En solfa
Por Héctor Sánchez de la Madrid
He escuchado a personas de distintos niveles y ocupaciones, desde políticos, empresarios a ciudadanos comunes, hombres y mujeres, que sostienen que no es conveniente criticar las acciones de gobierno, que es mejor proponer las labores y los cambios que deberían de hacerse en la administración para mejorar las condiciones de vida de la comunidad en su conjunto.
Sostienen que el estar encima de lo que dice y hace el presidente Andrés Manuel López Obrador lo favorece al caer en su juego, en el entramado de sus planes y programas, logrando que se desvien de las actividades que podría realizar la sociedad civil para contrarrestar los efectos políticos de su discurso mañanero y las acciones de su gobierno, ambos manipuladores.
Hay quienes creen, inclusive, que señalar los errores y las violaciones legales que cotidianamente perpetra el político tabasqueño y su administración federal les ayuda a consolidar la fuerza que tienen en las huestes de sus seguidores, los más, beneficiarios de los paupérrimos apoyos asistenciales que les otorgan a cambio de su incondicionalidad a la entelequia denominada Cuarta Transformación.
Considero que quienes creen que es mejor dejarlos en paz, que no se les debe tocar ni con el pétalo de una rosa, están completamente equivocados, pues si así fuera, con mayor facilidad harían lo que se les pegara la gana, imagínense, si con la mayoría de la prensa libre y profesional, al igual que con gran parte de las redes sociales en su contra están desatados, cómo estarían sin ese contrapeso tan importante.
Ahora más que nunca, por la facilidad y conectividad de las redes sociales con la que cualquier persona puede externar su opinión sobre el tema que quiera y denunciar lo que a su leal entender está mal e incluso pudiera ser un delito, sería un desperdicio que no se utilizaran esos “benditos” canales de comunicación para externar juicios y señalamientos de lo que se considera que está mal y que debe frenarse y corregirse.
Por esas razones, entonces, tenemos que estar informados de lo que acontece en nuestro país, debemos de estar enterados de lo que ocurre en todos los ámbitos y poder así hacer nuestras aportaciones críticas de lo que está bien o está mal. No podemos ignorar lo que están haciendo o van a hacer nuestras autoridades federales, hay que estar siempre sobre ellas o ellos para que no nos sorprendan.
Coincido, eso sí, que quienes no estamos de acuerdo con la política lopezobradorista, sobre todo los partidos políticos y organizaciones empresariales y civiles, debemos convencer a la mayor cantidad de gente de que vamos mal, con un rumbo equivocado que nos llevará más temprano que tarde a desbarrancarnos, para que en las elecciones de 2024 voten a favor de la o el candidato opositor que vaya adelante.
¿Qué podría plantear y ofrecer la o el postulante de la coalición opositora a la presidencia de la República a las y los mexicanos? La respuesta es fácil, simple y sencillamente que rescate las instituciones, planes y programas que funcionaban al iniciar el régimen de López Obrador y desapareció sin razón, mejorándolos y actualizándolos; hacer exactamente lo mismo con los que sirven de la 4T y que deberían conservarse.
Existe un antipartidismo general, en especial hacia el PRI, avivado por su polémico presidente, Alito Moreno Cárdenas, quien contra viento y marea pudo recomponer la relación maltrecha con el PAN y el PRD en la alianza Va por México, en Edo. de México y Coahuila, después de votar por la reforma militar que a fin de cuentas se atoró el paso de la Guardia Nacional a la Defensa Nacional en la Suprema Corte de Justicia.
PRI, PAN y PRD, también MC, están muy lejos de la perfección que podrían tener o alcanzar esos abanderamientos opositores, pero son los únicos que tenemos y por tanto con los que vamos pelear en 2023 y especialmente en 2024 en la que será la guerra electoral más disputada, complicada y sucia de la historia del país, así que no nos quejemos, aceptémoslos y apoyémoslos para recuperar a nuestro querido México.
Lo que pueden y deben hacer desde ahora los partidos políticos de oposición, sus dirigentes y sus militantes relevantes es depurar las listas de donde saldrá la o el candidato presidencial que enfrentará al postulante del partido en el poder federal, revisar y actualizar sus estatutos, acordar con honestidad y claridad los procedimientos que usarán para elegir a quien mejor los habrá de representar en la contienda, al igual que llevar escrupulosamente aseado el proceso democrático para que no haya fisuras ni fricciones en los partidos y las filas de los aliados. Eso es lo que tienen que hacer para ganar la presidencia de la República en 2024.







