Esteban Cortés Rojas
=A Griselda no le importa la salud pública =A los manzanillenses les quedó claro =Alianza partidista para evitar la dictadura
Pese al grave problema que se generó por la negligencia del ayuntamiento de Manzanillo al ignorar la recomendación del IMADES para que el relleno sanitario no continuara contaminando un arroyo que descarga al mar, a la alcaldesa Griselda Martínez no le importó dejar por más de una semana a la población del municipio con la basura regada en calles y avenidas y, consecuentemente, expuesta al negativo impacto ambiental y en contacto directo con un foco de infección en plena pandemia del coronavirus en la que cualquier enfermedad aumenta el riesgo de contraer el potencialmente mortal Covid 19.
La alcaldesa Martínez demostró estar dispuesta a dejar que el problema escalara sin importarle que se convirtiera en un desastre de salud púbica, pues nunca aceptó que todo fue originado porque desdeñó los señalamientos del Instituto del Medio Ambiente del Estado, lo que convirtió en bomba de tiempo al relleno sanitario cuyos derrames de lixiviados (residuos tóxicos), iban a parar al mar.
Desde el año 2019 el IMADES notificó del problema a Griselda Martínez; el plazo que le concedió se venció y no hizo nada por resolverlo; pidió una prórroga que se le otorgó y tampoco hizo nada. Al final se tuvo que clausurar el tiradero de basura porque estaba en peores condiciones que cuando fue inspeccionado meses atrás. La alcaldesa dejó que las anomalías en el relleno sanitario siguieran en aumento y nunca reconoció que fue por su negligencia e irresponsabilidad.
El gobierno del Estado no tuvo la intención de que los manzanillenses pagaran poniendo en riesgo su salud por algo que hizo la presidenta municipal; por eso el gobernador Ignacio Peralta gestionó ante el IMADES para que levantara la suspensión del relleno sanitario, en tanto el ayuntamiento de Manzanillo realiza lo necesario para evitar que los lixiviados sigan contaminando.
La diferencia entre el gobernador y la presidenta municipal de Manzanillo es diáfana: mientras Peralta no quiso que la gente padeciera un problema de salud pública por la contaminación de basura en las calles de Manzanillo, Martínez no hizo nada para solucionar el problema, dejando que pasaran los días y, ahora que el Tribunal de Justicia Administrativa falló en su contra, meses y meses pasarán al haber interpuesto recursos jurídicos ante las instancias federales.
Pero los manzanillenses tiene muy presente que mientras la alcaldesa Martínez demostró que no le importa la salud de la gente que la eligió, el gobernador Peralta dio muestra de cómo se solucionan las cosas.
MESON.- A raíz de la derrota electoral en Hidalgo y Coahuila, los capitostes de Morena están apanicados. Soberbios, cuando creían que no habría cerro que se les empinara ni cuaco que se les atorara, se les atravesó una población descontenta con los dos años de gobierno del presidente López y que los puso en su lugar a fuerza de votos. Pero para el 2021 las cosas podrán ser distintas porque se votará en todo el país para gobernadores, senadores y diputados federales, y se pondrán en juego todos los “factores” que representan el gobierno federal y los gobiernos estatales (entre los que hay colaboracionistas con la cuatroté). Por eso es que harán bien los partidos de oposición en conjuntar fuerzas y formar una alianza que a duras penas daría buenos resultados no tanto a ellos, sino a la nación en general, porque en esa elección el gobierno federal derramará dinero a manos llenas pues para eso se apropia de los fideicomisos y de cuanto fondo se le atraviesa. En este contexto se ha dado a conocer que el PRI, al que mejor le fue en Coahuila e Hidalgo, anda promoviendo una alianza con todos los demás partidos que no giran en la órbita de Morena. Y eso es lo mejor que pueden hacer en una estrategia patriótica por rescatar a México del cáncer del pernicioso socialismo chavista en el que pretende hundir a México el gobierno cuatroteísta. Con esa premisa se deben tomar las cosas para una alianza que, a decir del presidente del PRI, Alejandro Moreno, podría darse con el PAN, el PRD, el MC y otras entidades partidistas. Para decirlo rápido: si no se hace la alianza, ya pueden despedirse todos los partidos, pues si Morena logra mantener la mayoría legislativa, de seguro se instauraría una dictadura que desaparecería toda las garantías que hoy nos da la Constitución y qué decir del derecho de asociación política si no es en la órbita partidista del dictador… ¡Arrieros somos!






