maleantes estaría queriendo ejecutar, lo cual, dependiendo de que se lo tome en serio, podría dar lugar a que se fuera a pernoctar a las instalaciones militares como hizo su correligionaria Griselda Martínez, alcaldesa de manzanillo. Esa medida, por cierto, no terminó con la inseguridad en Manzanillo pero seguramente si logró que Griselda durmiera a pierna suelta, como podrá hacerlo Indira si decide meterse a dormir a un cuartel.

Aplicando la misma tesis de los cuatroteros de que los muertos y las situaciones son culpa del gobierno en turno, y ante el marcado cambio ya descrito, ¿qué hizo Indira para que casi de la noche a la mañana «nuestra Colima» esté como en un estado de guerra? Aunque hay indicios -ninguno favorable a Indira-, no arriesgo una hipótesis, solo diré que de la última serenata de metralla ocurrida la madrugada de este martes por el rumbo de la ex hacienda de El Carmen, me tocó escucharla y sufrirla desde la primera hasta la última ráfaga y experimentar lo que seguramente se vive en un teatro de guerra real. Y también Indira -que vive en el mismo sector e incluso más cerca al sitio de la balacera-, pudo vivirla hasta casi oler la pólvora, pero no por eso vamos a esperar que cambie su política  de seguridad pública. ¿O sí?

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Hace una semana -el día de la Candelaria, precisamente-, el presidente López Obrador se embarcó en su conferencia de prensa para los lecheros -la mañanera-, en una interesante reflexión que nos dijoe a las claras porqué quiere empobrecer a México (aunque no lo dice abiertamente), porqué reprueba a los «aspiracionistas» clasemedieros (eso sí lo ha dicho), y porqué no le gusta que los mexicanos vayan a prepararse al extranjero lo que también ha dicho sin tapujos. Habló del apoyo a la 4t en estos términos: «Con los pobres, de cada diez podemos tener el apoyo de nueve. Con la clase media, media alta y alta, puede ser que de cada diez tengamos el apoyo de uno». Luego habló de los niveles de escolaridad donde «sucede algo similar», pues dijo que entre mayor sea el grado, menos simpatía tiene la 4t: «Podemos empatar en nivel licenciatura, pero en maestría y en doctorado, perdemos». Concluyó: «es muy interesante el fenómeno y ahora sí que es un planteamiento, un asunto, que amerita que lo analicemos». Queda claro porqué no quiere que los jóvenes progresen y que se queden con solo un par de zapatos; porqué maldice a la clase media que le ganó electoralmente la CdMx. En suma, dijo porqué su gobierno es una fábrica de pobres a los que dice que les da de comer como mascotas.

MESON.- Que felpa se llevó López Obrador con el asunto del embajador en Panamá. Propuso para el cargo a Pedro Salmerón, pero la canciller panameña, Erika Mouynes, apoyada luego por su presidente Laurentino Cortizo, lo rechazó por estar acusado en México de acoso sexual. López se había negado a cambiarlo, acostumbrado como está a proteger a sus cuates no obstante ser señalados de acoso sexual como Félix Salgado Macedonio. Diciendo que la canciller panameña actuó como la «santa inquisición», resignado pero no convencido, AMLO aceptó a regañadientes y anunció en lugar de Salmerón a la senadora «Jesusa» Rodríguez (más atinadamente debería llamarse Jesuso), pero los panameños también la rechazaron: «no aceptaremos que a nuestro país se le envíe todo lo que estorba», dijo la organización Por la Vida y la Familia que preside Rupert Neblett, solicitando a Cortizo que “así como se rechazó a un acosador, se rechace a una abortista, defensora de la mariguana quien, además, ha demostrado no tener ningún respeto por las creencias religiosas de un pueblo como México al representar a Sor Juana Inés de la Cruz en marchas del orgullo gay”. ¡Atízale! Se creé que, después de eso, López Obrador pudiera proponer a Fernández Noroña, a quien -también se cree-, le bastaría darse un baño para ser aceptado por los panameños {} ¡Arrieros somos!