Esteban Cortés Rojas
{} Vizcaíno, desmoronada y desplomada {} Romero, hacia arriba {} Los señalamientos de corrupción y las denuncias, la diferencia {} No se descarta sorpresa de otro(a) aspirante {} El debate es la clave
A cuarenta y cinco días de la elección por la gubernatura pareciera que en la recta final estarían Mely Romero Célis e Indira Vizcaíno Silva, abanderadas de la alianza “Va por Colima” y de Morena-Nueva Alianza, respectivamente, esto a juzgar por algunas encuestadoras reputadas de muy serias y con rigor metodológico, mismas que incluso exhiben que entre más transcurre la campaña electoral, la candidata de la alianza PRI-PAN-PRD va hacia arriba en la preferencia, mientras la morenista se desmorona y se desploma, lo cual sería una buena noticia no por otra cosa que por lo nefasto que sería un gobierno morenista local, la verdadera “chiquimafia” porque sería una copia del federal que padecemos.
En el pelotón que sigue a las presuntas punteras estaría el candidato de Movimiento Ciudadanos, Leoncio Morán Sánchez -quien se ciñe a la máxima de más vale solo que mal acompañado, sin hacer alianza de ninguna clase con individuos ni partidos-; Claudia Yáñez Centeno, de Fuerza por México; Virgilio Mendoza, del PVEM; Aurora Cruz Alcaraz, del PT y Evangelina Bañuelos, de RSP.
La diferencia entre las presuntas punteras quizá sea porque Mely no tiene escándalos personales ni antecedentes de actos y señalamientos de corrupción, pues en ninguna instancia judicial del fuero común ni federal hay denuncia ni investigación que la incrimine; en tanto, Indira tiene pendientes para aventar pa´rriba, como el caso Altozano con el que causó daño millonario al erario, y los malos manejos en programas federales (el de las pensiones para adultos, las becas Benito Juárez y Jóvenes Construyendo el Futuro), donde tuvo como operador de esta maquinación a Vladimir Parra, hoy candidato de Morena a la diputación federal por el primer distrito. Todas las denuncias contra Indira han sido de sus propios compañeros de partido y de la coalición Juntos Haremos Historia; pero lo más lamentable es que, al viejo estilo del amiguismo y compadrazgo, el gobierno federal ha estado protegiendo a esta candidata con la misma garra que al guerrerense Salgado Macedonio. Otro asunto a destacar es la pretensión de Indira de coartar la libertad de expresión, en lo que se parece al presidente López Obrador que no le gustan los medios críticos y no pierde oportunidad para fustigarlos y presentar iniciativas en contra de las libertades. En uno de sus “ejes”, por ejemplo, la candidata de Morena propone tener medios objetivos que hablen con la verdad, como si no los hubiera ya o como si ella fuera quien para decir que sí y que no es verdad. ¿Será acaso que, como a nivel nacional, en Colima se empleará el sistema de adjudicación de contratos a los medios amigables y el desprecio a los que considera enemigos? Para Indira ¿qué es tener un medio de comunicación objetivo y libre? ¿Aquéllos que sólo hablen de la corrupción de los otros pero no de la de ella? Peligroso, por donde se le vea, que se contemplen en “ejes” de gobierno a los medios de comunicación; en especial, que ella promueva que haya medios objetivos y libres, sin explicar ni profundizar en lo que piensa al respecto.
Lo que nadie duda es que Colima podría tener gobernadora a partir del primero de noviembre, ya que de siete aspirantes cinco son damas. Y no sólo por cuestión de género, sino de capacidad, experiencia, honestidad y moralidad, materias ausentes en Indira. En este caso, es preferible luchar por regresar lo que se ha destruido, a que haya en el gobierno alguien de acuerdo en la desaparición de estancias infantiles, de centros de ayuda para la mujer o que siga ciegamente todo lo que se ordena desde Palacio Nacional. Al parecer, la idea de la alianza “Va por Colima” es detener el retroceso a que nos está llevando el gobierno federal. Los cambios de humor del presidente y las iniciativas retrógradas que está enviando con carácter de urgente al legislativo, son síntoma de que sabe que perderá la mayoría en la Cámara de Diputados. Votar por una candidata de Morena para la gubernatura, es estar de acuerdo en el abismo en que está cayendo México.
Pero no obstante lo anterior, no debe descartarse la sorpresa que puede dar otro u otra candidata, como Claudia Yáñez Centeno, quien pudiera acabar de sepultar a Indira, y si eso sucede no habría quien la detuviera rumbo a la gubernatura. Un momento clave será el debate de las y los aspirantes a la gubernatura.
¡Arrieros somos!






