Por César Barrera Vázquez
La importancia de sumar esfuerzos
En el marco del día internacional de la lucha contra el cáncer, las autoridades del municipio de Colima, encabezados por Margarita Moreno, dieron un claro ejemplo de que con voluntad y la suma de esfuerzos se pueden concretar sueños, como la construcción de un centro AMANC para apoyar a niñas y niños con cáncer.
Digo suma de esfuerzos, porque si no fuera por la extraordinaria donación de los terrenos al ayuntamiento de Colima (por parte de Francisco Zaragoza y la empresa Delamo Constructora, representada por Ramón de la Mora) y que el gobierno municipal a su vez cediera los terrenos AMANC Colima, nunca se hubiera logrado este avance tan importante.
Se requiere de la voluntad de todos y cada una de las partes, pero principalmente de las autoridades, de quienes tienen la capacidad de tomar decisiones y generar acciones en beneficio de la población, en este caso de un sector tan vulnerable como las niñas y niños con cáncer.
AMANC tiene casi 20 años que apoya a las y los menores con cáncer en el estado de Colima y de otras entidades colindantes. Tiene casi dos décadas de trabajo ininterrumpido a favor de las y los pacientes de cáncer, cuyo tratamiento lo reciben en el Instituto Estatal de Cancerología.
Por cierto, el terreno que fue donado por el Ayuntamiento de Colima a AMANC está a escasos metros, en el mismo fraccionamiento Zaragoza, donde se ubica el Instituto Estatal de Cancerología. La ubicación es estratégica y de un gran beneficio, pues así los pacientes y familiares podrán descansar en un espacio adecuado, idóneo y con todas las características necesarias para quienes reciben estos tratamientos.
Con esta acción, Margarita Moreno acredita una sensibilidad, una empatía que muchas veces no se ve en la mal llamada clase política. ¿Por qué tuvieron que pasar 17 años para que AMANC tuviera este espacio donde pudiera construir este albergue?
Desde el trienio de Federico Rangel se amplió la avenida en cuyo fraccionamiento está el predio donado a AMANC, ¿por qué en tres años de la administración de Héctor Insúa o Leoncio Morán no se donó este terreno? Porque no había voluntad política ni un liderazgo que sumara o coordinara esfuerzos en ese sentido. No como los que ahora en el gobierno de Margarita se logró conjugar.
En el caso de Margarita, ella puede hablar, porque le tocó vivir en carne propia, la sobrecogedora experiencia de saber lo que implica, estremece y altera la vida de una persona cuando un familiar padece cáncer: su hijo es un sobreviviente de esta enfermedad y, por eso, empatiza con quienes actualmente sobrellevan con valentía estas difíciles experiencias.
Se trata de una concatenación de esfuerzos, de sinergia, de trabajo en conjunto, sí, pero también de una voluntad inquebrantable y la empatía –de quienes tienen el poder de la toma de decisiones–, para ponerse en el lugar del otro, lo que permite materializar los sueños de AMANC y de también muchos pacientes y familiares.
En verdad reconforta, tranquiliza saber que la máxima autoridad municipal entiende, comprende y valora la importancia de un gobierno humano, al servicio de la población, en especial de los sectores más vulnerables, como son nuestras niñas y niños con cáncer en el estado y las entidades vecinas.
Dos puntos
Congruencia: si un gobierno no quiere caer en el descrédito, es necesario que cumpla sus palabras con hechos y acciones. Así, ha sido en el caso del gobierno de Margarita Moreno: prometió un gobierno humano, entre uno de sus principales ejes de acción, y lo está cumpliendo al propiciar la construcción de este albergue para niñas y niños con cáncer.







