Por César Barrera Vázquez
Vinculación estratégica
El rector de la Universidad de Colima, Christian Torres Ortiz Zermeño se ha centrado en un punto que es clave para la adecuada ponderación de nuestra máxima casa de estudios: su vinculación con la sociedad y los tres niveles de gobierno.
Así, se ha visto al rector en los últimos meses en la firma de convenios con los gobiernos municipales de Colima, Villa de Álvarez y Tecomán, así como con el gobierno del estado.
Lo anterior es importante, porque si algo aporta la Universidad de Colima, a estos gobiernos, es la calidad de sus recursos humanos y, sobre todo, una mirada crítica, evaluativa, que permite ir mejorando las acciones de los mismos gobiernos.
Luego, la Universidad de Colima es aquilatada en su justa dimensión, en la medida de aporte y apoye a la sociedad. Y así ha sido desde su fundación y con un mayor impulso en las últimas fechas, pues el rector entiende que esta vinculación es clave.
De ahí la importancia que se le siga respaldando y apoyando, pues es en la Universidad de Colima donde se forman las futuras generaciones de profesionistas, cada vez más crítico de su realidad.
Por ejemplo, recientemente un grupo nutrido de médicos terminaron su residencia médica en el Hospital Regional Universitario. En el acto, el rector aseguró que con la formación de una nueva generación egresada de especialidades “se corrobora el valor estratégico de la alianza que la Universidad y la Secretaría de salud hemos consolidado para poner al servicio de la sociedad profesionales de la medicina mejor preparados”.
Y así ha sido en otros ámbitos, en otros campos académicos y profesionales, en cuyos cuadros universitarios han destacado y aportado un trabajo de un valor invaluable para la población.
Asimismo, también la Universidad de Colima ha puesto a disposición de los gobiernos sus instalaciones, como en caso de las campañas de vacunación, cuyas sedes estuvieron dentro de la infraestructura de la máxima casa de estudios.
De eso se trata: aportar a la sociedad, pues la Universidad de Colima se circunscribe como una pieza importante de esta sociedad, sobre todo en el momento de hacer una reflexión profunda, de carácter científica, en cuanto a los retos más importantes de nuestra vida colectiva y democrática.
Este trabajo de vinculación que ha impulsado el rector Christian tiene un beneficio por dos vías: se beneficia a la sociedad al tiempo que se reafirma la importancia que tiene la Universidad de Colima. Darle esta importancia, reconocerla, es también darle un respaldo a los gobiernos que buscan mejorar sus acciones de beneficio a la población.
El espacio crítico, reflexivo que da la Universidad de Colima es indispensable si se busca encontrar una solución profunda a las problemáticas que enfrenta el país y el estado de Colima.
De igual forma, seguir dando el respaldo y apoyo a la Universidad de Colima en su misión de formar a profesionales críticos, activos en la transformación social y cambio para mejorar nuestra realidad, es la mejor forma de generar cambios positivos en nuestra sociedad.
Dos puntos
El gobierno de López Obrador destacó que las observaciones identificados por posible daño al erario público, en obras como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos bocas y el Tren Maya, no superan ni el 1 por ciento de lo identificado (49 mil millones de pesos); esto luego de que la Sedena solventara varios de los procesos con la Auditoría Superior de la Federación. Si bien se tratan de observaciones millonarias, lo importante es qué medidas resarcitorias se han aplicado para la reparación del daño al erario público. Tampoco hay transparencia en qué consistieron esos procesos de solventación. Extraña la opacidad, porque la información fue ampliamente difundida en medios donde el gobierno federal ha canalizado cuantiosos recursos en publicidad. Si quieren destacar como un logro este resultado –en plena veda electoral–, por lo menos debieron dar más elementos informativos que demostraran que no hubo daño al erario público. Porque ya sea un peso o millones, es dinero público que se malversó.







