En solfa
Por Héctor Sánchez de la Madrid
Antes de que el presidente Enrique Peña Nieto le abriera las puertas de Palacio Nacional al entonces candidato opositor por tercera ocasión a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, México se encontraba en mejor situación que ahora, si bien lejos de alcanzar el país utópico que los mexicanos anhelamos, sin embargo, hacía allá íbamos por el camino de la democracia y la libertad.
Había que aplicar las leyes para disminuir la corrupción en el gobierno, en sus tres ámbitos, hasta erradicarla; encontrar la fórmula para lograr una mejor y más rápida distribución de la riqueza; fortalecer el sistema de salud pública y eficientar el seguro popular; aumentar la ayuda de las prestaciones sociales, dirigiéndolas a los sectores que realmente las necesitan; perseguir y castigar con la ley a los delincuentes en lugar de repartirles abrazos, entre muchas otras medidas.
La primera acción que López Obrador debió hacer fue enjuiciar al propio Peña Nieto y a varios de sus colaboradores por el saqueo que hicieron de las arcas de la nación, sin embargo, ¿cómo iba a hacerlo si gracias al oriundo del Estado de México llegó a la tercera vez al máximo cargo público de México? La impunidad de la que goza el mexiquense es la mejor prueba de lo que afirmo. Lo mismo hizo el gobernador Alfredo Del Mazo Maza para salvar el pellejo.
Bajo el pretexto de que el pueblo bueno y sabio se lo pidió, Andrés Manuel ha tomado múltiples decisiones que nadie le solicitó, las más equivocadas, si no todas, como la suspensión del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco que tenía un 65 por ciento de avance y lo colocaría como el mejor de América Latina. El motivo fue personal, no técnico ni financiero. Salió más caro detenerlo que terminarlo.
La construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles fue un desastre (como todo lo que hace la 4T) así como su operación, ya que a más de un año de haber iniciado no hay trazas de que vaya a funcionar normalmente. Para 2024 el gobierno federal igualó el presupuesto del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México con el del AIFA para ahorcar al primero y con ello obligar a las líneas aéreas a cambiarse al nuevo y retirado.
Y así está todo lo que ha emprendido el régimen presidencial morenista. La Refinería de Dos Bocas que debió iniciar hace dos años, costará el doble del valor presupuestado, pero la zacatecana, aún secretaria de Energía, Rocío Nahle García, va a contender por la gubernatura de Veracruz con el derecho que le da el haber parido a sus dos hijas en ese estado, ya anunció que el 25 de septiembre renunciará al cargo y dejará la refinería funcionando al 100 por ciento. Ya veremos si cumple.
El Tren Maya es el mayor barril sin fondo, ya que con la ultima asignación presupuestal para 2024 el sobrecosto será del 208 por ciento contemplado desde que comenzó la construcción. La idea del presidente de construir un tren en el sureste del país, en realidad fue una “ideota”, ya que el costo inicial de 156 mil millones de pesos ha aumentado a 373 mil 669 millones de pesos. La recuperación financiera se prevé que será en 16 ó 17 años a partir del arranque de operaciones, el 1 de diciembre inminente.
Lo anterior son las ocurrencias de Andrés Manuel López Obrador, creador y dueño de Morena y lo que representa, esto es, el gabinete presidencial, senadores, diputados federales y locales, gubernaturas, entidades, municipios y regidores, las y los candidatos a los cargos de representación popular que se elegirán en 2024, incluida Claudia Sheinbaum Pardo, desde luego. Pasemos ahora a hacer un esbozo de lo que ha destruido, o tratado cuando menos, del sistema político y administrativo que funcionaba cuando tomó posesión.
Por orden de importancia, el presidente atropelló al Poder Legislativo, al humillar a las bancadas de Morena, PT y PVEM de la Cámara de Diputados desde que las coordinaba Mario Delgado Carrillo y pronunció la vergonzante frase que hoy todavía muchos chairos repiten: “es un honor estar con Obrador”; el mandatario les ordenó no quitarle ni una coma a todo lo que les mande y desde luego, han obedecido. En la Cámara de Senadores ha pasado lo mismo.
Con el Poder Judicial intentó poner a la Ministra pirata, Yasmín Esquivel Mossa (esposa de su contratista de obra pública favorito, José María Riobóo), de presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pero la mayoría de Ministros alzaron la voz y votaron por Norma Lucía Piña Hernández, salvando de caer en la ignominia a uno de los tres poderes del Estado que defiende estoicamente la división que marca la Constitución Federal. Mantener incompleto al INAI, encargado del acceso a la información pública y la protección de datos personales es otra canallada más del régimen morenista.
Falta reseñar muchas más felonías cometidas en el gobierno lopezobradorista, como la pésima atención a los enfermos de Covid; la ausencia de medicamentos a los niños con cáncer y a las mujeres con ese padecimiento; la supresión del seguro popular que dejó de atender la salud de 50 millones de personas; la cancelación de las guarderías infantiles y las escuelas de tiempo completo; la desaparición de la Financiera Rural que ofrecía créditos blandos a los sectores agrícola y ganadero, y así muchas otras decisiones del régimen de Morena cargadas de mala fe, de odio, de rencor, de destrucción. ¿Si a los chairos no les gusta México, en lugar de pretender cambiarlo por otro peor, como Cuba, Venezuela o Nicaragua, por qué mejor no se van a cualquiera de ellos?







