Rogelio Guedea 

Los panistas de nuestro país han decidido emprender una gira a nivel nacional que han denominado “Gira Nacional de Consulta 2022”. En esta gira, que será replicada en quince estados, entre ellos Colima, se recogerá el sentir tanto de su militancia como de la ciudadanía en general con el fin de que esto les sirva a los albiazules para reformar sus estatutos, los cuales no han sido reformados desde 2004.

La reforma de sus estatutos (que atenderán temas como la democracia, el combate a la corrupción, el desarrollo humano, la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología, etc), servirá, según así lo han anunciado públicamente, para poder enfrentar mejor las elecciones de 2024, convirtiéndose de esa forma en una propuesta política atractiva para el electorado. En Colima, la presidenta del PAN, Julia Jiménez, anunció el desarrollo de esta consulta (poco o nada podía hacer para evitarlo) sin haber tenido muy claro en realidad la poca necesidad que tienen los panistas de consultar a la ciudadanía sobre el estado que guardan temas que cualquiera conoce muy bien. Más allá de que esta consulta sea una buena forma (yo diría muy mala) de placearse un poco o sacar un poco la cabeza después de los malos resultados electorales obtenidos en las últimas elecciones, el fin no justifica los medios y, por tanto, antes de aventurarse a una consulta innecesaria, debieron haber pensado mejor en ofrecer una gira nacional de propuestas para la resolución de los grandes temas nacionales, que no son pocos y están a la vista de todos. Las problemáticas las conocemos ya: hay una crisis de inseguridad terrible, que es lo peor de todo, hay una crisis en nuestro sistema de salud igualmente, hay carestía, hay pobreza, está a la vista el deterioro de nuestras instituciones y estado de derecho, la política vale más que la cultura y la cultura poco ayuda a la educación. Los albiazules, incluidos los colimenses, tenían una oportunidad de oro precisamente para poderse lucir con la ciudadanía no como los grandes demócratas que quieren parecer al tomar en cuenta a la ciudadanía para reformar sus estatutos internos sino como los grandes reformadores de una sociedad en franco deterioro, de ahí las propuestas que hubieran caído como anillo al dedo.

Era el momento, por eso digo, de ofrecer respuestas a estas problemáticas que ya deben conocer bien, y no el momento de consultar a la ciudadanía y a su militancia sobre lo que creen que debe hacerse para mejorar la situación que prevalece en nuestro país. ¿De veras tan no tienen un diagnóstico de ello que necesitan que otros se los digan? Lo único que indica esto es que ante la aplanadora que significó Morena en las pasadas y antepasadas elecciones, la oposición (PRI incluido) todavía no sabe qué hacer para retomar el camino, pero así como en el PRI también en el PAN hay mucha gente inteligente y capaz que podría ayudarles en mucho a mejorar el rumbo. Sólo se necesita saber escuchar a los indicados y actuar en consecuencia. Esperemos que esto lo hagan a tiempo porque el 2024 está ya a la vuelta de la esquina.