Por Esteban Cortés Rojas
= ¿Pactó Indira y no cumplió?
= AMLO me recuerda a FM.
= Venga la política de la pausa.
Si como dice el mensaje, un cartel criminal le pidió en su momento a otro grupo local de la misma naturaleza atentar contra la gobernadora Indira Vizcaíno, ¿cuál fue o es la razón del pedimento? Difícilmente los criminales la revelarán, pero eso no quita que el público haga sus propios presupuestos y conjeturas y saque sus propias cuentas, sobre todo al observar el dispositivo de seguridad que rodea a la mandataria, lo cual dice que serían ciertas las amenazas.
No queremos -ni creemos que alguien lo deseé-, que se atente contra Indira Vizcaíno, pues una cosa es que no estemos de acuerdo en su forma de gobernar entre bailongos y «amiguis», y otra muy distinta que le deseáramos mal a su persona. No obstante, reprobamos también que la ahora gobernadora hubiese acordado con maleantes -como insinúa la versión del atentado y también la versión de la narco elección de junio de 2021-, condiciones que, al no ser cumplidas, hayan llevado a situaciones como las que hemos vivido y seguramente seguiremos viviendo de extrema violencia, que de tan horrorosas y tupidas han ameritado que se apersonen el secretario de Marina, la secretaria de seguridad pública y el comandante de la guardia Nacional para, dizque, reforzar la seguridad pública en el Estado (nunca se ha visto que visitas de tres-cuatro horas, como las que hicieron los funcionarios hayan servido para solucionar la inseguridad en ningún estado; como no han servido las muchísimas reuniones del gabinete de seguridad nacional que ha encabezado el presidente López Obrador en otros tantos estados por ejemplo, Zacatecas). La inseguridad y la alta criminalidad requieren de algo que éste gobierno no quiere ni puede dar como se ve con su política de abrazos y no balazos.
Indira, como todos los políticos de cualquier partido -sobre todo los de Morena que se pintan solos para mentir, engañar y luego cínica y burlonamente hacerse los desentendidos-, fue generosa en prometer pero sus promesas fueron de pura lengua, de dientes pa´fuera, sabedora que a la gente común -y más a sus chairos morenos-, se le puede engañar con la promesa que sea que al rato se les olvida. Pero con los grupos del crimen organizado el juego no es igual; con ellos se cumple o se paga. ¿Qué les prometió Indira que no les ha cumplido y ahora le quieren pasar la factura según la versión del atentado? ¿Prometió entregarles la plaza? De ser así debió considerar que la plaza tiene más de un pretendiente y no se puede quedar bien con uno y mal con los demás. No es remoto que un cartel se le haya acercado y ella, ingenuamente, para quitárselos de encima, haya dicho que sí, que como hingaos no. Y ahí están las consecuencias.
A pocos días de haber asumido el cargo, un gobernador nos dijo -a un grupo que participábamos con él en un reunión de trabajo-, que los emisarios de un cartel le habían «pedido» que nombrara procurador a un abogado muy conocido cuya mención nos dejó mudos a todos. El gobernador dijo que no lo aceptó… y durante todo el sexenio a dicho abogado lo vimos sin cargo en el gobierno.
¿Qué hay de cierto en el caso de Indira?
MESON.- El presidente Andrés Manuel López Obrador me recuerda a Fernando Moreno cuando era gobernador de Colima. Fernando decía que rendía más cuando tenía con quien pelear y se las ingenió para tener siempre un esparring que regularmente éranos los periodistas o algún otro costal de arena ocasional. Pero Fernando no era tan menso y sabía cortar el pleito a tiempo o buscar una salida, aunque luego encontraba otra vez la entrada al ring. López Obrador o no tiene esas habilidades o su naturaleza vandálica lo mantienen en el pleito constante; además, es notorio que el presidente tiene un equipo de asesores muy torpe que no sabe ni redactarle un texto para exhibirlo en sus mañaneras. Por esa y otras razones Carlos Loret lo trae como maromero por la calle de la amargura ganándole todas. Por eso López Obrador, torpe y necio, va de un absurdo a otro como el ultimo de pretender que el INAI le dé el visto bueno para obtener datos personales sobre los ingresos de Loret, preocupación presidencial que no se empareja con su hijo, José Ramón, al que sí se puede fiscalizar al haber sido pillado en una relación ligada al poder de su padre. Lo que AMLO quiere de Lortet debiera quererlo con más razón de su hijo y, si así fuera, no se vería tan mal como se ve. {} Estoy de acuerdo en la política de pausa que quiere aplicar AMLO a las relaciones diplomáticas con España. Vámosle poniendo pausa también a la corrupción principalmente en el gobierno federal; pausa a la inflación, pausa la inseguridad; pausa a la criminalidad; pausa al pleito con los periodistas para que ya no haya tanto asesinato de colegas; pausa al feminicidio; pausa a los robos, pausa a todo lo indeseable que sucede en la cuatroté. {} ¡Arrieros somos!







