En solfa
Por Héctor Sánchez de la Madrid
A unos cuantos días de que Indira Vizcaíno Silva cumpla la cuarta parte del periodo sexenal para el que fue electa gobernadora, 1/11/2021 a 30/10/27, el estado de Colima se encuentra sumido en la peor crisis de inseguridad, de salud, de finanzas, de obra pública, de rumbo y de mando, sin que se atisbe el menor asomo de que cualquiera de esos rubros se vaya a recuperar en el corto o mediano plazo.
Es tan recurrente y tan obvia la situación anómala que estamos viviendo, que en otros tiempos ya hubiera provocado críticas severas y manifestaciones públicas reclamando al régimen estatal todas y cada una de esas irregularidades, sin embargo, es tal la decepción, el desencanto, que en tan sólo año y medio se considera normal la falta de seguridad, de bienestar, de recursos, de acciones, de dirección y de autoridad.
Ubicada en los últimos y peores lugares en el país, la mandataria y sus colaboradores se comportan como si Colima fuera un paraíso y ya hubieran resuelto los problemas heredados, crónicos y futuros, cuando los mismos no sólo persisten sino que algunos han aumentado exponencialmente, como el de la inseguridad, el deficiente servicio de salud, el exiguo erario público, la ausencia de obras, de conducción y de poder.
La encargada del Poder Ejecutivo y sus funcionarias cercanas dan la impresión de que están en una fiesta, en una kermés, en una feria, al tomar a la ligera, con la mayor frivolidad posible la problemática difícil, complicada, caótica en la que comenzó a sumirse la entidad a partir del 1 de noviembre de 2021, sin que se den cuenta y acepten que así como va de suelto el estado se irá al garete y terminará por hundirse.
El interés principal de Indira Vizcaíno no es Colima ni los colimenses sino el propio a través del futuro político de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, de quien depende el porvenir de la cuauhtemense adoptiva y de nuestra entidad, ya que si la jefa de gobierno sale candidata a la presidencia de la República y gana la elección les irá bien, si no es nominada ni triunfa estarán perdidas.
Vizcaíno Silva en lo personal tiene derecho a apoyar a quien quiera, aunque por hacerlo abiertamente ahora corre el riesgo de que si Sheinbaum no es postulada o pierde los comicios del 24, el último trienio de su mandato carecerá del apoyo de quien obtenga el máximo cargo público en el país y su futuro político junto con el del estado podría ser impreciso e incluso aciago. Ni modo, ya lo hizo, no hay marcha atrás.
Como gobernadora es responsable que Colima vaya en caída libre, se incrementen los problemas, se agraven las crisis heredadas y aparezcan nuevas, sin que busque, encuentre y aplique las soluciones que alivien siquiera el entorno cada vez más inhóspito y difícil que se sufre aquí, además de que falta mucho tiempo para la nominación al importante puesto público nacional y más para definir a quien se saque la rifa del tigre.
Lo notable que ha hecho Indira y su gobierno hasta ahora es anunciar un juego de palabras, ridículo y cursi, anteponiendo el prefijo “coli” a otros vocablos para convertirlos en una especie de colimotismos (este sí existe), que a nadie le interesó, le hizo gracia y menos aplicaron en la jerga nuestra, a lo más que llegó fue a que se pitorrearan en “Qué importa”, Eduardo Videgaray y José Ramón San Cristóbal, “El Estaca”.
Es tan bajo el nivel que una de las dos colaboradoras cercanas a la mandataria, Viridiana Valencia, diputada local con licencia y actual delegada de Bienestar, reveló que Vizcaíno Silva, Rosa María Bayardo (ex secretaria de Desarrollo Económico y hoy directora del DIF estatal) y ella eran “Las Chicas Superpoderosas de Saltadilla”, programa de Cartoon Network acerca de tres niñas con superpoderes “que salvarán al estado”. La funcionaria federal señaló que Indira es “Bombón”, Rosa María es “Burbuja” y ella es “Bellota”.
De ahí en más, cuando Vizcaíno Silva no está fuera del estado apoyando a Sheinbaum Pardo, se la pasa posando en entrevistas y actos banales, así como escribiendo en Facebook sobre las reuniones de trabajo que va a tener y luego las que ya tuvo, en las que informa acerca de hallazgos mínimos de drogas naturales y sintéticas al igual que capturas de algunos presuntos criminales de bajo rango acusados de perpetrar delitos menores, nunca ha dado a conocer alguna acción policiaca verdaderamente importante.
Después del gobierno de la primera mujer gobernadora de Colima y el país, Doña Griselda Álvarez Ponce de León, considerado exitoso en la historia de Colima, sobre todo porque fue responsable del derrotero estatal, de su interés por la seguridad y salud de los colimenses, por promover el desarrollo económico, educativo y cultural, por su capacidad de trabajo, por eso y mucho más no se puede equiparar la administración de la segunda mandataria del estado, Indira Vizcaíno Silva, con la suya.







