En solfa
Por Héctor Sánchez de la Madrid
En 15 meses y 15 días, 2 de junio de 2024, las y los mexicanos en edad para votar acudiremos al lugar que nos corresponda para sufragar por el continuismo del régimen de Andrés Manuel López Obrador o por un gobierno de coalición de los partidos opositores que para entonces estén unidos en un esquema que ha sido probado con éxito en algunas entidades.
Las y los ciudadanos habremos de decidir el primer domingo de junio de 2024 si queremos que continúe gobernando Morena, no como lo ha hecho hasta ahora en sus primeros años, sino que avanzaría a una segunda etapa, quizás la última, en la que el remedo socialista implementado durante el lopezobradorismo se destaparía completamente para entrar de lleno al socialismo.
Tres de los cuatro aspirantes presidenciales morenistas, ex priistas por cierto (Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal), en realidad no son socialistas, cuando mucho pueden ubicarse como liberales, no así Claudia Sheinbaum que es la primera en los afectos y los planes del dueño de la franquicia color guinda (Andrés Manuel), la única realmente socialista, radical por añadidura.
Precisamente por esa razón, aunada a los múltiples problemas que le están surgiendo al frente del gobierno de la Ciudad de México, como el desastre que trae en el funcionamiento del metro que no puede resolver ni controlar, al igual que la pérdida de más de la mitad de las alcaldías en los comicios de 2021, es muy probable que se quede a la deriva, o más claro todavía, fuera de la contienda presidencial.
Aun así, López Obrador quiere dejar en su lugar a una mujer para pasar a la historia como el mandatario que auspició el arribo de la primera presidenta, sin importarle si es la mejor opción para el país, simplemente por ese motivo personal, amén de que cree que a ella podría manipularla como todos sus antecesores pensaron que podrían hacerlo con sus sucesores y ninguno de ellos lo concretó.
De los otros tres, el mejor es Ebrard Causabón, por su preparación académica y su largo historial en la administración pública, además de su buena relación con las diversas fuerzas de la política, así como con los grupos del poder económico. Esas características podrían ser las causas para que no llegue, por el celo que le tiene el fiel de la balanza de Morena, ya que Marcelo no lo necesita para gobernar.
En cuanto a Monreal Ávila, cuenta con altos estudios universitarios, de los mejores para mi, ya que considero que la preparación jurídica es la adecuada para quienes se encargan de gobernar, también posee una experiencia amplia en la función pública, pero es muy ambiguo, se la pasa retando todo el tiempo y deshojando la margarita sin tomar una decisión contundente. Ricardo no es serio en ocasiones.
La llegada de López Hernández a la Secretaría de Gobernación, le dio el nivel y la fuerza para pasar al paisano, prosélito, colaborador y amigo del presidente López Obrador, de golpe y porrazo. en el cuarto aspirante a la Presidencia. Adán Augusto también es licenciado en Derecho por la UJA de Tabasco y maestro en Ciencias Políticas por la Universidad de París. Es abogado y politólogo.
Por su parte, los partidos opositores, PRI, PAN y PRD, se tambalean en una coalición que al parecer ya cuajó en las elecciones del Estado de México y Coahuila, sin embargo, la definición del proceso del cual emanará quien los represente en los comicios presidenciales, podría dividirlos finalmente. MC anunció que irá solo, si lo hace no ganaría pero si ayudaría a que Morena siga en el poder. Ojalá y se unan a la alianza opositora.
Del PRI sobresalen Beatriz Paredes y Enrique de la Madrid, la primera, con mayor arraigo en el tricolor, y el segundo, mejor posicionado en las encuestas. Del PAN destacan Santiago Creel y Ricardo Anaya, el primero con cualidades idóneas para el cargo, pero su mejor tiempo ya pasó, el segundo perdió su oportunidad y no logró recomponerse. Del MC están Samuel García y el hijo de Luis Donaldo Colosio, los dos sin los espolones suficientes.
En el caso de que emergiera un candidato de la sociedad civil, del sector empresarial o de alguna organización ciudadana, que podría ser la mejor propuesta, no se vislumbra por ahora una o un mexicano con las características idóneas para gobernar al país, pero sobre todo con las agallas, con el corazón para lanzarse a una postulación que lo llevara a la presidencia de la República. Mientras ello no suceda tendremos que esperar a que los cuatro partidos opositores se unan y den la batalla de su vida para recuperar a México.







