Por César Barrera Vázquez
Justicia o venganza
Cada vez se acumulan más los casos que documentan un uso faccioso de la justicia, como una forma de satisfacer las venganzas personales. El antecedente más remoto es el de Carlos Ahumada, quien en su momento duró más de tres años en una prisión en la Ciudad de México, por un delito que luego fue desechado y, consiguientemente, puesto en libertad.
El proceso estuvo adulterado y lleno de vicios, documentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Las imputaciones por las que estuvo privado de su libertado no tuvieron sustento, porque su verdadero crimen o, por lo menos, el motivo real por el cual fue objeto de una persecución judicial nada tuvo que ver con presuntos fraudes, sino por haber grabado los videos que le costaron la presidencia a López Obrador en el 2006.
López Obrador, después de haber perdido la presidencia, nunca perdonó a quienes participaron en la confabulación para difundir los videos donde se aprecia, nítidamente, a su entonces secretario particular René Bejarano, recibiendo millones de pesos y preguntando si tiene ligas para guardarlos en el maletín.
Luego, tampoco pudo perdonar la difusión de los videos de su secretario de finanzas, Gustavo Ponce, apostando en las Vegas y al ex delegado de Tlalpan, Carlos Ímaz –quien es esposo de Claudia Sheinbaum—recibiendo también dinero. Todo el grupo cercano de López Obrador quedó exhibido en actos de corrupción, desvirtuando así su discurso de la honestidad valiente.
Ha sido tanto el trauma del presidente por estos videos que, tras ganar la presidencia, una de sus principales acciones fue la persecución judicial de todos aquellos que estuvieron de alguna forma involucrados. Así, la segunda en caer en prisión fue Rosario Robles, en el 2005 pareja sentimental de Carlos Ahumada.
Rosario Robles está en prisión desde agosto del 2019, privada de su libertad sin que haya una sentencia de por medio, ni siquiera una acusación, pues de lo que se le acusa es sobre las supuestas triangulaciones de la estafa maestra, una operación de la cual no hay un solo acusado más que la ex secretaria de Sedesol y es jefa de gobierno.
En diversas entrevistas, Rosario Robles ha manifestado que está en prisión producto de una venganza política. “El presidente sabe que yo soy inocente, sabe que no tengo un peso mal habido. Hay poca gente que me conoce bien en la política, una de ellas se llama Andrés Manuel López Obrador”, afirmó.
El presidente ha dicho que con el ejemplo se gobierna. ¿Será por ese ejemplo que da por lo que otros colaboradores de él han utilizado también el aparato de procuración de justicia con fines vindicativos? El caso más sonado en este momento es el fiscal Alejandro Gertz Manero contra su excuñada y la hija de ésta.
El lunes en el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 10 de 11 ministros coincidieron en que las acusaciones contra estas mujeres, una de 95 años y otra de 67 años, carecían de fundamentos legales y evidenciaban las prácticas más desaseadas de justicia.
Evidenciaron, así, la inquina del fiscal de la república y también el uso faccioso con el que se utilizaron a los jueces de la Ciudad de México –gobernada por Sheinbaum- para cumplir la venganza de Gertz Manero. Alejandra Cuevas –la mujer de 67 años—tiene más de 500 días en la cárcel, por esta evidente injusticia.
Tan es así, que cinco de los ministros en pleno se decantaron por darle un amparo llano y liso, es decir, por dejarla en total libertad. Lamentablemente, como lo expresó el fiscal en los audios filtrados, tenía bajo la bolsa a tres o cuatro ministros, que impidieron que saliera en libertad, si bien pidieron que el caso se estudiara de fondo.
Luego, con esto, los ministros demostraron que la fiscalía y el poder judicial de la Ciudad de México violó los derechos constitucionales de estas dos mujeres, ambas adultas mayores, que han sido objeto de violencia institucional por el fiscal Gertz Manero, quien se empecina en acusarlas del homicidio de su hermano.
Aunado a estos escándalos donde queda evidenciado cómo utilizan la justicia para venganzas personales, ahora la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, utilizó el aparato de justicia para suspender a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, quien es acusada por dos mandos policiales de robo, abuso de autoridad y discriminación.
Estos mandos también la acusaron, en un primero momento, de secuestro, pero retiraron los cargos por la falta de pruebas. Claudia Sheinbaum asegura que es un tema político, pero de prolongarse la suspensión entonces entraría el interinato y así la jefa de gobierno podría proponer, a la asamblea legislativa de la Ciudad de México, una terna con posibles sustitutos.
Dos puntos
Así, Claudia Sheinbaum depondría a una alcaldesa democráticamente elegida –de oposición a su gobierno—y podría colocar, en un futuro, a un incondicional. Y ya sabemos que la justicia suele tardarse: Rosario Robles ya va para tres años en prisión preventiva, sin que le hayan dictado una sentencia.







