En solfa

Por Héctor Sánchez de la Madrid

Con el pretexto de celebrar el Día Internacional de la Mujer, en la Expo Reforma de la Ciudad de México, el domingo anterior, la jefa de gobierno de la capital del país, Claudia Sheinbaum Pardo, convocó a las gobernadoras de Baja California, Campeche, Colima, Guerrero y Quintana Roo, a la senadora y ex secretaria de Gobernación, y a la virtual candidata a la gubernatura del Estado de México, entre otras funcionarias de Morena, para apoyar su campaña hacia la postulación a la presidencia de la República.

En la nutrida concentración de mujeres, ya se imaginará usted con cargo a cuál o cuáles erarios, la gobernadora Indira Vizcaíno Silva hizo uso del micrófono para señalar lo siguiente: “Les quiero recordar que la cuarta transformación ‘será feminista o no será’, que ésta implica una transformación de una sociedad patriarcal en otra empática y justa, o dicho de otra manera -tomó aire y cantó-, ‘va a caer, va a caer, el patriarcado va a caer, va a caer, va a caer, el patriarcado va a caer’”, alborotando a las presentes.

Segundos antes, Vizcaíno Silva había advertido a Marcelo Ebrard, a Adán Augusto López y a Ricardo Monreal, sin mencionar sus nombres que: “A muchos -dije muchos- les puede generar miedo que entre tanta mujer talentosa (la humildad no se le da), hoy y aquí esté entre nosotras la siguiente presidenta de México. A mi no, a mi no, y estoy segura que a ustedes tampoco les generará miedo. Al contrario, nos genera esperanza”, provocando la algarabía entre las asistentes que coreaban “Claudia, Claudia, Claudia”.

Mientras Indira asistía al enésimo acto anticipado de campaña de Sheinbaum (no se pierde ninguno), en Colima se convertía en Trending topic una fotografía que la propia gobernante había subido a Facebook en la que aparece feliz con su séquito de amigas en una camioneta rumbo a la CDMX, al mismo tiempo que circulaba en redes sociales una carta firmada por los policías estatales preventivos, en la que le reclamaban a la Gobernadora su ausencia en el funeral de su compañera de labores y su hijo menor de edad, ejecutados dos días antes.

Vamos por partes, primero la más importante: Abandonar la entidad el día en que enterraban a una policía estatal preventiva y a su hijo adolescente abatidos por sicarios del crimen organizado, es el mejor ejemplo de la irresponsabilidad, de la insensibilidad, de la inmadurez de una política que llegó por circunstancias especiales, demasiado temprano al máximo cargo público en la entidad, pues si éstas no se hubieran conjuntado, nunca habría ascendido a un puesto que evidentemente le quedó grande.

No es la primera ocasión que Vizcaíno Silva antepone su frivolidad congénita al interés solidario que debería tener y mostrar ante las pérdidas humanas, lo ha repetido una y otra vez desde el 25 de enero de 2022, cuando se desató la guerra por la plaza entre los cárteles de Sinaloa y Los Mezcales, después de la escisión de este último con el primero, en la que han sucumbido más de 8 centenas de personas desde entonces, algunas pertenecientes a las organizaciones criminales y otras ajenas a las mismas, pero al fin vidas humanas todas.

Las y los ciudadanos podríamos perdonarle su falta de obras importantes; sus viajes constantes en apoyo a Sheinbaum sin beneficio alguno para Colima; su discurso vanidoso alejado de la cruda realidad que sufrimos quienes aquí vivimos; así como su intrascendente e ineficiente gobierno, pero lo que no podemos aceptar es que no le importe la pérdida de la existencia de las y los colimenses, eso no debemos dejarlo pasar, menos si se trata de un menor y de una madre cuyo deber era el salvaguardar las vidas de los demás.

La gobernadora es incongruente al afirmar que la Cuarta Transformación “será feminista o no será”, cuando ella ese mismo día mostró su insensibilidad ante la ola de violencia que aqueja a las mujeres de su estado. Indira Vizcaino debió de estar presente en el último pase de lista de la Policía Estatal Preventiva, para rendirle honores a la mujer policía que perdió la vida por circunstancias relacionadas con su trabajo, junto a su hijo menor de edad que la acompañaba.

Retomando las palabras pronunciadas por Indira el domingo último en la Expo Reforma de la metrópoli en el festejo del Día Internacional de la Mujer -que por cierto se celebra el día de hoy-, en el que se buscaba darle oxígeno político a Claudia Sheinbaum, que al parecer lo necesita con urgencia, cometió varios dislates que seguramente no les cayeron bien al Presidente, a la propia jefa de Gobierno y a los aspirantes de Morena a la postulación a la Primera Magistratura del país.

Es incomprensible la amenaza de Vizcaíno Silva en su discurso al puntualizar que si Sheinbaum no es la candidata de Morena a la presidencia de la República, la cacareada 4T no se hará realidad; la advertencia manifiesta hace ver a Claudia como un cuerpo femenino y no como una persona capaz, al igual que el descarte de Ebrard, Adán Augusto y Monreal tan sólo por su sexo, cayendo en lo mismo que las feministas reclaman cuando descartan a las mujeres por las mismas razones.

Apoyo incondicionalmente la igualdad de género en la vida privada y pública. Como bien dijo la primera gobernadora de Colima, Doña Griselda Álvarez Ponce de León: “La inteligencia no tiene sexo”. No obstante, Indira parece considerar que el sexo de la precandidata es la prueba suficiente de que ella es la mejor para ostentar la candidatura a la Presidencia de México, al grado de que los hombres que compiten con ella por el puesto se sientan atemorizados. La agresividad innecesaria de Indira, sustentada en el sexo de las personas que buscan la candidatura, la llevan a caer en lo mismo que critica, alimentando así el problema que pretende combatir.