Por Héctor Sánchez de la Madrid
Nunca había estado Colima como ahora, el Gobierno del Estado ha fallado en seguridad, salud y finanzas públicas, faltan acciones positivas de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva para enfrentar y resolver esa problemática que va en aumento, así como reacciones de las y los colimenses que nada hacen ni dicen ante la debacle en que ha caído nuestra vapuleada entidad.
Aunque el mandato estatal de Indira Vizcaíno termina el 31 de octubre de 2027, si la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, es ungida por el presidente Andrés Manuel López Obrador como candidata de Morena a la Presidencia de la República y gana la elección, seguramente la incorporará a su hipotética administración federal.
Mientras eso está por verse, la responsabilidad actual de Vizcaíno Silva es la gobernanza de Colima, desempeño que ha descuidado por dos razones: primero, porque le pica estar en la entidad y prefiere viajar a donde sea, especialmente a la CDMX, a acompañar a la jefa de Gobierno; segundo, porque no le interesa gobernar, sino participar en eventos públicos, soltar discursos simplones o culpar al pasado de lo que sucede en el presente.
Nuestro estado se encuentra mal, como nunca antes, carecemos de seguridad pública, los homicidios dolosos no paran desde fines de enero, estamos peor en salud y las arcas públicas continúan exangües. A punto de cumplir 8 meses el régimen de Morena en Colima, las condiciones generales en que nos encontramos son más graves que en el gobierno anterior, el de José Ignacio Peralta Sánchez.
El compromiso contraído por Indira Vizcaíno de gobernar a Colima debería de obligarla a dar lo mejor de sí misma para honrar a su persona, a su familia, a su generación y a su género (lo que haga afecta a las mujeres, para bien o para mal), sin embargo, está claro que hasta ahora no le interesa hacer lo correcto para cumplir con quienes creyeron en ella y le dieron su voto en las urnas el pasado 6 de junio de 2021, no digamos con quienes votamos en contra.
La Gobernadora juró cumplir y hacer cumplir las Constituciones federal y local, así como las leyes que de ellas emanen, desde el 1 de noviembre del año anterior hasta el 31 de octubre de 2027, al igual que gobernar con atingencia el estado, procurando seguridad, salud y prosperidad para los habitantes de nuestro hermoso Colima que ya no sienten lo duro sino lo tupido.
¿Hasta cuándo va a reaccionar Vizcaíno Silva, cuándo va a aceptar que no está haciendo bien su trabajo y que debe rectificar su camino? Apenas va a transcurrir la novena parte de su mandato, le faltan 5 años, 4 meses y 8 días para terminarlo, es tiempo de que ella y su principal consejero (su papá) analicen y acepten como está su gobierno, lo poco que ha hecho y lo mucho que le falta por hacer.
Es impostergable que la Mandataria revise su Gabinete y reconozca que pocas y pocos tienen la capacidad y la experiencia para ocupar los cargos que ahora detentan. Olvidarse de que fueron sus colaboradores cuando fungió como alcaldesa de Cuauhtémoc y secretaria de Desarrollo Social de Colima del gobierno de Nacho Peralta, para decidirse a bajarlos de sus puestos políticos y administrativos, para reemplazarlos por funcionarios preparados y experimentados.
A ningún lugar importante va a llegar con el equipo de bajo perfil que tiene ahora, está bien que integre mujeres y hombres jóvenes a su administración, es correcto, pero no en los cargos directivos para los cuales no tienen la aptitud ni la madurez suficientes, podría ubicarlos en los puestos de segundo o tercer nivel para irlos preparando y ya después, cuando alcancen la madurez necesaria, subirlos de categoría.
La entidad se ha venido desplomando durante la administración actual, urge hacer cambios en la política empleada y en el Gabinete para detener la caída y comenzar la recuperación que las y los colimenses anhelamos. De no hacer pronto los cambios necesarios, la inercia irá empujando a Colima hacia el precipicio del cual será difícil y costoso rescatarlo, además de que se tardará mucho tiempo en lograrlo.
La primera gobernadora de Colima, Doña Griselda Álvarez Ponce de León, dejó la vara muy alta para la segunda mujer que repetiría en el cargo, en este caso Indira Vizcaíno Silva, de ahí que la joven cuauhtemense por adopción, nacida en Tijuana, Baja California, tendrá que esforzarse mucho más que ahora para llenar el sitio histórico que le dejó la también colimense adoptiva nacida en Guadalajara, Jalisco, para convertirse efectivamente en la segunda Gobernadora de Colima.
Nos vemos aquí, siempre el miércoles.







