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Solfa
Por Héctor Sánchez de la Madrid
“Genio y figura hasta la sepultura”, reza el adagio español que le queda “como anillo al dedo” al presidente Andrés Manuel López Obrador para describirlo y convencernos de que cuando se reveló en la política así terminara sus días, nadie sabe si el 30 de septiembre de 2024 cuando concluya su mandato constitucional o hasta que su salud y su fuerza física y mental se lo permitan.
Desde que abandonó las filas del PRI en 1988 le afloró su verdadera personalidad, misma que se le fue agudizando a partir de 2006 cuando perdió por primera vez la contienda electoral por la presidencia de la República frente a su acérrimo enemigo, el panista Felipe Calderón Hinojosa, derrota que le dolió más incluso que su fracaso en 2012 ante el priista Enrique Peña Nieto.
Su mayor negativo es sin lugar a dudas su ausencia de respeto al estado de Derecho, a la Constitución que nos rige y a las leyes que de ella emanan; el segundo, derivado de las anteriores, es su rechazo a las instituciones que le dan vida y forma a nuestra nación; después está su proclividad al desorden, al incumplimiento de sus compromisos, a faltar a su palabra empeñada públicamente.
Así es y así seguirá seguramente, no creo que haya poder, persona o circunstancia que lo pudieran hacer que cambie sus principios intrínsecos, diametralmente distintos a los valores generales, reconocidos universalmente por quienes respetamos y obedecemos el estado de Derecho, aunque coincidentes, similares a la mayoría de sus fanáticos que lo siguen y están en contra de lo establecido legalmente.
Más grave es que ya como presidente de México no reconozca ni acate la Constitución y las leyes vigentes, al igual que los integrantes de su Gabinete y los gobernadores que siguen sus pasos, como el gobernador veracruzano Cuitláhuac García que emprendió una persecución contra la jueza Angélica Sánchez, hasta que la detuvo ilegalmente, fuera de su jurisdicción, en la Ciudad de México, con el apoyo de la Guardia Nacional.
Lo mismo está sucediendo con la enésima farsa de su partido, Morena, al nombrar a los coordinadores de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, cuando en realidad se trata de un proceso ilegal adelantado para supuestamente elegir a quien postulará en 2024 a la candidatura a la presidencia de la República, aunque será otro engaño más ya que se hará “lo que diga ‘su’ dedito”, esto es, lo que él decida y antoje.
Los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación son copia de lo que practica la dictadura cubana que mantiene desde 1958 a su pueblo sin libertad de expresión y de tránsito, en el atraso más denigrante, igual que Venezuela y Nicaragua, modelos que les llena la boca a los morenistas hipócritas que viven, viajan y celebran como si pertenecieran a la realeza de alguno de los países europeos con ese régimen de gobierno.
Lo anterior viola nuestra Constitución y la Ley General de Instituciones y Procesos Electorales, así como los propios estatutos de Morena al no estar registrada esa figura de organización en los procedimientos partidarios autorizados legalmente por el Instituto Nacional Electoral. Como siempre, los morenistas se pasan con engaños por el arco del triunfo a las instituciones y las normas que los regulan, o deberían.
En ese mundo de irregularidades y violaciones a las leyes en el que se desarrollan los discípulos y émulos de López Obrador se encuentran los recursos con los que se han movilizado y publicitado los aspirantes (no volveré a mencionarlos como “corcholatas”, por respeto a mí mismo), incluida la señora, que es la que más ha gastado, y que el INE no ha autorizado ni auditado, lo cual podría ser causal de anulación de la candidatura presidencial, si la flamante consejera presidenta, de filiación morenista, así lo decidiera.
Es tan generalizada la locura que ha desatado el mesías tropical, que innumerables intelectuales, analistas, periodistas y la ciudadanía en general traen de la gamarra a los dirigentes de los partidos de Va por México (PAN, PRI y PRD) por no haber arrancado el proceso de selección de su postulante, olvidando que los tiempos legales inician en septiembre próximo, las precampañas presidenciales comienzan la tercera semana de noviembre y las campañas presidenciales arranquen hasta 2024.
Es inconmensurable el daño que el político tabasqueño le ha causado a la nación, por lo que resulta imposible medir, cuantificar la destrucción que ha ocasionado a las estructuras legales en todo lo que ha tocado y lo que le falta por estropear, en lo social, lo político y lo económico. Derrumbó la salud, la educación, la seguridad, el campo, desapareció instituciones que funcionaban y eran necesarias, clausuró la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que llevaba un 32.45% de avance por supuestas corrupciones que nunca probó y menos denunció para edificar un aeródromo mal planeado que poco se usa por lo mismo, sin embargo, lo más grave es que dividió a los mexicanos y es muy posible que nos vaya a enfrentar el año próximo en la elección presidencial, gane o pierda quien escoja “su dedito”.







