¿QUÉ VIENE?
SEAN OSMIN HAMUD RUIZ
MÉXICO
El tema es inevitable. La controversia, viva y coleando. La explicación, francamente sencilla. El augurio, muy confuso.
Un comando de la Fuerza Delta del ejército de los EEUU atrapa y traslada al dictador venezolano para juzgarlo por narcotráfico y terrorismo en tierras neoyorkinas. Este es el tema.
Se trata de una clara intervención e invasión de un país a otro, sin respetar reglas del derecho internacional. Maduro se había convertido en el dictador típico. Elecciones cooptadas por el poder, autocracia absoluta en el ejercicio de la administración pública, violación cotidiana de los derechos humanos de los pobladores de Venezuela, fusión del crimen organizado y los órganos de gobierno, al punto de considerar que el jefe mayor del cártel en el país era el mismo que habitaba casa de gobierno. Aquí la controversia.
Trump y su gobierno, al menos esto hay que admitirlo, claramente mostraron al mundo sus motivos, intenciones y mecanismos de acción en lo referente a su política internacional. Por un lado, al declarar a las organizaciones criminales del narco como terroristas, en el marco de sus leyes, la posibilidad de ataque a las mismas extra-fronteras se permite. Además, en su Corolario, se puso en tinta, los EEUU van a buscar explotaciones e inversiones estratégicas en donde puedan (en este caso el petróleo bolivariano). Por ello es sencilla la explicación.
La perspectiva de lo que pasará se vuelve difusa cuando, desde la Casa Blanca, se habla de un gobierno de transición manejado desde Washington; nada de elecciones libres ni de autodeterminación de los pueblos. Sin tiempo determinado, más que la abstracción de que se recuperen los millones reclamados en petróleo. Confuso y muy difícil intentar un augurio de lo que pasará en el futuro.
Lo escribí hace un par de semanas y se corrobora, “América para los estadounidenses”. La compleja situación venezolana le facilitó mucho la decisión al presidente Trump. Pienso que estamos atestiguando un experimento de “haber hasta dónde aguanta la liga” y, dependiendo de las reacciones y los efectos, se comiencen a escoger otras latitudes de intervención, siempre y cuando convengan al fortalecimiento en el hemisferio de la posición de líder absoluto de la región. Y ojo, no necesariamente tienen que ser del mismo calibre o espectacularidad, pero sí con los mismo fines y modos bruscos.
Nos guste o no, muchas barbas se tienen que poner a remojar, incluyendo las de MÉXICO.
MICROCUENTO
En medio del profundo descanso, una perturbación. Siento la venda en los ojos, la asfixia en mis pulmones, el jaloneo que me despierta con brusquedad y susto. Quiero gritar y ¡zaz!, estoy soñando. ¡Qué bueno que no soy dictador latinoamericano!







