CAMINO REAL
Por Esteban Cortés Rojas
=La «marcha» feminista, turba vandálica de mujeres armadas =La autoridad les pone policías desarmados =La otra marcha que no rompió un vidrio =Los militares: unos apapachados y otros carne de cañón.
Acabamos de ver otra marcha «feminista» del 8 de marzo, Día Internacuional de la Mujer. El evento es anual y poco ha cambiado desde que se adoptó la modalidad de que las féminas vayan armadas a esa marcha, lo cual acontece principalmente en la CdMx que es el asiento de todos los desmadres. Esa práctia de llevar objetos para causar daño se viene usando cada vez más desde que empezó el actual sexenio.
¿Deveras creerán las mujeres manifestantes que le hace bien al «movimineto» feminista llevar armas como martillos y sopletes lanza-fuego, entre otras cosas, para causar daño a personas, edificios, oficinas públicas, esculturas, comercios, bancos, etc? De nada sirve llevar esos artefactos a una marcha, a no ser para poner mal ejemplo a chairos chicos, medianos y grandes.
Una marcha o manifestación, en estricto sentido consistiría en ir de un punto a otro lanzando consignas y mensajes en alusión a la inconformidad que la motiva, para que la gente se entere de la razón de la protesta, y no lanzarse en turba contra todo lo que se atreviese, rompiendo vidrios -que sería un daño menor-, atacando fachadas de todo tipo de establecimientos y prendiéndoles fuego, agrediendo a policías a marrillazos y causando todo tipo de acciones vandálicas en la ciudad, como si los inmuebles tuvieran la culpa de la situacion. Por cierto, en un video se ve que a una mujer, en actitud fiera y cara descompuesta, diciendo que las esculturas «no me representan», y por eso las destruye. Por lo visto, hay quienes creen que las esculturas se ponen para halagar a alguien en particular.
Bien podrían las manifestantes ir al domicilio de la autoridad causante del motivo de la inconformidad -así fuese el presidente de la República-, y bloquerlo hasta que les atendiera.
En este tipo de marchas vandálicas, las autoridades juegan también un papel equivocado: dizque respetan la libertad de expresión, pero lo que alientan es el libertinaje, el pillaje y la comisión de delitos; hacen como que resguardan el orden y mandan polícías desarmados a enfrentar a mujeres armadas y nadie las contiene porque sería reprimir las libertades. En este país, hay libertad para delinquir, para destruir birenes públicos, para agredir incluso a martillazos a los policías.
Esas «marchas» en vez de generar simpatías a las mujeres, provocan repulsión, al menos en mi caso y, como se ve, no resulven nada.
MESON.- Otra marcha (muy distinta a la de las mujeres violentas y agresivas que lo son porque tiene la equivocada idea de que por el hecho de ser mujeres se les debe disculpar de todo), fue la de los militares y amigos y parientes de los hombres de verde olivo, que protestaron (ora si que sin romper ni un vidrio), por el encarcelamiento injusto (según ellos) de elementos castrenses que se han visto involucrados en hechos de violencia con criminales de alta peligroisidad.
En este gobierno, más que en ningún otro, se castiga a los soldados si se defienden de ataques de la delincuencia. Cuando se presentan soldados a un operativo, los propios habitantes de una localidad, asuzados por los criminales, los atacan, los desareman, los secuestran, los escupen, los humillan, cualquier vieja gorda los cachetea sin que ellos puedan defenderse no obstante ir armados. ¡Ay de aquel soldado que dispare un tiro a un criminal que le está agrediendo! Los mandan al matadero con órdenes de dejarse matar. ¿Cuántos maleantes que han agredido a soldados están presos?
Ah, pero no siempre es así. A otra clase de militares, a la oficialidad, se les llena las manos de dinero y de poder. En este gobierno a los militares de alta graduacuión se les dan empleos civiles bien pagados, como las aduanas, se les concesionan aeropuertos, hoteles y se les permite hacer buenos negocios quien sabe bajo qué leyess. Unos son consentidos y apapachadois y otro son simple carne de cañón. La corrupción del Ejército en su máxima expresión
Pero… un soldado en cada hijo te dio.
¡Arrieros somos!







